Por Abel Miranda Ayala
Aunque ya usa bastos para apoyarse al caminar y sus pasos son cada vez más lentos, para don Rodrigo Verónica Malaquías, abandonar la producción del campo no es una opción, es el único sustento para él y su familia, además de que es lo que aprendió a realizar desde su juventud y sigue haciendo hoy a sus más de 70 años.
Don Rodrigo se trasladó desde el municipio de Huamuxtitlán en la región de la Montaña a Chilpancingo para participar en la protesta nacional que busca mejorar las circunstancias en que se encuentra el campo mexicano.
Destacó que en su municipio se requiere de tecnología para modernizar la producción, en su caso tiene dos hectáreas de tierra que siembra cada año pero cada vez es más difícil lograr que la producción alcance para el sustento familiar.
Mi hijo falleció y dejó a mi cuidado dos pequeñas que actualmente tienen 10 y 11 años, para ellas tenemos que trabajar, darles el sustento, educación, vestirlas y todo lo que se necesite, sin embargo con la producción que se logra en el campo eso es muy difícil.
Indicó que para el sería adecuado que se estableciera una cooperativa en la que se tuviera tractores, sembradora, cosechadoras y otros equipos que se requieren para el trabajo agrícola, pero sólo hay en la iniciativa privada y es sumamente caro rentarlos.
Explicó que cuando él era joven a los 16 años aprendió a sembrar, “entonces se hacía con semillas criollas, hoy ya toda son transgénicas preparadas con químicos para mejorarlas, de abono se usaba estiércol de animales y ahora se utilizan fertilizantes químicos que se van acabando la tierra pero si no se les pone no produce y mucho menos se es competitivo.Explicó que en el norte los productores siembran 20, 30 o 40 hectáreas, mientras que en Guerrero un productor le va bien si tiene dos hectáreas porque no hay grandes extensiones de tierras.
Insistió en que el campo requiere de urgente apoyo para tecnificar la producción, porque en Guerrero el producir maíz es muy caro pero necesario porque es el alimento de la mayoría de la población.
Agregó que otro factor que ahuyenta a los productores es el bajo precio que reciben por sus cosechas, nos pagan el maíz en 5 pesos el kilo pero el kilo de tortillas cuesta 25¸entonces es mucho más negocio hacer la tortilla que sembrar el maíz, además de que la tortilla la hacen en unos minutos y el maíz tarda meses en crecer.
“Hoy venimos a protestar porque la montaña es la zona más pobre y Olvidada de Guerrero, venimos a protestar por hambre, no porque queramos afectar a los automovilistas”.

