VIOLETA DEL ANÁHUAC
Ayotzinapa, 100 años de justicia social
ISABEL ORTEGA MORALES
Marzo 1/2026
-¿Profesor, en qué basa su historia de éxito?, pregunté a un profesor estos días, tras observar que combinaba su labor como docente con otra actividad laboral y que su presencia, respetada, hasta querida podría decir, es la de alguien exitoso.
Me miró, guardó un largo silencio y me dijo: -“Yo quería ser arquitecto, pero imposible para un niño rural que apenas lograba hilvanar algunas palabras en español” agrega como para sí mismo “estudiar y terminar la secundaria significó caminar largos tramos, que se hicieron jornadas bajo el sol, bajo la lluvia, con hambre”. Agrega “Después dije a mi padre, quiero ser arquitecto y me voy para Chilpancingo, le dije porque ya había escuchado a mi madre decirle de mi interés y la respuesta doliente de mi padre señalando no tengo dinero”.
“No pude, no es fácil, no tenía ni donde comer ni dónde dormir, abordé el autobús para Tlapa y en Tixtla, había un movimiento de jóvenes de Ayotzinapa, me bajé, hablé con ellos y prácticamente me enrolé en esa actividad profesional que para una población rural es de las mejores opciones que nos puede ofrecer el estado”.
Este lunes 2 de marzo, la Escuela Normal Rural “Raúl Isidro Burgos” de Ayotzinapa, cumple 100 años.
De su historia lo que socialmente se conoce son los movimientos relacionados con la lucha social, y los más recientes, muy lamentables, los de la exigencia de justicia por desaparición de normalistas o asesinato de otros más.
En esa normal fue un emblema la presencia de Lucio Cabañas Barrientos, y ese centro de estudios que primero se llamó Escuela Normal Regional Mixta “Conrado Abundes”, es un proyecto que fue impulsado para otorgar educación a estudiantes de las zonas rurales y más empobrecidas del estado, por dos docentes, Raúl Isidro Burgos y Rodolfo A. Bonilla.
Respondía al proyecto de educación rural que se promovió después de la Revolución Mexicana como centros donde los hombres pudieran formarse para atender las zonas rurales del país recibiendo alojamiento y alimentos.
La transformación social fue inherente a una ideología con la que fueron no formados, sino forjados para la resistencia, el pensamiento liberal, tener arraigo comunitario.
La Normal está ubicada en la localidad de Ayotzinapa, perteneciente al municipio de Tixtla de Guerrero, de ahí el nombre compuesto que le es característico “Escuela Normal Rural Raúl Isidro Burgos de Ayotzinapa”, aunque en Guerrero hay otra comunidad llamada Ayotzinapa, y está en la montaña del estado.
Ayotzinapa es una palabra náhuatl, significa “lugar de las tortugas”, está cerca de un famoso balneario llamado Teoixtla, considerado como uno de los jardines de Moctezuma.
El nombre de la Normal se asocia por un contexto de lucha social, antes sumada a la llamada Universidad Pueblo, para encabezar y visibilizar luchas sociales; en los albores del siglo XXI por la exigencia de justicia social.
En esto enmarca la resistencia de una lucha que exige la aparición con vida de 43 estudiantes desaparecidos en septiembre 26 y 27 en Iguala en el año 2014; en diciembre 12 de 2011 el asesinato de los normalistas Gabriel Echeverría de Jesús y Jorge Alexis Herrera Pino, en la autopista del Sol cerca de la capital del estado de Guerrero, Chilpancingo; En marzo 4 de 2024 es asesinado el normalista Yanqui Kothán Gómez Peralta.
Entre otras, estos hechos han colocado a esta normal en un contexto nacional e internacional de lucha y de resistencia, de entre las 17 normales rurales que aún están vivas en México.
Pero hay grandes historias, como la del Profesor que cito, que también han sido inspiradoras, y que forjaron el carácter de cientos de egresados cuya resistencia ha permitido que su semilla esté en todo el país; son historias que no se conocen, que no se comparten y que parecen parte de esos muros donde un 30 de marzo de 1933 se colocó la primera piedra del lugar que conocemos como referencia de esa Normal y que se guardan, o quizá aguarden la indicación de nuevos liderazgos de lucha de lo que ahora son 100 primeros años de lucha social y una de esas primera acciones sea, incorporar a mujeres a sus filas.

