{"id":6932,"date":"2026-06-07T22:00:39","date_gmt":"2026-06-08T04:00:39","guid":{"rendered":"https:\/\/ceprovysa.com\/?p=6932"},"modified":"2026-06-07T22:00:42","modified_gmt":"2026-06-08T04:00:42","slug":"manuel-perez-toledano-el-negrito-de-la-feria-el-cuento-de-la-noche-latitud-megalopolis","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/ceprovysa.com\/?p=6932","title":{"rendered":"MANUEL P\u00c9REZ TOLEDANO El negrito de la feria EL CUENTO DE LA NOCHE\/ LATITUD MEGAL\u00d3POLIS"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">rrumpe el amplificador de sonido con m\u00fasica estridente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La griter\u00eda de la multitud parece disolverse en un solo y sordo barullo. Millares de sombras se mezclan bajo el rosario de foquillos que engalanan la feria. El p\u00e9ndulo de un gigantesco armatoste agita en su pu\u00f1o cuatro bocas enloquecidas en el fondo de la noche.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuando se produce el ruido seco de la pelota contra la guata del turbante -\u00a1prac! \u00a1prac!- responde el negro con el zumbido del timbre.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El barrac\u00f3n se anima al ver que la cabeza del negro asoma dentro de las fauces del le\u00f3n. El rostro oscuro hace resaltar el blanco empa\u00f1ado de sus ojos. Su mujer se acerca, lo mira y exclama furibunda:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">-\u00a1Est\u00fapido! \u00a1Te est\u00e1s dejando pegar!<br>Ella se inclina y recoge del suelo tres bolas de trapo. Luego, se dirige al barandal de madera que separa al p\u00fablico. La gente sonr\u00ede con algo de sadismo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00a1P\u00e9guenle al negro! La voz de ella suena a c\u00f3lera.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image aligncenter\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/latitudmegalopolis.com\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/CUENTO-DE-LA-NOCHE-3-1024x576.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-129242\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El negro advierte la sa\u00f1a feroz del p\u00fablico al lanzar el proyectil. Y tuerce el cuello en r\u00e1pidos giros par desorientar al tirador. La pelota golpea a pocos cent\u00edmetros de su turbante, en las tablas donde la pintura del le\u00f3n abre la boca perforada en medio del paisaje africano.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cada vez que una bola golpe el protector del negro, la mujer se enfurece, pues esos tiros se pagan, si son tres, con cajetillas de cigarros, y si uno o dos, con chicles y camotes.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El negro se esfuerza en esquivar los pelotazos, menos dolorosos que las palabras de su mujer. Detr\u00e1s del cancel, su cuerpo flaco se apoya en un caj\u00f3n. Las manos, mojadas de sudor, han dejado una huella de suciedad en la madera. La algarab\u00eda de la feria lo arrolla en sus altos oleajes; la m\u00fasica estridente exaspera sus nervios.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">De pronto, el negro se sumerge fugas en el est\u00f3mago del le\u00f3n y busca a tientas en la penumbra. Rechina el tap\u00f3n de una botella; pero, un grito lo hace estremecer. Diligente, ensarta la cabeza en el hueco. La figura de su mujer le cubre la luz.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">-\u00a1Infeliz! \u00a1Es lo \u00fanico que sabes hacer!<br>Ella le da la espalda y se aleja unos pasos; al llegar a la mesa, toma con furia una cajetilla de cigarros, y haciendo una mueca, la entrega al triunfador. En seguida, vuelve la vista hacia el negro y lo maldice entre dientes.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La mujer se aproxima, se ha detenido a mitad del local, y sin importarle el p\u00fablico, exclama:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00a1Maldito! \u00a1Mira d\u00f3nde me has colocado!<br>A continuaci\u00f3n, torna la faz demudada a la muchedumbre y brama:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">-\u00a1P\u00e9guenle al negro! \u00a1P\u00e9guenle al negro!<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En el rostro del negro, lo blanco de las c\u00f3rneas se agitaba con tenues reflejos. Observa a su mujer, al tiempo que una pelota se aproxima. Elude presto el golpe y la bola se estrella en el tablero. Su mirada sigue la silueta de ella. \u201cla quiero -piensa-. Bien s\u00e9 que la quiero; nada m\u00e1s que ahora parece arraig\u00e1rseme m\u00e1s, de hacerme sentir mi fracaso, de saber que existe algo que me estruja en esta pesadilla real\u2026\u201d<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Al sentir el golpe de la pelota en su cabeza, oprime el bot\u00f3n y el timbre prolongado. Entonces, la humedad de un salivazo resbal\u00f3 en su pintarrajeada piel. Es la mujer que se acerca y gru\u00f1e:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00a1Idiota, no sabes hacer nada!<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mientras levanta del piso las bolas, ella no cesa de blasfemar:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">-\u00a1Pedir\u00e1s de comer! \u00a1Eres tan c\u00ednico que todav\u00eda te atreves a existir! \u00a1Bah\u2026!<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Una persona del p\u00fablico le tiende unas monedas y la mujer despecha las pelotas, burdas e hilachentas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El vocer\u00edo de la gente que se despatarra en la rueda de la fortuna, en el pulpo, en el salto, en el l\u00e1tigo, en los raudos aviones que dibujan \u201clooping the loops\u201d sobre las estrellas, ensordece el \u00e1mbito, de consumo con los magnavoces que anuncian las diversiones de la feria.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Asomado en su agujero como rat\u00f3n, el negro esquiva la lluvia de pelotas. El p\u00fablico paga por el placer de herir.<br>Tal vez a causa de una furia contenida, de un odio no disuelto, o a caso por un resentimiento larvado cuya canalizaci\u00f3n aflora peg\u00e1ndole al negro.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Reclinada en el barandal, la mujer enciende un cigarrillo. Las ojeras polvorientas; algunas arrugas desaparecen bajo la pintura de las cejas. Al vocear, muestra una dentadura incompleta.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El cabello te\u00f1ido descubre en su ra\u00edz hebras blancas y grises. Fuma arrebatada, como si quisiera ahogarse en el humo. Sin retirar el cigarro de sus dedos, atiende al p\u00fablico. Un pu\u00f1ado de monedas de cobre est\u00e1n sobre la mesa, junto a los paquetes de cigarros y de dulces. Ella parece pose\u00edda de un rencor extra\u00f1o; una irritaci\u00f3n desenfrenada la impulsa a humillar al hombre. Por eso, se acerca y escupe:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">-\u00a1Te odio!<br>El negro vuelve la mirada a la muchedumbre, simulando una indiferencia inaudita. Ella torna a la carga:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">-\u00a1Desgraciado!<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Un estallido de rock latiguea los o\u00eddos. Es un comp\u00e1s rudo y salvaje que desintegra el \u00e1nimo. El ruido de los engranes de los juegos enmudece y el grito de la multitud se pierde en el endiablado ritmo. Los foquillos de la feria son una tira bordaba de luz.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se oye el preg\u00f3n de la mujer:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">-\u00a1P\u00e9guenle al negro! \u00a1P\u00e9guenle al negro!<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los tiradores se abren paso, le pelota en las manos, en seria actitud de jugadores de \u201cbase ball\u201d; la vista fija en la cara del negro y con mal\u00e9volos deseos de partirlo en dos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">De tarde en tarde, el negro bebe unos tragos furtivos, hurtados al mundo. Y todo para que aquello parezca borroso, menos abominable y bestial. Anestesia para el dolor de vivir en el agudo \u00e1ngulo de la angustia\u2026<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2013 \u00bfPorqu\u00e9 callas, est\u00fapido? \u00a1Es lo que me choca de ti!<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La mujer alza una pelota; pero, como el suelo est\u00e1 lleno de saliva, se ensucia las manos. Sulfurada, reprocha:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2013 \u00a1Cerdo! \u00a1Mira c\u00f3mo has puesto el piso! \u00a1No dejas de ser lo que eres, un marrano asqueroso! \u00a1Si la gente supiera lo que haces\u2026! \u00a1Anda! \u00a1Prov\u00f3came y veras que me quito la falda para que me vean las piernas! \u00a1Anda! \u00a1Anda!\u2026<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El negro con la cara brillante de chapopote, permanece inmutable, para que el publico ignore que el monigote tiznado es un ser humano. \u00a1No! Preferible no responder con esa boca cruel. Preferible cegar el venero del grito.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las rencorosas pelotas zumba en sus orejas y el ruido tenaz del amplificador de sonidos lastima como pelotazo. Una persona vestida de overol se tambalea, oprime una bola en su tosca mano, y apunta hacia el con crueldad homicida.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los cansados ojos del negro se arrastran a los pies de ella. \u201cSi al menos no la amara -se dice-; si su destino hubiera dejado de interesarme y pudiera yo mirarla como a cualquier persona del publico. Entonces, tal vez ser\u00eda lo suficientemente vil para ignorarla. Olvidar ese cuerpo que se mueve de un lado a otro, donde se agita el haz vibrante de sus nervios\u2026\u201d<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La mujer se acerca al negro.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">-Me acuerdo de lo que dijiste en el velorio del ni\u00f1o. -susurro- \u00a1Idiota! \u00a1C\u00f3mo si no supieras que tu fuiste el que lo mat\u00f3!\u2026 Y quer\u00edas un hijo. \u00a1Je! \u00a1Je! -r\u00ede hist\u00e9rica- Somos tan pobres que lo fuiste a enterrar en el basurero\u2026<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las palabras de la mujer vibran en su cerebro, le picotean las fibras igual que los cuervos devoran la carro\u00f1a. Siente como si un veneno lo intoxicara de s\u00fabito; sus manos empiezan a temblar. De lo profunde sube una pelota de fuego que le llega a la garganta; ah\u00ed, se detiene un instante. EL negro lucha para que no salga y la estruja en el es\u00f3fago con animo de reventarla. Mas aquello es duro e irrompible y resiste y se le atraganta, provoc\u00e1ndole un liquido ardiente que le escuece los p\u00e1rpados.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sus manos temblorosas rebuscan en el suelo la botella. Esta vac\u00eda. Con vehemencia la sujeta del cuello y la rompe contra el piso. Despu\u00e9s , con los agudos filas se corta las mu\u00f1ecas\u2026<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">S\u00ed. Quiz\u00e1s el sea el \u00fanico responsable de todo. Una especie de Quasimodo apedreado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y en \u00edmpetu postrero, el hombre levanta el rostro con desaf\u00edo. Las pelotas comienzan a rebotar en los salientes p\u00f3mulos, en los ojos, en la nariz y la boca.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">-\u00a1Estas borracho! \u00a1Est\u00fapido!<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Protesta exaltada la mujer. Pero, al notar la inm\u00f3vil y lacia cabeza, clama enloquecida:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">-\u00a1P\u00e9guenle al negro! \u00a1P\u00e9guenle al negro!<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y su preg\u00f3n se pierde en el barrido de la feria que ensordece todo: risas y lagrimas.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>rrumpe el amplificador de sonido con m\u00fasica estridente. La griter\u00eda de la multitud parece disolverse en un solo y sordo barullo. Millares de sombras se mezclan bajo el rosario de foquillos que engalanan la feria. El p\u00e9ndulo de un gigantesco armatoste agita en su pu\u00f1o cuatro bocas enloquecidas en el fondo de la noche. 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