EL HUMOR, ES UNA PARTE ESCENCIAL Y MÁGICA EN LA CARICATURA: LUIS CARREÑO
Por Edmundo Cázarez C.
Fotos: Héctor Palomo
-Segunda de tres partes-
“El humor es una parte esencial y mágica en la caricatura, ya sea dentro del género periodístico o publicitario, porque se mezcla la destreza que posees como dibujante y logras cristalizar esa fantástica idea, adicionándola con un toque de humor en cada trazo y concluyendo con una exitosa intención creativa que resulta hasta divertida”, expresó el destacado dibujante y caricaturista Luis Carreño, en esta segunda parte de la entrevista exclusiva que concedió a EL UNIVERSAL.
Con una extensa y brillante trayectoria dentro del mundo de las artes gráficas y del periodismo, en 2017, fue galardonado con el Premio Excelencia Periodística, en el género de la Caricatura, otorgado por la Sociedad Interamericana de Prensa, mismo que le fue entregado en sesión solemne en Salt Lake, en el estado de Utah, Estados Unidos.
A lo largo de poco más de 40 años de una inagotable actividad creativa, sus trabajos han servido para ilustrar infinidad de artículos y reportajes periodísticos en importantes medios de comunicación, tales como EL UNIVERSAL, Novedades, Teleguía, Siempre, entre muchos otros más.
El propio Carlos Fuentes llegó a expresar halagadores conceptos de gran importancia acerca del genial trabajo de Luis Carreño: “Luis Carreño ¿Es un retratista o caricaturista?, porque resulta sumamente difícil lograr esa distinción. Sus magistrales caricaturas y dibujos apuntan a un retrato más real que cualquier fotografía, porque revela lo que la cámara oculta no sabe ver. En cambio, el maravilloso trabajo de Luis Carreño, en cada uno de sus dibujos realizados a personas, revelan las facetas del alma que con más celo ocultamos. Nadie puede dibujarnos con tal exactitud como lo hace Luis Carreño, porque nadie puede creer lo que somos, y lo que Luis Carreño dibuja, es el alma que nosotros mismos no vemos”
Al cuestionarle si las caricaturas y dibujos que ha elaborado por más de 40 años ¿logran producir algún efecto en los políticos?, me respondió: “¡Híjole!!, con las caricaturas, es lo que menos daño le causa, porque las críticas que les haces, se les resbala impunemente” Asimismo, le pregunté: ¿Los políticos de antes eran más sensibles a las caricaturas? “Fíjate que sí, hasta se cuidaban mucho de que les dieras un “periodicazo”, ahora, les vale madre absolutamente”
Amable en su trato, sencillo y educado, en cada una de sus palabras transmite confianza y seguridad.
-¿Cómo lograste superar ese incidente que te costó la expulsión de tu escuela, por haberte atrevido hacer una caricatura de un maestro?
-Antes de responder, se le nota sumamente atento al trino de decenas y decenas de pajaritos que albergan árboles adyacentes a su domicilio. Suspirando profundamente y completamente relajado me dice: “Tomé plena conciencia de que mi dibujo había producido un efecto inmediato en mi maestro que se “encabritó” Asimismo, había producido un efecto negativo sobre mis compañeros con repercusiones y consecuencias que tenía que afrontar”
-¿Quién era el culpable de lo sucedido?
-No es que ellos -mis compañeros- hayan tenido la culpa…
-¿Por un momento sentiste el deseo de “tirar la toalla”?
-¡No!!, al contrario, no quise dejar de ser quien era, es decir, ser divertido y hasta burlón con mis dibujos y caricaturas, pero, sí, totalmente consciente del efecto que producían. Total, concluí la secundaria de manera “fast track” ¿Por qué te digo esto?, el director del plantel, a quien le llamaban el “viejo López”, me dio el pase de salida, quizás, como diciéndome por dentro… ¡ya lárgate de aquí!!
-¿Te mandaron a exámenes extraordinarios?
-¡Por supuesto!!, no me la iban a perdonar. El “viejo López” me dijo que me ayudaba con el trámite de mi certificado…. ¡Pero lo que quería, es que desapareciera de ahí!!
-Aparte de ser un tanto irreverente con tus dibujos que provocaban polémica, en esa etapa de adolescente ¿eras muy “perro” con las niñas?
-No, fíjate que no. Lo que sucedía, es que no era una escuela mixta, sino de puros varones. Ya que lo mencionas, cuando los chicos nos organizábamos, salíamos como una verdadera “jauría” hacia Plaza Universidad para “echar ojo” y tratar de ligarnos a las chavitas que salían de las escuelas cercanas, así como las que encontráramos por ahí.
-¿Cuál fue esa primera niña que te atrapó?
-No recuerdo alguna en especial porque me gustaban muchas, pero trataba de hacer mi luchita
-¡Si te daban el sí?
-Ja, ja, ja… ¡Qué indiscreto eres…!! A veces obtenía buenos resultados, pero otras no y me mandaban a volar…
-¿Te pasabas de “mano larga”?
-No, la verdad es que no. Siempre fui muy respetuoso. En fin… -Haciendo una breve pausa me dice- “Mira ya me trajeron el mezcal, y como me pusiste muy de buenas, así es que… ¡no me vas a dejar solo!!, tú y tu nieto Héctor son mis invitados” Ja, ja, ja. Retomando tu atrevida pregunta, me encantaba ligar niñas”
-¡Tuviste novias al por mayor?
-¡Para nada!! La única novia formal, pero lo que se dice formal, es mi actual esposa Adriana, a quien acabas de saludar hace unos momentos. Un noviazgo largo, largo muy laaaargo. Ella, es originaria de Tehuacán, Puebla, de donde también mi papá era de allá, así fue como la conocí, en uno de los tantos viajes que hicimos al terruño de mi señor padre, en donde, por cierto, lo declararon “Hijo Predilecto de Tehuacán, Puebla”
-Cuéntame cómo se dio ese “click”
-Resulta que a muy temprana edad, al inicio de mi juventud, junto mi hermano Jorge y un buen amigo, pusimos un restaurante/bar que nos duró solamente seis meses el gusto…
-¿…Y eso?
-Nos sorprendió una muy severa crisis económica, acompañada de una pésima administración, pero fue una enorme experiencia. La vida de ese restaurante/bar fue totalmente efímera.
-No te quedó de otra que zapatero a tus zapatos y te pregunto… ¿La caricatura tiene algo de magia o es malévola?
-¡Qué bonita pregunta!!, y te lo agradezco. Te diré que posee las dos cosas, ¿porque si te refieres a la magia?, creo que podría ser en cuanto al humor, vamos, es como si te dijera… ¡Edmundo, por favor, escríbeme un chiste!!, creo que, de pronto, te causaría una especie de conflicto porque dudarías cómo diseñarlo. Vamos, no existe una fórmula que te permita decidir por tal o cual elemento y te va dar como resultado una soberana carcajada de quien lo lea. El humor es una parte esencial y mágica en la caricatura, ya sea dentro del género periodístico o publicitario, porque se mezcla con la destreza que posees como dibujante y logras cristalizar esa idea, adicionándole con un toque de humor en cada trazo y concluye con una exitosa intención creativa y hasta divertida
-¿Los odios, las fobias y traumas se logran incrustar en el lápiz del prestigiado caricaturista Luís Carreño?
-¡Vaya pregunta!! -De pronto, mi distinguido entrevistado permanece en total silencio, se acomoda una y otra vez en la silla de jardín en la que permanece sentado bajo la sombra de una amplia sombrilla que nos protege de los intensos rayos del sol, ejercita los hombros y aprovecha para beber un poco de agua y responde: “Más que odios y fobias, lo que resalta, son las inconformidades. A ver, mi querido Edmundo, me pregunto… ¿Qué te mueve a realizar un trabajo crítico periodístico? ¿Qué te caiga gordo el político? ¿Qué ese político, con su proceder, le esté dando en la madre a un pueblo, a una comunidad o a una nación? ¿Qué resulte ser un ratero, o un tal por cuál? Creo que te mueve más eso, pero no es algo personal”
-¿Las caricaturas tienen algo de visceral?
-¡Uff!!, a veces, sí termina siendo algo personal porque lo ves con desagrado y dices: “Este güey, me la tiene que pagar de alguna forma” Creo que una de las formas más… ¡Híjole!!, con las caricaturas, es lo que menos daño le causa porque las críticas que les haces, se les resbala impunemente.
-¿Los políticos de antes eran más sensibles a las caricaturas?
-Fíjate que sí, hasta se cuidaban mucho de que les dieras un “periodicazo”, ahora… “les vale madre absolutamente”
-De los presidentes de la República con los que tuviste un trato cercano ¿Cuál de ellos era más sensible a las caricaturas?
-De pronto, los ojos de mi entrevistado brillan intensamente, su rostro dibuja desbordada alegría, con énfasis me dice: “Déjame contarte que, un día, el presidente Carlos Salinas de Gortari, cuando fue secretario de Programación y Presupuesto, invito a comer a un grupo de caricaturistas en el que yo estaba. Bueno, para no hacerla tan cansada, estando dentro de su oficina, a un colega se le ocurrió preguntarle: ¿Usted conserva las caricaturas que le hemos hecho, colgadas en su oficina?…
-¿Y qué le respondió Carlos Salinas?
-Con un tono irónico le dijo: “Sí, como no…” ¡Ahorita se las muestro!! En uno de los pasillos de mi oficina tengo colgadas cada una de esas caricaturas, pero, a decir verdad, a quienes quisiera tener colgados… ¡es a sus autores!! Ja, ja, ja.
-Era ocurrente el señor…
-¡En efecto!!, eso te demuestra que el sentido del humor, también te ayuda hacer frente tanto a las críticas como al cinismo de esos personajes
-Con la confianza que me permites y el cariño que te tengo como amigos, me atrevo preguntarte ¿Un caricaturista dibuja con el carbón de su lápiz o con el veneno de los intestinos?
-¡Órale!!, creo que con las dos cosas… Hum, yo creo que sí mi querido Edmundo. Mira, si no tiene nada que decir, pues mejor quédate callado y viendo la tele.
-¿Pero si tienes algo que decir pero te incomoda…?
-Pues usa lo que tiene a tu alcance, que son tus herramientas de trabajo y hasta de denuncia, ya sean los lápices de carbón, los pinceles y la cartulina, para que, posteriormente, llevarlo a la mesa de redacción de los medios y hacer que lo disfruten los lectores en los periódicos, revistas y programas de televisión en donde puedas te permitan difundir tus trabajos
-¿Sufriste de una exigencia familiar porque cursaras una carrera profesional y no siguieras simplemente los pasos de tu ilustre papá?
-No como tal, así una exigencia familiar como me lo planteas… ¡no, no y no!! Más bien, era allanarnos el camino para lo que decidiéramos estudiar y lo lleváramos a cabo con absoluta libertad.
-En tu seno familiar, ¿la caricatura y el toreo, en el caso de tu hermano, esas actividades eran algo suigéneris?
-Antes de responder y proporcionándome un leve palmazo en mi hombro me dice: “De donde sacas tantas preguntas?… ¡En ningún momento he visto que te apoyes en un acordeón, mucho menos, que traigas contigo un cuestionario previo!!
-Mi muy estimado amigo Luis, recuerda que mi lema es: ¡Entrevisto, luego existo!!
-Ja, ja, ja. La caricatura en mi caso, y el toreo, en el caso de mi hermano Jorge, son profesiones “suigéneris”, como atinadamente lo expresaste, prácticamente… ¿Qué necesitas para hacerte ganadero, en el caso de mi hermano Jorge o empresario, en el mío…?
-¿Valor?
-Eso, es mucho muy aparte, más bien, la destreza.
-¿A lo Mero macho, un caricaturista requiere de una destreza?
-¡Claro que sí!!, desde luego, pero mi papá nunca me lo dijo, más bien, yo era el que se quería zafar…
-¿Llegaste a pensar que de caricaturista, te ibas a morir de hambre?
-¡Exacto!!, estaba en la disyuntiva de dedicarme a ser publicista o diseñador gráfico.
-¿Para ti, desde tu óptica, era algo tormentoso dedicarte de lleno a la caricatura?
-Es que veía a mi papá como sufría para poder sacar una idea y no solamente eso, sino que todo el tiempo estaba esclavizado a sus caricaturas…
-¿Estabas en el “tín, marín, de do pingüé y sin saber por cuál decidirte?
-¡Eso mero!!, como lo mencionaste hace un par de segundos, para mí, en esos tiempos, era tormentoso convertirme en caricaturista como un modo de vida a futuro
-¿Y qué sucedió?
-En esas andaba, justo a los 17 años de edad, me presentan a don Pedro Ramírez Vázquez, que tenía un despacho de imagen corporativa y diseño. Don Pedro, hizo la campaña presidencial de José López Portillo, aquellas grecas aztecas en las que se leían JLP. Un extraordinario arquitecto y autor ejecutivo de las XIX Olimpiadas de México 68.
-¿Qué sentías estar frente a ese enorme personaje?
-Don Pedro me dijo, “A ver muchachito, vente conmigo, vas estar de aprendiz en mi despacho, te voy a dar un pago simbólico, porque aun eres menor de edad.
-¿Cuánto tiempo permaneciste ahí?
-Creo que como un mes…
-¿ …Y eso?
-¡Es que no era lo mío!!. Cuando llegaba a su despacho, tenía que ponerme una bata blanca como si fuera enfermero, además, me habían dotado de escuadras, escalímetros y grafos, en fin…
-¿Qué pasaba por tu mente?
-Que lo mío… ¡era la libertad!!
-¡Y qué hiciste?
-Ahí, precisamente, fue cuando comencé a decantar para convertirme en un caricaturista y dibujante.
-¿Cuál fue la reacción de tu papá?
-Me apoyó totalmente, hasta me invito para que me inscribiera en una academia de dibujo en la Ciudad de México.
-¿Y en donde quedó la prepa?
-Me la aventé en dos años en la Universidad La Salle Campus Pedregal
-¿Por qué La Salle y no la UNAM?
-¡Uff!!, no sabría decirte, digamos que simplemente acaté los designios de mis padres. Lo más curioso, es que se trataba de una prepa privada y albergaba a todos los que habían sido rechazados en el Centro Universitario México -CUM-, que era la preparatoria de la UNAM.
-¿Por decirlo así, llegabas a una “zona de confort”?
-¡Ándale!!, me hice mucho muy relajiento, además… ¡Ahí si había chavas!!
-A lo Mero Macho, ¿sentiste que llegabas a La Gloria?
-La verdad es que sí, además, seguía con mi conducta desastrosa de no tomar la vida con seriedad, mucho menos, había algo que me condujera a transformarme en alguien mucho más formal y entender que solamente era una etapa de preparación para mi futuro
-¿Al terminar la prepa, ibas a estar de flojo en tu casa?
-¡Por supuesto que no!!, sino que me meti a una academia de dibujo y pintura con el maestro Ernesto Bribiesca. De manera paralela, mi papá le dijo a su amigo dibujante Sergio Martínez quien convence a mi papá para que me mandara a estudiar dibujo y pintura a Paris, Francia
-¡Vaya, que padre!!
-Pues ahí me tienes viviendo en París durante año y medio, en una pensión para estudiantes
-¿Cómo era la vida de ese muchachito mexicano, completamente solo y libre en Paris?
-¡Fue una gran, pero gran experiencia!! Tiempo después, hice lo mismo con mi hijo Joaquín y lo mandé a estudiar a la misma academia en donde yo estuve, inclusive, a la misma pensión, aunque, él, decidió irse a hospedar en otro lugar.
-¿Pero Luis Carreño, cómo descubría el mundo en Francia?
-Aprendí a vivir solo, darme cuenta que todas las comodidades que tienes cuando dependes de tus padres, allá, era totalmente diferente. En la pensión en donde vivía, si dejaba la toalla mojada encima de la cama, nadie iba ir a recoger las cosas y ordenar mi cuarto…
-¿El pan ajeno, hace al hijo bueno?
-¡Exacto!!, mucho menos, no tenía a nadie que me diera mi desayunito, era una pensión en donde contaba solamente con dos alimentos al día.
-¿Qué te daban de desayunar?
-Un simple café o un chocolate con un par de galletas y nada más. Luego, tu escogías si era la comida o la cena, algo totalmente regular, un par de sándwich y ya, amén de una sopa y plato fuerte a base de verduras
-¿Insisto, el pan ajeno hace al hijo bueno?
-¡Sin lugar a dudas!!, ahí aprendí a ser más disciplinado, pero la experiencia que adquieras como tal, es sencillamente fabulosa. Estaba completamente obligado a rectificar que antes, todo lo tenia a pedir de boca con mis papás.
-¿Dejaste a un lado “la vida loca”?
-Fíjate que sí. Aprendí que si me pasaba de copas, nadie, pero absolutamente nadie, me llevaría a mi casa, mucho menos, tenía a nadie ni a quién hablarle.
-¿Te embargó la nostalgia y llorabas en tu soledad?
-A lo Mero Macho, ¿estudiaste sicología?
-Déjate de cosas y sígueme contando…
-¡Va!!, vaya manera que tienes para sacarle la “sopa” a las personas que entrevistas.
-¿Llorabas a solas?
-En dos o tres ocasiones me sucedió eso y hasta me atrapó la nostalgia.
-¿Un lloriqueo?
-Muy poco, pero recuerda que era un chavito de 17 años de edad.
-¿Hiciste “cuates” pronto?
-Me costó algo de trabajo, pero sí, con quienes me divertía, hasta conocí muchos lugares muy interesantes.
-¿Cómo le hacías para hablar por teléfono desde París a México con tu familia?
-ja, ja, ja, estás en todo, no se te va una. Descubrí un método por medio de meter un alambrito en el aparato del teléfono público para hablar gratis. No me explicaba los circuitos que establecía, pero me dejaba hablar horas y horas con mis gentes en México, lo que costaba una fortuna.
-¿Quién te enseñó eso?
-Un amigo francés que estudiaba medicina, además tenía mi edad, lo malo de todo, es que esas llamadas eran en las madrugadas por el cambio de horario -ocho horas de diferencia-, nos metíamos unos santos toques eléctricos que nos ponían la piel chinita y los pelos de punta.
-¿Qué te decían tus familiares?
-Yo les decía que la llamada era muy rápida porque me iba a la escuela, pero no les decía que, en realidad, me daban unos toques enormes ese aparato. Ya sabes, mi mamá con su “¿Cómo estas mi´hijito?
-¿Te costó mucho trabajo aprender francés?
-¡Para nada!! Estando en la Alianza Francesa de la Ciudad de México había concluido mi curso de francés. Estando en Paris, me sometieron a una evaluación de la Alianza Francesa y me calificaron en la quinta etapa de avanzados. Mira, para aprender otro idioma, las escuelas son lo de menos… ¡lo aprendes verdaderamente en la calle!!, vamos, platicando con la gente.
-¿Gozaste a lo grande la vida del… Oh, la, la…?
-La verdad es que sí, después se me hizo muy divertido, fue una experiencia sensacional y con muchísimas aventuras.
-¿Cómo le hacías para que te rindiera el poco dinero que te enviaban tus padres?
-Me haces una pregunta mucho muy oportuna y hasta te la agradezco. Como a los 15 días que me fui a Francia, en México, hubo una terrible devaluación del peso, en donde nuestra moneda se fua más abajo del doble de lo que costaba un dólar
-¿Y qué hiciste?
-Hablé, a lo mero macho, con mi papá y le dije que si veía que estaba mucho muy difícil la situación, pues me regresaba a México…
-¿Y cuál fue su respuesta?
-Intempestivamente, toda esa alegría con la que me narraba su estancia en Paris, de pronto, Luis Carreño no puede ocultar, su voz se le quiebra y sus ojos se llenan de lágrimas y añade: “Era un severo “guamazo” para mi viejo, me dijo que me había prometido un año de estancia en Paris y no me iba a fallar”
-¿Te pusiste las pilas?
-Sentí un enorme compromiso de responderle, ya no podía dedicarme al relajo y “la vida loca” No me quedó de otra que aplicarme en lo mío y me sirvió muchísimo
-¿En qué academia estabas en Paris?
-Era una academia por donde habían pasado infinidad de personajes de la pintura, de fama mundial, vamos, desde Miró hasta Tamara de Lempicka…
-¿Qué personajes mexicanos habían estado ahí?
-El maestro Manuel Felgueres y muchos otros más, precisamente, ayer recibí la notificación que es muy probable que la cierren definitivamente para convertirla en otra cosa. ¡Qué tristeza, era una prestigiada academia con más de 150 años de existencia!!
-¿Estando ahí, aprendiste que nadie es profeta en su tierra?
-Aprendí lo que era vivir solo y que era sumamente importante saber aprovechar las oportunidades que se te presentan en la vida. Aprendí a estirar el dinero. Cuando recibí el último cheque de mi papá, me dijo claramente que era el último para que pagara lo que debía…
-¡Uff!!… ¿se te acababa el rock and roll?
-¡Ni más ni menos!!, así es que no me quedó de otra que estirarlo como tres meses. Todavía me fui a vivir como 4 meses a Londres, cuando me propuso mi papá que aprovechara para que aprender inglés a la perfección, pero yo le decía que me quería ir a Nueva York…
-¿… Y…?
-¡Ni madres!!, que se nos viene encima el “black out”, en donde se veía gente saliendo con refrigeradores y coches, una terrible rapiña debido a ese tremendo apagón en Nueva York. Mi papá se espantó tanto que me dijo que no, que me fuera Londres.
-¿Te hiciste del rogar?
-Ja, ja, ja, le tomé la palabra de inmediato, compré mi boleto de avión y me largué a Londres
-¿Cómo te fue en Londres?
-Como estaba por cumplir 19 años, además ya contaba con amigos en Londres, fue una maravilla aventarme 3 meses en la Gran Bretaña.
-¿Te inscribiste en alguna academia de inglés?
-No, porque ya se habían cerrado las inscripciones
-¿Cuántos corazones destrozados dejaste en Londres?
-¡Ninguno!!, como te dije, nunca fui partidario de tener varias novias. Vivía en Londres día a día.
-¿Una vida “loca” en Londres, más que en París?
-Ja, ja, ja, la supe cotorrear bien, pero sin excesos…
-¿Le metías a la droga?
-¡Jamás!!, pero tampoco me espantaban. La pasé mucho muy bien. Tenia un amigo inglés que era muy bueno para ligar chavas, además trabajaba en un hotel de cinco estrellas y me decía… “Luis, déjate caer al hotel por ahí de las 11 o 12 de la noche. ¡Uff!!, no sabes, sacaba suculenta comida de la cocina y hasta botellas de vino.
-¿Si ibas?
-¡Por supuesto!!, hasta me daba un regaderazo en habitaciones de gran lujo hasta que se me acabó la plata y me tuve que regresar a México
-¿Te dolía regresar a tu país después de tan grandiosas aventuras y experiencias?
-En algo, era un chamaco de 19 años que había probado la vida a lo grande… ¡y fuera de mi país!!
-¿Estando ya de regreso en el país que te vio nacer, extrañabas la “onda” europea?
-Hasta la fecha, todas las veces que puedo me lanzo para allá, ver a los amigos que se quedaron en el otro continente.
-¿Qué sientes cuando los visitas?
-Es un espacio en donde me siento muy a gusto, disfruto la compañía de amistades entrañables.
-Luis Carreño es amigo de los amigos y vales un chingo…
-Muchas gracias querido Edmundo. No soy muy amiguero, pero sí, quiero mucho a los pocos amigos que conservo hasta la fecha.
-Continuará-

