{"id":3403,"date":"2026-05-03T21:58:42","date_gmt":"2026-05-04T03:58:42","guid":{"rendered":"https:\/\/ceprovysa.com\/?p=3403"},"modified":"2026-05-03T21:58:44","modified_gmt":"2026-05-04T03:58:44","slug":"manuel-perez-toledano-el-bano-el-cuento-de-la-noche-latitud-megalopolis","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/ceprovysa.com\/?p=3403","title":{"rendered":"MANUEL P\u00c9REZ TOLEDANO &#8211; El Ba\u00f1o &#8211; EL CUENTO DE LA NOCHE \/ LATITUD MEGAL\u00d3POLIS"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">a culpa fue de lo mis\u00e9rrimo de la vecindad. Un cuarto redondo en donde los moradodes se revolv\u00edan como animales cautivos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pues bien, aquella ma\u00f1ana, alegre y llena de sol, la mujer hab\u00edale pedido al marido el dinero para comprar m\u00e1s combustible; era el d\u00eda de ba\u00f1ar al chico.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El marido, un hombre alto y flaco, vestido de overol, entreg\u00f3 a la esposa unas sucias monedas de cobre.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image aligncenter\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/latitudmegalopolis.com\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/EL-CUENTO-DE-LA-NOCHE-2-1024x576.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-127966\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">-Le lavas bien detr\u00e1s de las orejas- recomend\u00f3 \u00e9ste, antes de salir a la diaria labor. La vida era dura y sent\u00eda la necesidad de luchar el triple para rescatar a la familia de ese foso de indigencias.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La mujer, prieta y resignada como todas las de su raza, despu\u00e9s de haber esperado casi una hora para que la tendieran, regres\u00f3 de la carboner\u00eda. Luego, coloc\u00f3 sobre el anafre un gran lote de hojalata. Por la tarde llevar\u00edan un peque\u00f1o a una fotograf\u00eda; los compadres hab\u00edan prometido cubrir los gastos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Para no perder el tiempo, la madre se encamin\u00f3, con un hatillo de ropa sucia, hacia los desportillados lavaderos del fondo del patio, a un lado de \u00e9stos se levantaban, los retretes. A veces, las vecinas llegaban hasta disputar por la posesi\u00f3n de un lavadero.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuando hubo calculado que el agua herv\u00eda, enjug\u00f3se las manos, esponjosas de jabonadura y entr\u00f3 en su cuarto a verter el agua dentro de la tina. Como el ni\u00f1o dorm\u00eda, la madre lo despert\u00f3 con besos y tiernas caricias.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">-Lev\u00e1ntese ya, dormil\u00f3n- Y le hac\u00eda cosquillas en la suave piel de la pancita.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El ni\u00f1o re\u00eda, agitando el aire los desnudos brazos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La madre nuevamente sali\u00f3 al patio, con un balde mohoso en la diestra; iba a traer agua fr\u00eda para medir la caliente. La llave del agua estaba lejos, junto a los lavaderos del fondo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El ni\u00f1o era una criatura con menos de tres a\u00f1os, que a\u00fan no discern\u00eda la extraordinaria diferencia entre el sue\u00f1o y la vida real\u2026 Suavemente, se desliz\u00f3 del lecho- que compart\u00eda con los padres-, recorriendo con sus peque\u00f1os ojos negros las grises paredes de la habitaci\u00f3n. Paredes que en las noches oscuras se revest\u00edan de fantasmas y de hadas maravillas. Avanzando unos pasos, se top\u00f3 con el borde de la tina\u2026 Un vaho caliente acarici\u00f3 su rostro. Volviendo la cara, descubri\u00f3 la caja de f\u00f3sforos sobre la silla de tule, era una cajita de cart\u00f3n de colores chillones. Tom\u00e1ndola en las manos la arroj\u00f3 al agua. La cajita flot\u00f3 breves instantes, para sumirse luego en el fondo de la tina\u2026<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En tanto, la madre atend\u00eda la pintoresca charla de una vecina.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mas, de pronto, el coraz\u00f3n de la madre-fina antena de presentimientos- se agit\u00f3 violento\u2026<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">De un empuj\u00f3n abri\u00f3 la puerta. La cubeta del agua fr\u00eda rod\u00f3 por los suelos\u2026<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El ni\u00f1o, \u00a1Su hijo! Con medio tronco en el hirviente l\u00edquido, oprim\u00eda en su pu\u00f1ito la cajita de chillones colores\u2026<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>a culpa fue de lo mis\u00e9rrimo de la vecindad. Un cuarto redondo en donde los moradodes se revolv\u00edan como animales cautivos. 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