31 Mar 2026, Tue

Pbro. JORGE AMANDO VÁZQUEZ RODRÍGUEZ Plomo en las alas

PLOMO EN LAS ALAS
Pbro, Jorge Amando Vázquez Rodríguez
Eso es lo que parece que tenemos todos: Plomo en las alas porque no nos dejamos atrapar por el absoluto, esa es la percepción que Antonio Montero comenta sobre la figura de José Luis Martín Descalzo sobre su primer libro publicado: Un cura se confiesa, (SIGUEME, Salamanca, 2018).
Dejarse atrapar por el absoluto quiere decir que tenemos que tener mayor docilidad y dejarnos conducir por valores que estén más allá de una vida miope y hodierna. No logramos levantar el vuelo por estar demasiado atrapados por lo inmediato que juzgamos como lo único importante.
La experiencia contada por uno de los autores que más me han atrapado por su narrativa en sus libros como es Martín Descalzo, en este libro autobiográfico sobre su vocación que le dio sentido a su vida, no por no tener opciones reales como fue el matrimonio sino que fue una elección por ese Dios en el sacerdocio.
Esta experiencia se remonta a sus años vividos en su familia en un hogar impregnado de religiosidad con una padre responsable y una madre llena de fe y un entorno bañado de expresiones religiosas, aunque una gran parte de las experiencias previas a su ordenación sacerdotal están marcadas por una serie de amigos en el Colegio español en Roma durante sus estudios en la Universidad Gregoriana. Aunque no menciona su especialidad de estudios sabemos que obtuvo un doctorado en Historia de la Iglesia en esa Universidad romana.
El aspecto que más destaca en su libro es su amor especial por ser un sacerdote periodista, posición privilegiada que le permitió estar de lleno en el Concilio Vaticano II y escribir las crónicas de las cuales fue protagonista en primer plano, pues esta Concilio diseñó lo que en la Iglesia universal estamos viviendo.
Precisamente el ejemplo de Martín Descalzo nos deja claro cuando dejamos el plomo que cubren nuestras alas y así volar alto y dejarnos atrapar por el absoluto. Hace tiempo leí que nos hacen falta conocer ejemplos y testimonio que nos animarían a modelar de la mejor manera nuestra vida.
HALCÓN MÁS QUE CIERVO
Antonio Montero refiriéndose a Martín Descalzo sobre su elección sacerdotal dice: “Tras la elección vino la “seducción”, o más bien, la captura de la presa. “Dios es más –dice Martín Descalzo- el halcón que nos busca que el ciervo que nos huye. Nos atrapa y hace suyos, sencillamente porque le da la gana”. (Martín Descalzo, p.232).
Solamente la poesía describe de manera mística lo que es Dios: un Halcón en busca de su presa, o dicho de otra manera, Dios no es cualquier cosa y atrapa no a cualquier presa sino a alguien que vale la pena. Hay que entender que cada uno se define por los “enemigos” que tiene. Aunque es verdad que Dios no es enemigo de nadie pero sirva la comparación para entender la valía de cada ser humano: Dios nos buscará en pleno vuelo, al menos que tengamos plomo en las alas, pues aunque tengamos alas, el plomo no nos ayuda para nada para volar.
La propia descripción de sí mismo como ave la encontramos en la obra de Martín Descalzo en su libro, Testamento del pájaro solitario:
“Tardaste cincuenta años en llegar a mi carne, noche
oscura del cuerpo, dolor, cuchillo gris,
que hoy sacudes mi alma lo mismo que un mantel
después de una comida,
y vienes a un entierro donde apenas hay nada
que enterrar”. (Martín Descalzo, p.232)
En este poema describe cómo a esa edad le diagnosticaron cáncer terminal de hígado con el cuál vivió y siguió trabajando incansablemente. Su enfermedad le hizo más humano y se desprendió del plomo que tenía en las alas, que es una forma de decir sobre sus problemas de carácter que según sus conocidos padecía y le impedían una buena relación con los demás, a pesar de los premios de literatura y los altos cargos periodísticos que ocupo.
NO ES UN DESIERTO SIN AGUA
De Martín Descalzo dice Vicente Enrique y Tarancón: “Porque José Luis amaba la vida; esta vida que, aún siendo un destierro y un valle de lágrimas, no es un desierto sin agua, una sombra sin luz, un camino sin esperanza”. (Martín Descalzo, p.238)
Apunto esta frase porque podemos quejarnos de muchas cosas, tal vez ya por manía y no vemos las ventajas que si tenemos ante esta vida cargada de dificultades, pues no hay desierto sin agua, sólo que no la buscamos y si la buscamos nos cansamos de no encontrar y morimos en el intento. Reconozcamos que todo camino tiene esperanza aunque caminar sea arduo y lleno de piedras en el camino, lo importante es seguir caminando.
MORIR SÓLO ES MORIR
Y ante la muerte, de la cual nadie quiere hablar, Martín Descalzo dice:
“Morir sólo es morir. Morir se acaba./ Morir es una hoguera fugitiva./ Es cruzar una puerta a la deriva/ y encontrar lo que tanto se buscaba”
“Acabar de llorar y hacer preguntas;/ ver al amor sin enigmas ni espejos;/ descansar de vivir en la ternura;/ tener la paz, la luz, la casa juntas./ Y hallar, dejando los dolores lejos./ la noche-luz tras tantas noches oscuras”. (Martín Descalzo, p.238)
Pensar en la muerte y darle la justa proporción es quitarse todo ese plomo que nos impide vivir, o sea volar, pero para eso tenemos que tener una fe tan grande que dimensione lo que vale la pena y no: morir también se acaba. No nacimos para morir sino para vivir eternamente. Y lo mejor: esto no depende si creemos o no creemos, sino que tener la certeza que así será, independientemente si nuestras ideologías al calce nos digan, e insistan en la contrario.

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