TRAS BAMBALINAS. Otra vez el Karma, esa maldita Z
Por JORGE OCTAVIO OCHOA.
La desgracia del accidente en el Tren Interoceánico, ha caído como una losa de concreto sobre las espaldas de la 4T, por la cantidad de antecedentes y evidencias de corruptelas que permanecen en la oscuridad, porque el régimen 4Teísta decidió mantenerlos bajo reserva por 5 años.
Esto, más la caída del dictador Nicolás Maduro, en Venezuela, abren un frente sumamente negativo para el futuro del partido en el poder que, a todas luces, está sustentado en redes con el crimen organizado, que se asienta en pueblos, municipios e incluso en gobiernos estatales.
Peor aún con la reaparición del ex presidente Andrés Manuel López Obrador, quien salió a romper el silencio de su exilio dorado, para cuestionar el operativo militar de Estados Unidos, luego de haber guardado un pesado silencio por la muerte de 14 personas en el Tren Interoceánico por su corrupción. Es más, ni condolencias.
Pero en cuanto agarraron al líder del Cártel de los Soles, entonces sí expresó su indignación “moral”, como si le quedara un rescoldo de eso. El pueblo de México ya tiene suficientes pruebas de que el movimiento de la 4T ha sido comparsa de gobiernos que estuvieron ligados al narcotráfico.
No obstante, nadie debe festinar la invasión de EUA a Venezuela, ni las amenazas de intervenir en México. Mal que bien, no somos Venezuela. Todavía podemos acudir masivamente a todas las elecciones posibles y votar contra Morena, aprovechar la libertad de manifestación y salir a las calles.
No debemos caer en esa trampa que devuelva la fuerza a esta izquierda rancia y chauvinista, que enderezará campaña renovada contra el imperialismo Yanqui, como si en Ucrania no hubiera hecho algo similar Rusia, al intervenir y apropiarse de territorios.
Todos estos hechos, son parte del concierto internacional, que marca la caída del imperio estadounidense ante el imponente avance chino. Hoy por hoy, los asiáticos son la economía más pujante del planeta, que rebasa en tasas de crecimiento económico al país más endeudado del mundo.
Insistimos, no podemos festejar las acciones de Trump en Venezuela, pero sí aprovechar el momento y crear una reacción política que ponga contra la pared al actual régimen de Morena y lo obliguen a hacer lo que no ha hecho en estos 7 año: negociar, detener el autoritarismo y dejar atrás la polarización.
La furia de la presidenta Sheinbaum contra los medios de comunicación tras el accidente en Oaxaca, es inversamente proporcional a la irritación que se ha desatado entre millones de mexicanos, por los abusos, los excesos, la impunidad y la ineptitud con que se mueven los círculos más altos del poder.
No acabamos de salir de los espasmos de La Barredora, la destitución del fiscal, la protección institucional a Adán Augusto López Hernández, el silencio sobre la forma de vida de los hijos del ex presidente, los abusos judiciales de gobernadores contra periodistas y la persecución política a jóvenes de la Gen Z, y ocurre el trenazo.
Por encima de la furia de Sheinbaum, es innegable la improvisación y la falta de profesionalismo con que han actuado nuestros principales líderes políticos, empezando por Andrés Manuel López Obrador, que tasó en 90% lealtad y 10% de capacidad, el requisito para pertenecer a esa nueva élite.
Así se trasluce ahora en los tres Poderes, con jueces que amenazan a mano armada a la esposa, inician procesos por “terrorismo”, sugieren que no se necesita de abogados para enfrentar alguna causa penal, o acusan de “sabotaje” por gritar consignas contra un gobernador. Así de mal nos fue con la Reforma Judicial.
En el Congreso de la Unión vemos todos los días el bajo nivel profesional y la casi nula participación del 80% de los diputados y senadores, que sin embargo se dan sueldos y aguinaldos millonarios, mientras predican la austeridad republicana. Los poderes Ejecutivos federal y estatales no son la excepción.
De acuerdo con denuncias no desmentidas hasta la fecha, en la Presidencia de la República hay al menos 60 personas que ocupan cargos de dirección y subdirección, sin tener los estudios ni la especialidad que por ley se requieren. De hecho, varios sólo acreditan nivel de secundaria terminada.
El Servicio Profesional de Carrera establece que en la Administración Pública Federal los cargos de dirección o subdirección, sólo pueden ser ocupados por egresados de licenciatura. En esta situación se encuentra el director de área de Administración y Finanzas, que sólo tiene bachillerato y gana 72 mil pesos.
De acuerdo con una investigación de MX, el subdirector en la secretaría técnica del gabinete, sólo tiene secundaria; el Jefe de departamento de recursos materiales y recursos generales sólo cuenta con bachillerato, al igual que funcionarios de comunicación social. Todos, son un legado de Andrés Manuel López Obrador.
Asi que el exabrupto de la presidencia debiera ser, no contra la prensa, sino contra la inmensa indolencia con la que AMLO hizo las cosas, que le dejó un enorme legado de ineficacia y corrupción que se ha traducido en muerte. Muerte en el sector salud, en las obras “estelares” del régimen, y ni qué decir en seguridad nacional.
Ese hombre, al que tanto aman millones de mexicanos, debiera ser citado para declarar en torno a la forma en que se elaboraron los estudios de factibilidad y de impacto ambiental del Interoceánico. Aunque a Sheinbaum la irriten los “todólogos”, es obvio que los durmientes de madera no conviven con los de concreto.
Así, otra vez el maldito Karma. Tal parece que a la presidenta Claudia Sheinbaum la persigue la letra Z. Mandó investigar a los jóvenes de la Generación Z. Uno de ellos fue encarcelado durante casi dos meses por el gobernador de Michoacán. El tramo Z fue donde se descarriló el tren en Oaxaca. Ahora verá con pánico cada Z que se le aparezca en el camino.

