La canción “cambia todo cambia” con la que la cantante Mercedes Sosa en 1984 busca motivar la transformación social, es autoría del cantautor chileno Julio Numhauser y fue compuesta en el año 1982 durante su exilio en Suecia.
Cito un extracto de la letra de esta melodía “Cambia lo superficial, cambia también lo profundo, cambia el modo de pensar, cambia todo en este mundo () pero no cambia mi amor, por más lejos que me encuentre, ni el recuerdo ni el dolor de mi pueblo y de mi gente”.
Mientras la escuchaba también escuchaba el discurso que pronunció el entonces candidato presidencial del PRI, Luis Donaldo Colosio Murrieta, ese 6 de marzo de 1994 en el monumento a la Revolución en el entonces Distrito Federal y que es conocido como “yo miro un México con hambre y sed de justicia”.

Este 24 de marzo se cumplen 32 años de ese magnicidio que marcó ese año, 1994, con otros eventos también de impacto y resonancia social y política: el asesinato del Secretario General del PRI, José Francisco Ruíz Massieu, el surgimiento del Ejercito Zapatista de Liberación Nacional, y ante ello, la creación de una figura de Comisionado para la paz, que recayó en quien fuera Secretario de Relaciones Exteriores, Manuel Camacho Solís, fuerte aspirante a la candidatura presidencial.
Comparto este abstract del discurso de ese 1994 del candidato presidencial, Luis Donaldo Colosio:
“Yo veo un México con hambre y con sed de justicia. Un México de gente agraviada, de gente agraviada por las distorsiones que imponen a la ley quienes deberían servirla. De mujeres y hombres afligidos por el abuso de las autoridades o por la arrogancia de las oficinas gubernamentales”.
Tras ese discurso, se consideró de producía un distanciamiento político con la forma de gobernar de ese momento y la transformación social, más humana, pero con herramientas de progreso social.
Su crítica al poder también pasó por temas como la inseguridad, las deudas históricas con sectores campesinos, mujeres, indígenas, con los jóvenes.
El contexto del discurso dejaba ver que se daría con su arribo al poder, de ganar la elección, una inflexión sobre el ejercicio de gobierno y canonjías que se desprendían del mismo.
Pero esa historia fue cortada y silenciada con su asesinato que a 32 año aún deja dudas sobre cómo sucedieron los hechos y personas involucradas en el mismo. Pero también deja más agravios revisados desde otra perspectiva. Desde quienes estaban ahí, en las filas de ese instituto político y que cómodamente se cambiaron no para impulsar los cambios del país, sino para beneficiarse del ejercicio del poder permaneciendo en él.
El objetivo de transformar se convirtió en gatopardismo que se mira con absoluta transparencia, sin lupa, con el campo abandonado, con la inseguridad, con el crecimiento de grupos fácticos actuando con libertad, con más mujeres incorporadas al ejercicio del poder, pero vulnerados sus derechos y dignidad. Con grupos que se asumen indígenas pero que mantienen en ese status quo a sus coterráneos.
Este aniversario escucharemos los discursos de la nueva clase política, y serán escuchados por ex compañeros y compañeras de filas, pero estará abierto el reto para ver si existe el compromiso de que esa mirada de ese nuevo poder y de quienes aspiran a él, tengan asuman la transformación pendiente, y que “ni el recuerdo ni el dolor de mi pueblo y de mi gente” como cita Julio Numhauser, se olvide o sí?. Surrealismo?
SURREALISMO POLÍTICO
MARTÍN MARTÍNEZ OLVERA

