- La reunión informal de motociclistas era para presumir motocicletas caras
- Durante 13 años se realizaron rodadas bien organizadas en Acapulco
- El entonces alcalde Félix Salgado Macedonio oficializó el Acamoto
- La apatía de autoridades depravó el evento en desmanes y anarquías
Carlos Ortiz Moreno / Expresiones Guerrero










En 1992, el restaurante Hard Rock Café, operada por la empresa Televisa con socios como Emilio Azcárraga Jean, Miguel Alemán Magnani y Guillermo González Guajardo, organizó una reunión con propietarios de motocicletas Harley-Davidson en el marco del Festival Acapulco, nacido un año antes, que organizaba la misma compañía televisiva mexicana.
En esa época, gloriosa para Acapulco ya que el evento artístico originaba no solamente una valiosa promoción turística nacional e internacional, sino que venía aparejada con una importante derrama económica, los motociclistas eran vistos como gente adinerada que literalmente venía a presumir sus vehículos de dos ruedas.
El Hard Rock Café Acapulco no era solo un restaurante, sino un auténtico museo del rock que albergaba piezas históricas y elementos arquitectónicos icónicos que marcaron a toda una generación en el puerto. Lo visitaba gente de recursos económicos holgados porque las cuentas por servicio eran caras.
En la fachada del lugar se encontraban la guitarra gigante, el símbolo más visible del lugar que era una estructura espectacular que servía como punto de referencia en la costera Miguel Alemán; el Cadillac rosa, incrustado en el muro elevado de la fachada, sobresalía el cofre de un Cadillac clásico de color rosa, una de las imágenes más fotografiadas del establecimiento y las estatuas de caballos que fue el primer símbolo del lugar antes del Cadillac.
Hard Rock Café organizaba en el tiempo que duraba el Festival Acapulco sus famosas Harley Nights o Noches Harley en donde se reunían varias decenas de propietarios de esa marca de motocicletas que era la más icónica de Estados Unidos y una de las reconocidas a nivel mundial.
Ser dueño de una Harley suele incluir pertenecer al H.O.G. (Harley Owners Group), el club de motociclistas más grande del mundo patrocinado por una marca.
Parte de la filosofía es que ninguna Harley debe ser igual a otra; la marca ofrece miles de accesorios para que cada dueño la modifique a su gusto.
Se organizaban rodadas de Hard Rock Café hasta el hotel Acapulco Princess atravesando la avenida escénica “Clemente Mejía Ávila” y, según las crónicas periodísticas de la época, las Harley-Davidson fueron las protagonistas de las exhibiciones por su imponente presencia y el estatus que representan en el mundo del motociclismo.
En esos inicios, los motociclistas se hospedaban en el icónico hotel Acapulco Princess el que junto con el hotel Hyatt Regency eran los únicos sitios del puerto que tenían la categoría de “Grand Hotel” que era superior a las cinco estrellas del servicio hotelero.
Dos años más tarde, en 1994 se sumaron los propietarios de motocicletas BMW que, dicen los conocedores, a diferencia de las Harley-Davidson (que son puro estilo “cruiser” y cromo), estos vehículos de la división BMW Motorrad se definen por la ingeniería alemana, la tecnología avanzada y la versatilidad.
Si las Harley son para “crucear” relajado, las BMW son para quienes buscan precisión y aventura. Esto es lo que las hace únicas, dicen los expertos.
El Festival Acapulco, organizado de 1991 a 2005 por la empresa Televisa, fue el padre de aquellas famosas rodadas. El evento, comprometido como promocional por el entonces gobernador José Francisco Ruiz Massieu y la empresa televisiva más grande de habla hispana en el continente americano gobierno, fue una producción de Televisa impulsada por el icónico conductor de Siempre en Domingo, el celayense Raúl Velasco Ramírez.
El Festival Acapulco se celebraba anualmente durante una semana completa a finales de mayo (usualmente la última semana del mes), aprovechando la temporada turística. La transmisión del evento llegaba a más de 400 millones de personas en todo el mundo, con emisiones en diversos países de América Latina y Estados Unidos.
Aunque los detractores de Televisa opinen en contra, el Festival Acapulco no se limitaba a un solo lugar, sino que invadía todo el puerto. Se realizaba en el Centro Internacional de Acapulco, especialmente el Salón Teotihuacán, sede de las noches de gala y presentaciones estelares. Se usaba también el Jardín Sur. Hoy todo eso es el hospital de tercer nivel del ISSSTE.
Se realizaba también en escenarios en la playa donde se montaban tarimas en lugares como Playa Tamarindos y Playa Hornos para la realización de conciertos masivos. El evento solía iniciar con un desfile inaugural que recorría toda la avenida costera Miguel Alemán.
El Festival Acapulco, padre de las rodadas motociclistas, tuvo su época dorada entre 1991 y 2005 cuando el gobierno del Estado, a cargo del empresario jalisciense Carlos Zeferino Torreblanca Galindo, luego de que no quiso seguir pagando millones de pesos del costo por realización en que se incluía gastos de hospedaje, alimentación y eventos improvisados del staff televisivo.
Fue entonces que el entonces presidente municipal de Acapulco, Félix Salgado Macedonio, oficializó la realización del primer Acamoto a fin de fuera un evento que contribuyera a la reactivación del turismo en Acapulco que comenzaba su declive por múltiples factores externos entre los que se encontraba la diversificación de sitios turísticos en el mundo y en México.
De 2005 a 2025, el Acapulco pasó de ser una reunión informal de motociclistas que creció con los años hasta convertirse en una tradición anual. Pasó de ser un evento organizado dentro del Festival Acapulco a una concentración masiva sin estructura oficial, consolidándose en redes sociales.
Aunque se posicionó como un gran atractivo turístico y de derrama económica, a menudo generó controversia por el desorden en la zona de la Costera y la apatía de las autoridades estatales y municipales por someter al orden a los participantes.
En años recientes, el evento fue conocido por el alto número de motociclistas asistentes y por la necesidad de operativos de seguridad debido a los arrancones y el vandalismo en la zona turística.
A partir del 2005, el Acamoto se comenzó a celebrar año con año dejando atrás el festival donde nació y desde su creación cada año reunía miles de motociclistas de todo el país. Se realizaban desfiles, presentaciones de motos, arrancones, música y más. El evento buscaba dar un espacio a los apasionados de las motocicletas y disfrutar de las bellas playas de Acapulco en una combinación que pensaban los organizadores como mágica como lo es sol, playa y motocicletas.
El Acamoto se consolidó entonces como una convocatoria informal a través de clubes de motociclistas y, posteriormente, redes sociales que depravó en desmanes y anarquía tanto por los participantes como las mismas autoridades que no enfrentaron el problema del control del evento.
No existe una cifra histórica oficial que sume el total de fallecidos en todas las ediciones del Acamoto desde su inicio en los años 90. Sin embargo, los reportes oficiales de años recientes y el recuento de la edición más violenta (2025) permiten dimensionar la tragedia acumulada.
Acamoto 2025, la edición más reciente, registró un saldo de entre 8 y 9 personas fallecidas en solo tres días. Entre las víctimas hubo motociclistas que sufrieron derrapes o choques en la Autopista del Sol y la Costera, así como una mujer que murió atropellada por un asistente.
Debido a la ausencia de hemerotecas confiables, los reportes varían por edición, pero es común que cada año se registren entre 1 y 4 decesos. Por ejemplo, en años previos a la pandemia y en el regreso tras el confinamiento, medios locales reportaron de forma recurrente “saldos rojos” con motociclistas fallecidos en la zona de La Condesa y tramos carreteros.
Considerando que el evento tiene más de 20 años de historia y que casi todas las ediciones modernas (especialmente desde 2010) han reportado al menos una muerte por accidentes, riñas o atropellamientos, se estima que la cifra total de fallecidos podría superar las 40 o 50 personas, siendo 2025 el año con la mayor letalidad registrada, según lo detalló en un reportaje elaborado por el diario español El País.
Hay que subrayar que el saldo del Acamoto suele dividirse entre una fuerte derrama económica y un historial constante de incidentes trágicos, siendo la edición de 2025 una de las más críticas registradas.
En la última edición hubo aproximadamente 30 personas heridas en diversos percances viales, reportó en su momento la Secretaría de Protección Civil.
Otros saldos fueron el registro de más de 42 personas detenidas por faltas administrativas y conductas antisociales; cerca de 370 infracciones aplicadas por violaciones al reglamento; 115 motocicletas decomisadas y enviadas al corralón por falta de documentos o reporte de robo y el impacto ambiental indica que se recolectaron más de 110 toneladas de basura en playas y avenidas tras el evento.
A pesar del caos, el evento representó un respiro financiero para el sector turístico porque se estimó en más de 900 millones de pesos en 2025; la ocupación hotelera alcanzó picos de hasta el 80.1 por ciento general y más del 90 por ciento en zonas específicas como la Dorada.
El último Acamoto registró la llegada de más de diez mil motociclistas, principalmente provenientes de la CDMX y el Estado de México.
Debido a estos antecedentes de “saldo rojo” y riesgos al orden público, el gobierno municipal de Acapulco, con el respaldo del gobierno del Estado, anunció oficialmente que no se autoriza el Acamoto 2026, contando con el respaldo del sector empresarial para preservar la seguridad de los habitantes.
En otras épocas, los mismos empresarios que ahora pidieron y aplaudieron la no realización del Acamoto, en 2007 y lo consiguieron en 2009, también solicitaron la exclusión de aquellos miles jóvenes de Estados Unidos denominados springbreakers, de alto poder adquisitivo, pero de alto consumo de bebidas embriagantes y, por consiguiente, de pleitos y daños materiales en sitios turísticos de Acapulco.










