{"id":22775,"date":"2026-10-25T20:04:55","date_gmt":"2026-10-26T02:04:55","guid":{"rendered":"https:\/\/ceprovysa.com\/?p=22775"},"modified":"2026-10-25T20:04:58","modified_gmt":"2026-10-26T02:04:58","slug":"gustavo-adolfo-torres-blanco-acapulco-despues-del-otis-leccion-aprendida-u-oportunidad-perdida","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/ceprovysa.com\/?p=22775","title":{"rendered":"GUSTAVO ADOLFO TORRES BLANCO Acapulco despu\u00e9s del Otis: \u00bflecci\u00f3n aprendida u oportunidad perdida?"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Acapulco despu\u00e9s del Otis: \u00bflecci\u00f3n aprendida u oportunidad perdida?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por Gustavo Adolfo Torres Blanco<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hoy quiero iniciar con una reflexi\u00f3n; los desastres naturales no solamente destruyen viviendas, infraestructura y patrimonio; tambi\u00e9n ponen a prueba la madurez y capacidad de los gobiernos, la fortaleza de las instituciones y la responsabilidad de una sociedad para aprender de sus propias tragedias. El hurac\u00e1n Otis, que devast\u00f3 Acapulco en octubre de 2023, fue mucho m\u00e1s que un fen\u00f3meno meteorol\u00f3gico: represent\u00f3 una radiograf\u00eda de nuestras vulnerabilidades, de nuestras insuficiencias institucionales y de la fragilidad de un modelo de desarrollo, en el cual, durante d\u00e9cadas privilegi\u00f3 el crecimiento tur\u00edstico sobre la planeaci\u00f3n integral de la ciudad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A tres a\u00f1os de aquella tragedia, la pregunta resulta inevitable: \u00bfAcapulco convirti\u00f3 la devastaci\u00f3n en una oportunidad para reconstruirse mejor o dej\u00f3 escapar la posibilidad de corregir los errores que lo hicieron m\u00e1s vulnerable?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La respuesta exige objetividad. Ser\u00eda injusto desconocer los esfuerzos de miles de ciudadanos que, con sus propias manos, limpiaron calles, recuperaron negocios, repararon viviendas y devolvieron esperanza a sus familias. Tambi\u00e9n ser\u00eda irresponsable ignorar las acciones de reconstrucci\u00f3n emprendidas por los distintos \u00f3rdenes de gobierno, as\u00ed como el trabajo de empresarios, trabajadores tur\u00edsticos y organizaciones sociales.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Nadie me podr\u00e1 contar lo qu\u00e9 pas\u00f3 la noche del 24 y la madrugada del 25 de octubre, la experiencia fue aterradora y a\u00fan m\u00e1s sus consecuencias. Entre la vergonzante rapi\u00f1a, tambi\u00e9n hubo actos de extrema empat\u00eda y solidaridad social, as\u00ed como acciones de gobierno, con m\u00e1s voluntad que planeaci\u00f3n y coordinaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sin embargo, reconocer los esfuerzos realizados no significa renunciar a la evaluaci\u00f3n de los resultados. Una cosa es reconstruir lo destruido y otra, muy distinta, es corregir las causas que convirtieron un desastre natural en una crisis de dimensiones extraordinarias.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Reconstruir no es necesariamente transformar. Se puede levantar nuevamente un hotel, restablecer un servicio, reparar una avenida o rehabilitar una vivienda y, al mismo tiempo, conservar las mismas deficiencias de planeaci\u00f3n urbana, drenaje, movilidad, protecci\u00f3n civil y servicios p\u00fablicos que exist\u00edan antes del hurac\u00e1n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Otis fue un sacudimiento a la conciencia colectiva, nos record\u00f3 que Acapulco es mucho m\u00e1s que su franja tur\u00edstica. Detr\u00e1s de los hoteles, restaurantes y playas existe una ciudad con colonias que padecen rezagos hist\u00f3ricos, asentamientos vulnerables, problemas de abastecimiento de agua, deficiencias en el manejo de residuos y una infraestructura vieja, que requiere mantenimiento permanente, no solamente atenci\u00f3n cuando ocurre una emergencia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La tragedia evidenci\u00f3, adem\u00e1s, que la prevenci\u00f3n no puede reducirse a emitir alertas ni a instalar refugios temporales. La gesti\u00f3n integral de riesgos exige informaci\u00f3n confiable, protocolos eficaces, coordinaci\u00f3n entre autoridades, capacidad de respuesta, infraestructura resiliente y una ciudadan\u00eda preparada. Tener claridad de las acciones a realizar antes, durante y despu\u00e9s de un fen\u00f3meno como ese, asignando tareas especificas por capacidad, obligaci\u00f3n legal y competencia, a los diferentes \u00f3rganos p\u00fablicos y a los ciudadanos. Cuando estos elementos fallan o resultan insuficientes, los fen\u00f3menos naturales multiplican sus consecuencias y generan crisis humanitarias y tragedias.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La lecci\u00f3n es contundente: la naturaleza puede ser imprevisible en su comportamiento, pero la vulnerabilidad de una ciudad depende, en buena medida, de decisiones humanas que s\u00ed pueden anticiparse y corregirse.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por ello, la reconstrucci\u00f3n de Acapulco debi\u00f3 convertirse en una oportunidad hist\u00f3rica para revisar el ordenamiento territorial, recuperar cauces y zonas de riesgo, modernizar los sistemas de drenaje, fortalecer la infraestructura hidr\u00e1ulica y el\u00e9ctrica, mejorar la movilidad y establecer mecanismos transparentes de seguimiento al ejercicio de los recursos p\u00fablicos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tambi\u00e9n debi\u00f3 consolidarse una estrategia econ\u00f3mica que protegiera y estimulara a las micro, peque\u00f1as y medianas empresas, muchas de las cuales constituyen el verdadero tejido productivo de la ciudad. La recuperaci\u00f3n tur\u00edstica es indispensable, pero no suficiente. Un destino puede recuperar visitantes y, sin embargo, mantener amplios sectores de su poblaci\u00f3n en condiciones de precariedad econ\u00f3mica.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El turismo genera empleos, dinamiza el comercio y atrae inversiones; pero la prosperidad de Acapulco no puede medirse exclusivamente por la ocupaci\u00f3n hotelera o la afluencia de visitantes. Debe medirse tambi\u00e9n por la calidad de vida de sus habitantes, el ingreso de las familias, la seguridad, los servicios p\u00fablicos y las oportunidades para quienes viven fuera de la zona tur\u00edstica.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En este contexto, resulta indispensable que la coordinaci\u00f3n entre los gobiernos federal, estatal y municipal trascienda la coyuntura pol\u00edtica. La reconstrucci\u00f3n no puede depender de la voluntad temporal de una administraci\u00f3n ni convertirse en instrumento de propaganda. Requiere continuidad institucional, metas verificables, presupuestos suficientes y rendici\u00f3n de cuentas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Porque los recursos p\u00fablicos destinados a la recuperaci\u00f3n no son concesiones de los gobernantes: son instrumentos para restituir derechos, recuperar patrimonio y construir mejores condiciones de vida.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La sociedad, por su parte, tambi\u00e9n tiene una responsabilidad. La exigencia de mejores gobiernos debe acompa\u00f1arse de participaci\u00f3n ciudadana, vigilancia de las obras, respeto al entorno y una cultura de prevenci\u00f3n. La corresponsabilidad no exime a las autoridades de sus obligaciones; por el contrario, contribuye a que las decisiones p\u00fablicas respondan a las necesidades reales de la poblaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Acapulco necesita dejar atr\u00e1s la pol\u00edtica de la improvisaci\u00f3n, tan recurrente, y sustituirla por una visi\u00f3n de Estado. No basta con reaccionar ante la emergencia: hay que anticiparse a ella. No basta con anunciar inversiones: hay que evaluar sus resultados. No basta con hablar de resiliencia: hay que demostrarla en la infraestructura, en los servicios y en la capacidad de proteger vidas humanas. \u00bfD\u00f3nde est\u00e1 el an\u00e1lisis de riesgos en las pol\u00edticas p\u00fablicas?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La verdadera reconstrucci\u00f3n no se mide por lo que vuelve a levantarse, sino por lo que se aprende para no volver a caer.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Otis dej\u00f3 una herida profunda, pero tambi\u00e9n abri\u00f3 una ventana excepcional para replantear el futuro de Acapulco. Desaprovecharla significar\u00eda aceptar que la tragedia fue solamente un episodio doloroso, sin consecuencias duraderas en la forma de gobernar, planear y construir la ciudad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La pregunta, entonces, no es si Acapulco ha recuperado parte de su actividad econ\u00f3mica o si sus calles muestran nuevamente se\u00f1ales de normalidad. La pregunta de fondo es si hoy estamos mejor preparados para enfrentar otro fen\u00f3meno de esta magnitud; si nuestras instituciones son m\u00e1s eficaces; si las zonas de riesgo reciben atenci\u00f3n prioritaria y si existe una estrategia integral que coloque la vida, el patrimonio y la dignidad de las personas por encima de los intereses pol\u00edticos y econ\u00f3micos de corto plazo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Si las mismas vulnerabilidades permanecen, si la prevenci\u00f3n contin\u00faa subordinada a la emergencia y si la reconstrucci\u00f3n no se traduce en mejores condiciones de vida, tendremos que reconocer que, en buena medida, dejamos escapar una oportunidad hist\u00f3rica.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Acapulco no necesitaba \u00fanicamente recuperar su imagen ante el mundo; necesitaba recuperar la confianza de sus habitantes en sus instituciones y en su futuro.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La grandeza de una ciudad no se demuestra cuando disfruta de la prosperidad, sino cuando tiene la capacidad de levantarse de la adversidad sin repetir los errores que la hicieron vulnerable.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Otis nos puso frente a esa disyuntiva hist\u00f3rica: aprender de la tragedia o acostumbrarnos a ella. Convertir el dolor en experiencia o permitir que el olvido vuelva a gobernar nuestras decisiones.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Porque si despu\u00e9s de Otis Acapulco vuelve a ser vulnerable por las mismas razones que antes, entonces la naturaleza habr\u00e1 hecho su parte, pero la responsabilidad de no haber aprendido ser\u00e1 enteramente nuestra.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cierro con una pregunta que debi\u00e9ramos hacernos todos los d\u00edas;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfQu\u00e9 hemos hecho para un fen\u00f3meno igual no se vuelva tragedia nuevamente?<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Acapulco despu\u00e9s del Otis: \u00bflecci\u00f3n aprendida u oportunidad perdida? 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