Desde hace tiempo nos han querido vender la idea que el futuro es de las máquinas, y esto nos ha metido en un verdadero laberinto de la incertidumbre y nos espantan con la denominada equivocadamente “inteligencia artificial”, es así como se acuña el concepto de “El atlas de las nubes” aludiendo que, cada vez más la historia de la humanidad no seguirá una trayectoria sensata, o en otras palabra se acepta que la historia futura no será coherente, nos dicen que nos abocamos a un destino que no sabremos cómo interpretar y los arcos narrativos dejarán de tener validez.
A todo esto siempre es un placer leer a Jaron Lanier, experto en informática, padre de la denominada realidad virtual, pues hace falta conocer el contexto de todos los temas que tiene que ver con la tecnología. Por eso siempre me sorprende declaraciones patidifusas de muchos colegas que hablan sin saber realmente de qué se habla con respecto a la tecnología y más expresamente de la “inteligencia artificial”, pues este concepto, -en sí mismo contradictorio- tiene detrás al ser humano que ha quedado comprometido a ser usado como una fuente inagotable de información que alimenta a lo que Lanier denomina Servidores sirena. Y la describe como el conjunto de los datos que proporcionan de manera gratuita todo aquel que consulta a los buscadores como Google, o participa en las redes sociales como X, Facebook, Whatssapp o compras en línea como Amazon, personas que suben contenido en Youtube o Instegram, empresas que han pagado su desarrollo tecnológico, empresas que se dedican al espionaje para manejar las tendencias o gustos de la población y así ofrecer publicidad que sería la base de la economía de los principales millonarios del mundo.
Pero el problema no para ahí sino que, en el análisis de Lanier, es que esta información proporcionada por la gente no recibe ninguna compensación económica por los datos que proporciona con el espionaje del que voluntariamente aceptamos al estar de acuerdo con las políticas que las redes sociales “gratuitas” nos proporcionan.
Dicho de manera sencilla, todas las maquinas son alimentadas por la información de los humanos y después es manipulada por mentes que tienen intereses económicos –y perversos-, o sea, son los dueños de los Servidores sirena que manipulan los bots y algoritmos, haciéndolos pasar como si fueran las máquinas para evitar así ser sancionados por leyes, o sea, a una máquina –Servidor sirena- no es sujeto de sanciones ni económicas ni de privación de libertad.
Este sería a grandes líneas lo que conviene saber: detrás de una máquina habrá un hombre que la manipula y por eso no podemos estar condenados a una historia de incertidumbres por mucho que la imaginación de algunos esté tan disparatada.
Por lo tanto la propuesta de Lanier en su libro, ¿Quién controla el futuro?, (DEBATE, Barcelona 2019, 462pp.) tendría que ser tomado en cuenta pues en su libro propone la creación de una economía humanista en donde, si alguien quiere mi información, o contenido tiene que pagar proporcionalmente, -no una miseria como realmente lo hacen- lo que yo les proporciono. Esto por el momento no es así, puesto que supuestamente cuando yo contrato cualquier red social o buscador, que en principio es gratis, en realidad no lo es. Nada es gratis, y nunca lo será, puesto que los costos, hemos dicho los a asumido agencias de espionaje multimillonarios que venden nuestra información al mejor postor y así aumentar sus ganancias.
Estas ideas no son conspiracionistas ni tienen como finalidad no usar las redes sociales sino que se les tiene que dar un enfoque más humanista.
ENFOQUE HUMANISTA
La historia seguirá siendo humana y no pueden seguir vendiéndonos la idea que la historia gira alrededor de las máquinas, ahí donde los humanos no somos héroes, la gente no puede fusionarse con las máquinas y llegar a ser inmortal, y el que lo diga, simplemente miente.
“Mi opinión es que las personas siguen siendo las protagonistas. La tecnología no es realmente autónoma. En la era de las redes sociales, las personas se esfuerzan por aproximarse a los servidores sirena para disfrutar de poder y riqueza, o bien hacer algo distinto y caen en la relativa pobreza e irrelevancia. En nuestra época existe tanto orden como en cualquier otra”. (Lanier, p.208)
Estas palabras dichas por un experto me dan esperanza que no todo está perdido y que el futuro sigue siendo humano y seguirá siendo humano aunque tengamos la sombra de unas máquinas que sin el hombre son nada. Pensar lo contrario sería ilusorio e ingenuo.
LA CONSERVACIÓN DEL LIBRE ALBEDRÍO
Una máquina jamás tendrá el libre albedrío que nos da la capacidad a los humanos de hacernos cargo de nuestra propia historia, pero he ahí el verdadero problema: cada vez perdemos la capacidad de juicio o crítica ante las realidades y actuamos como autómatas: “Una historia debe tener actores, no autómatas. En nuestra era sireniana, muchas personas se está convirtiendo en algo muy similar a autómatas el comportamiento humano jamás debe perder el sentido crítico y jamás tiene que tomar decisiones basadas en datos que modelen sus acciones o decisiones, no se puede decir que un sistema que funciona de manera predecible, como un reloj, dé muestras de libre albedrío, tenemos que saber distinguir entre análisis y manipulación” (Lanier, pp.208-209)
Aunque es verdad que unos de los riesgos consiste en equivocarnos, aún así, es mejor ser dueños de nuestros errores que, a una máquina decida por nosotros con sus big data o algoritmos, por lo tanto, no podemos dejar que la técnica decida sobre nuestros gustos, porque una máquina simplemente no tiene ningún gusto de nada ni por nada.
“En la era del software en la nube, resulta inevitable decidir dónde se debe situar la berrera entre el ego y el algoritmo. Trazar la línea entre lo que dejamos para los cálculos y lo que nos reservamos para el heroísmo y el libre albedrío es la historia de nuestra época”. (Lanier, p.210)
Escribo todo esto para estar alertas y entender el corto alcance que las máquinas tienen sin el concurso humano y ubicar nuestra perspectiva al respecto, siempre es bueno ilustrarnos y orientarnos con los verdaderos expertos en los temas y en el caso de Lanier es una persona responsable y humanista.
En otras palabras El atlas de las nubes no nos llevará a ningún lado sino al caos
