21 Mar 2026, Sat

SOLEDAD JARQUÍN – Hegemonía patriarcal del poder y sus trampas – MUJERES Y POLÍTICA semMéxico

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Soledad Jarquín Edgar

SemMéxico, Oaxaca, 20 de marzo, 2026.- La próxima gubernatura de Oaxaca, de acuerdo con una reforma al artículo 25 de la constitución local, por única ocasión, el periodo de gobierno será de solo dos años. Una trampa de la hegemonía del poder

Esta entidad es una de las 15 entidades del país donde nunca de los nunca ha gobernado una mujer y esa condición está directamente relacionada con la hegemonía patriarcal que ha prevalecido hasta hoy, donde los hombres del poder deciden al siguiente y nunca “hubo la siguiente”.

Ahora que, hasta hoy, porque aun cuando el tiempo se agote existe la posibilidad de que alguien cambié la temporalidad de la próxima gubernatura de dos a cinco años, ya se vislumbra que la próxima será gobernadora. Pues sí, si hasta hoy sólo tiene asegurados dos años de gobierno.

Así se vislumbra la posibilidad de “cumplir” con la paridad, tapándole el ojo al macho, para luego, en ese sentido de la alternancia ya con los seis años reglamentario, el puesto político más importante del Estado sea ocupado por un hombre.

Así que hay de dos, por un lado, están las mujeres que desean tener “un lugar en la historia local” y no les importan que sean dos años, no les importa que en dos años apenas puedan sentarse en la silla por un tiempo, inaugurar los baños de una escuela, un centro de salud, un sistema de alumbrado público, obras menores y no las grandes transformaciones que cada seis años han prometido los hombres. No importa nada. De ahí que hay una larga lista de aspirantes.

Y hay otras que dicen no a los dos años. Como la diputada Cony Rueda quien ha hecho un ejercicio para demostrar que dos años no alcanzarán para gran cosa, de ahí en que ha insistido con las razones de género en la mano en la necesidad de cambiar de dos a cinco años.

Sin duda, quienes metieron la pata a fondo fueron los ministros y las ministras de la anterior Corte mexicana, porque en sus elucubraciones no alcanzaron a vislumbrar que la confirmación del decreto número 1624, era una garantía más para el patriarcado, porque sí, hay amplias posibilidades de que la próxima sea una gobernadora por dos años.

Se necesita revisar la historia para ver cuán patriarcal ha sido. Así tenemos que entre 1823, es decir tan pronto terminó la independencia para acá, Oaxaca ha sido gobernado por 123 hombres, algunos de ellos repitieron hasta tres veces, entonces 205 años después (pensando al final del actual gobernante) hay una resistencia tremenda a soltar el poder que les significa todo a los gobernantes actuales.

La participación política de las oaxaqueñas ha sido por demás lenta. Aunque hay varias legislaturas en paridad, salvo honrosas excepciones, lo cierto es que en el Legislativo las mujeres no tienen el poder, responden a intereses partidistas o del gobernador en turno. Vamos de un poder hegemónico a otro. Y sí mientras los hombres han estado en las 66 legislaturas, las mujeres llegaron con más de 40 legislaturas de retraso, tanto en el ámbito local como federal.

La parte más terrible sin duda ha sido el Senado de la República, donde la primera senadora por Oaxaca, interina, tomó protesta en ese recinto 163 años después del primer Senado de la República, en 1988.

Y qué decir de los gobiernos municipales. De acuerdo con los datos del reciente Censo Nacional de Gobiernos Municipales y Demarcaciones Territoriales 2025 que informó el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), en 2024, Oaxaca es la entidad con más presidentas municipales, un dato engañoso, ya que por el número de municipios (570) la cifra porcentual hace que se acabe la ilusión.

En 2024 gobernaban 63 presidentas municipales, por los dos sistemas de elección, las cuales representaban apenas el 13,4 por ciento del total de los municipios oaxaqueños. Este año asumieron el cargo mucho menos mujeres presidentas municipales 35, es decir, el 8.4 por ciento de las autoridades son mujeres.

Si esto no nos dice nada acerca de la hegemonía patriarcal en el poder, entonces seremos cómplices de ese sistema y no sólo nosotras, sino también los hombres del poder, de distintos nombres y apellidos, venidos de partidos políticos o de organizaciones criminales, que todavía creen que a las mujeres hay que dirigirlas.

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