- Propone avanzar hacia una reforma integral del sistema de justicia para adolescentes, que permita corregir fallas
- La solución no radica en imponer penas más intensas de manera automática
Soledad Jarquín Edgar
SemMéxico, Ciudad de México, 27 de marzo, 2026.- La violencia no se resuelve después de la tragedia, se previene antes, señala la Secretaría Ejecutiva de SIPINNA al condenar el asesinato de dos docentes en una preparatoria de Lázaro Cárdenas, Michoacán, y advierte que la violencia grave en las escuelas no se genera de manera espontánea; responde a factores acumulados que no fueron identificados ni atendidos a tiempo.
En un comunicado la Secretaría Ejecutiva del Sistema Nacional de Protección Integral de Niñas, Niños y Adolescentes, SIPINNA, propone avanzar hacia una reforma integral del sistema de justicia para adolescentes, que permita corregir fallas específicas como la débil detección temprana de riesgos, la insuficiente atención en salud mental, la falta de seguimiento efectivo de las medidas, la escasa articulación entre escuela, familia y autoridades, y las limitaciones en la restitución de derechos de las víctimas.
Sostiene que esta reforma debe construirse a partir de una ponderación clara entre el interés superior de niñas, niños y adolescentes y los derechos de las víctimas, garantizando tanto la protección integral como el acceso efectivo a la justicia, la reparación del daño y la no repetición.
Es importante señalar con toda claridad que la solución no radica en imponer penas más intensas de manera automática. El fortalecimiento del sistema no pasa por una lógica punitiva, sino por hacer más eficaces las medidas existentes, asegurar su cumplimiento y garantizar que tengan un impacto real en la reinserción social del NNA y en la restitución de derechos de las víctimas.
En el documento revelan que el asesinato de las maestras por parte de una adolescente no puede reducirse a un caso aislado ni a una explicación individual. Es una alerta estructural que evidencia fallas en los sistemas de prevención, en la atención a la salud mental, en la protección de entornos escolares y en la detección oportuna de riesgos.
Luego de señalar que la violencia no se resuelve después de la tragedia, se previene antes, llaman a fortalecer los sistemas de alerta temprana, garantizar acompañamiento psicosocial permanente, establecer protocolos eficaces y asegurar una articulación real entre escuela, familia, servicios de salud y autoridades.
No basta con reaccionar; el Estado tiene que anticiparse con rutas claras de intervención y protección efectiva para adolescentes, docentes y comunidades escolares.
Por ello plantean que para avanzar hacia la reforma integral, el sistema debe enfocarse en mejorar la calidad de la intervención: atención en salud mental, acompañamiento psicosocial, programas de control de impulsos, prevención de adicciones, seguimiento efectivo y evaluación continua. Sólo así se puede reducir la reincidencia y atender de fondo las causas de la violencia.
Además de prever ajustes focalizados en casos de delitos de alto impacto, particularmente para adolescentes de 16 a menos de 18 años, donde puedan aplicarse medidas más intensas y, en supuestos excepcionales, de mayor duración, siempre bajo criterios de proporcionalidad, control judicial y respeto a los derechos humanos.
El objetivo no es castigar más, sino responder mejor ante conductas de mayor gravedad, sin perder la naturaleza especializada del sistema, sostiene el posicionamiento de SIPINNA.
Por el contrario, reitera que la intervención debe ser integral y corresponsable. No basta con actuar sobre el adolescente; es indispensable incorporar a su entorno familiar y comunitario como parte activa de los procesos de atención, fortaleciendo capacidades, brindando acompañamiento psicosocial y atendiendo los factores estructurales que inciden en la violencia.
Debemos asumir que hoy la prevención pasa por el entorno digital. Cuando existen señales previas en redes sociales, el sistema debe contar con la capacidad institucional para identificarlas y actuar oportunamente, sin estigmatizar, pero sin omitir.
Por último, refieren que SIPINNA asume la responsabilidad de atender esta problemática con la seriedad que amerita y que presentará propuestas concretas para el fortalecimiento del Sistema de Justicia para Adolescentes, así como una política integral de prevención que atienda de manera articulada los entornos familiar, comunitario y escolar, con el objetivo de incidir de forma estructural en la reducción de riesgos y la prevención de la violencia.
Ninguna escuela debe enfrentar sola la violencia. Lo ocurrido en Michoacán no puede normalizarse. Debe convertirse en un punto de quiebre para fortalecer la prevención, la convivencia escolar y la protección integral de niñas, niños y adolescentes en todo el país, incorporando también una visión que garantice de manera efectiva los derechos de las víctimas y una respuesta institucional más articulada, preventiva y eficaz, puntualiza la institución.
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