30 Jan 2026, Fri

Pbro. JORGE AMANDO – VÁZQUEZ RODRÍGUEZ – El descontento


El descontento

Es la característica más frecuente en nuestras sociedades laborales y de consumo: el descontento, lo queremos todo a cualquier costo, caiga quien caiga, nosotros incluidos.
Y es que los diagnósticos no son muy buenos porque todos pasamos de ser una sociedad del cansancio (Byul-Chun Han) al descontento.
Beatriz Serrano ha publicado este libro recientemente y ha sido elogiado por el Times y no se equivoca, la autora al escribir, El descontento, pone por escrito lo que todos, (le he quitado el “casi”) vivimos: trabajamos hasta llegar al hastío deseando estar en otro lado y hacer otras cosas, y siendo clientes preferentes de ver videos de todo aunque el contenido sea totalmente inútil:
“El estrés no me lo causaba mi trabajo sino, que tener que ir a trabajar. Ocupar ocho horas de lunes a viernes en una tarea alienante e insatisfactoria, rodeada de gente con la que me veía forzada a tener conversaciones infructuosas y aburridas, con todos aquellos absurdos lugares comunes sobre hipotecas o cajones de estacionamiento o las palabras que dicen mal sus hijos o la última serie que habían visto en Netflix. Todo ese tiempo regalado a otros en vez de estar en mi casa leyendo o dibujando o simplemente mirando el techo, observando las grietas. No soportaba la idea de estar obligada a vivir esa pantomima de oficina a perpetuidad para poder pagarme cosas como un alquiler o la comida o un libro o fin de semana en la playa”. (Beatriz SERRANO, El descontento, TEMAS DE HOY, Barcelona 2024, p.36).
En estas palabras encontramos mucho de lo que es tan común el día de hoy: ir a trabajar.
El trabajo en sí mismo es el problema pues lo vemos como un obstáculo verdadero ante lo que de verdad nos gustaría hacer sino fuera porque no tendríamos los recursos necesarios para dejar de trabajar y correr hacia nuestros ocios.
El descontento de Beatriz Serrano es una novela ácida, desencantada, cruda, mordaz, al describir la vida laboral de la actualidad y que no está nada lejos de la realidad, aunque no queramos admitirlo pues, hoy día lo más cercano que una persona tiene de una relación es con su trabajo y hasta esta misma relación se ha convertido en tóxica, y digo esto porque la protagonista de esta novela todo el tiempo está pensando en morirse o ser atropellada por un coche o lo que sea que se le atraviese con tal de no ir a trabajar.
Serrano describe cómo en todo trabajo existe una falsa amistad, relaciones superficiales con una apariencia de superación y construcción de equipo que en el libro es descrito como team building hecho a la medida de frases irreales o cursis que han puesto de moda los libros de superación personal totalmente desencajadas de una vida real.
Y, como es lógico, también es descrito el suicidio de la jefa de Relaciones humanas de la compañía, como consecuencia de estar totalmente entregada al trabajo de la empresa olvidándose de vivir una vida propia. Es descrita como alguien sin familia y teniendo palabras de aliento para los demás, menos para ella misma, hasta que ella le da fin a sus días, al sentir el vacío de la soledad. ¿Qué sentido tiene vivir así?
Me vienen a la mente personas que conozco y que tienen la misma mentalidad: están totalmente entregados a su trabajo sin tener una vida propia o simplemente tener una familia totalmente destrozada y herida, pero eso sí, muy motivados a ganar más dinero sin tener el suficiente tiempo de gozar de una buena amistad.
Así lo describe Beatriz Serrano:
“Los team building son otra de los disparates sacados de empresas estadounidenses que quieren imitar a empresas como Google, Sesiones grupales, charlas de motivación, juegos en equipo y ejercicios al aire libre que tienen por objetivo que todos los empleados trabajen codo con codo y al finalizar estén todos más unidos y motivados para seguir trabajando duro: “ponerse la camiseta, hacer equipo”. La empresa como familia. La idea de que tus compañeros de trabajo son algo más que compañeros de trabajo para que te cueste horrores levantarte de tu silla a las seis de la tarde porque sientes que estás abandonando a tu hermano pequeño en una gasolinera”. (Serrano, p.42)
Estos disparates tienen sus consecuencias: la soledad, vivir sin familia o teniéndola como si ésta no existiera, vacío emocional, relaciones tóxicas, etc.
CACAREO DE LA CONVERSACIONES
También el exceso de reuniones están a la orden del día, pues “las personas las utilizan como baños de autoestima para sentirse importantes” (Serrano, pp.58-59)
Las relaciones (inexistentes) solo son por WhatsApp: “Mandar esos holaquétales por WhatsApp en los que intentamos que no se nos note la desesperación, la soledad, la agonía o la tristeza, utilizando muchos signos de exclamación para no dejar ver el desánimo. Esas invitaciones a cervezas y a vinos de última hora, cuando sentimos que el techo de nuestra casa se nos va a caer encima y ansiamos cualquier tipo de contacto humano. Esos “¿Dónde andas?” por Instagram a ese grupo de amigos que llevas meses sin ver porque el cansancio y la pereza se han apoderado de ti, pero que ahora se despejan porque sabes que lo único que necesitas es una localización y un “Ven” para que una vez allí el rumor de los bares, el chocar de las copas y el cacareo de la conversaciones propias y ajenas tapen el sonido cada vez más estridente de tus pensamientos”. (Serrano, p.54)
Relaciones que empiezan por los dedos de las manos en las pantallas táctiles y terminan en un encuentro que alimenta más tu soledad al darte cuenta que a nadie le interesas realmente y esto crea más vacío y soledad.
Estamos atrapados también en la música, que nos recuerda nuestra miseria: “Todos creemos que las canciones hablan de nosotros, especialmente las canciones de amor y desamor, que hacemos nuestras cuando conocemos a alguien o cuando nos parten el corazón, pero esa canción hablaba de otra cosa: hablaba del desasosiego de la clase trabajadora, de la infelicidad constante a pesar de cumplir con las expectativas, de hacer lo que se supone que uno debe hacer y sin embargo, no tener nunca una sensación de plenitud. (Canción de Morrissey) hoy las letras hablan de insatisfacción que provocan los trabajos de ($#&*) y la obligación de pagar facturas, sobre la alienación que causan las horas en la oficina y el poco espacio para disfrutar de los verdaderos placeres de la vida”. (Serrano, pp.72-73)
Toda una joya nuestra vida laboral.

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