6 Apr 2026, Mon

MARTÍN MARTÍNEZ OLVERA CNDH: Sesgada SURREALISMO POLÍTICO

SURREALISMO POLÍTICO
CNDH: Sesgada
MARTÍN MARTÍNEZ OLVERA
Abril 05/2026
La dignidad humana no es una expresión coloquial, es un valor que para este inicio de Siglo XXI no tendría que cuestionarse su respeto, sino en ejemplificar que se han superado formas de denigración para mostrar las nuevas que tengan que ver con una sociedad que encamina sus esfuerzos en el respeto de leyes y la formación de nuevas generaciones en valores que impulsen un desarrollo no solo científico, sino humanitario.
La historia contemporánea parecía que había superado condiciones de abuso de poder que, de acuerdo a registros, habría silenciado la disidencia para establecer una sola voz. Al romperse el dominio del poder absoluto con la presión social que buscaba desarticular las formas de denigración humana, presión no solo al interior del país, sino a nivel internacional, se suman otras necesidades sociales de libertad con la democratización del país estableciendo órganos que coadyuvaran a una evolución histórica de los pueblos.
Pero frenar la impunidad no fue fácil, se requirió una presión social de resistencia y la documentación internacional de afectaciones a los derechos humanos que en las décadas de los 80 y 90 permiten colocar frenos al ejercicio de poder autoritario y ciudadanizar las instituciones de gobierno transparentando su actuación.
En el año 2011 una reforma constitucional eleva a rango constitucional el respeto a los derechos humanos con lo que el estado se ve obligado a respetarlos e incluso promover la existencia de estos órganos para una más amplia protección ciudadana.
Fue importante también la representación de quienes encabezaban una Comisión Nacional de Derechos Humanos, tenían que ser representativo de probidad, de confianza y hasta de honor, por el carácter de su labor frente al Estado a favor de la sociedad.
Asumiendo el cargo el populista Andrés Manuel López Obrador parecía que los derechos humanos ocuparían una representación fundamental de evolución histórica; pronto el desengaño golpeó el rostro de las y los propios defensores de derechos humanos independientes cuando éste inclina la balanza para determinar que la CNDH fuera encabezada por la hija de una auténtica luchadora social que pronto mostró que el dolor de su familia le era ajeno, como el del resto del dolor mexicano.
Su ratificación con Claudia Sheinbaum fue la continuación del desencanto y la muestra de que su presencia tenía como fondo el debilitamiento de la defensa de los defensores, algo que nos ratifica la respuesta de Rosario Piedra Ibarra ante el conocimiento del Informe preliminar de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos a la que descalifica considerando el documento como una postura sesgada, contradictoria y sin sustento pleno, acusando a colectivos de manipular a la CIDH.
La titular de la CNDH no escuchó tampoco la advertencia de la ONU que señala nuestro país, México, concentra más desapariciones que cualquiera otra nación, al grado de considerar que estos puedan entrar a equivaler a crímenes de lesa humanidad.
Rosario Piedra muestra con esa actitud que pesa en ella su vocación militante y no se que tan consciente esté, de que su actitud provoca el debilitamiento de la democracia afectando el desarrollo social y humanitario del país.
Pero también está provocando la normalización de la violación de derechos provocando silencio ante la violación a los derechos humanos alejando a la sociedad con desconfianza hacia la existencia de estos órganos que muestran estar al servicio del estado.
La respuesta de Rosario Piedra no es aislada ni menor en la estructura social que representa, esta provocará que los ciclos de violencia se reactiven de forma imparable y la impunidad vuelva a campear para volver al subregistro de afectaciones por abusos hasta del poder. Parece que la piedra en el camino que se creía superada ha crecido y olvidado la función tan importante que tiene encomendada. Pero parece que ella no tiene a la sociedad como su compromiso, sino que éste está en el poder. Surrealismo?

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