LA PALANCA DE LA SOCIEDAD
Pbro. Jorge Amando Vázquez Rodríguez
“Un cuento esquimal explica así el origen de la luz: “El cuervo, que en la noche eterna no podía encontrar alimento, deseó la luz y la tierra se iluminó”. Si hay verdadero deseo, si el objeto del deseo es realmente la luz, el deseo de luz produce luz. Hay verdadero deseo cuando hay esfuerzo de atención”. (Simone Weil)
Pocos entenderían el valor de la luz como lo hace un esquimal donde todo escasea incluido el alimento, y esto trae como consecuencia un esfuerzo sobrehumano de atención.
Byul Chul-Han incluye esta historia dentro de su libro, Sobre Dios. Pensar con Simone Weil (Paidós, 2025) para ilustrar la crisis de la religión en la actualidad que es precisamente la carencia de atención.
“La atención es, en palabras de Simone Weil, la “palanca en el alma” que eleva a una esfera superior del ser”. (Han, p.29) Ante esta realidad sería interesante preguntarnos ¿Quién hoy añora el ser superior? En otras palabras, quien aspira a lo más elevado a lo que llenaría el vacío de la existencia.
Al citar a Simone Weil sobre esta realidad comenta que ella se pregunta: “¿Cuál puede ser la “palanca en el sociedad”: ¿Qué relación existe entre lo sobrenatural y la sociedad? Se podría decir tal vez que la palanca en la sociedad es la religión […] pero ¿en qué sentido? La “palanca” en la sociedad es lo bello, las ceremonias, etc., la religión, por tanto”. Sin religión que nos eleve hacia lo trascendente, la vida queda reducida a mera supervivencia: se desacraliza hasta no ser más que una vida simple, desnuda”. (Han, p.30)
Por eso nada nos satisface en nuestras sociedades de consumo puesto que las cosas materiales no lograr cubrir la cuota de espiritualidad que todos anhelamos aunque los mensajes consumistas digan lo contrario.
Queremos encontrar lo bello sólo en las personas que hacen hasta lo imposible por parecer bellas: gimnasios, dietas, retoques, vestimenta, accesorios, poses intelectuales, aparente poder y fama pero tarde que temprano, la realidad nos alcanza y todo se derrumba.
Emanuel Levinas tiene razón cuando propone en su obra Totalidad e infinito que sólo la relación con el Otro y el otro nos hacen ser mejores, su propuesta es la ética de la otredad.
Así cobra sentido la religión que nos eleva con sus ceremonias partiendo del principio: Lex orandi, lex credendi que es un aforismo latino que significa “la ley de la oración [es] la ley de la fe”, lo que subraya la íntima conexión entre el culto litúrgico y la doctrina cristiana.
Sólo podemos celebrar aquello que creemos y al revés sólo lo que creemos es lo que celebramos, y por eso la solemnidad en nuestras ceremonias que no tendrían ninguna otra razón de ser que alimentar nuestra hambre de trascendencia para no vivir una vida “simple y desnuda”.
La palanca pues de nuestra sociedad tiene que ser una vida de fe y piedad de manera solemne.
BELLEZA, MAGIA Y MISTERIO A LA VIDA
La desacralización en la liturgia cristiana fue una tendencia de mediados del siglo pasado que todavía observamos los últimos coletazos envenenados, y de los cuales queriendo interpretar un acercamiento al “Pueblo” se quitaron varios elementos sagrados y se cayó una sombra de lo sagrado que a nadie convenció.
“La importancia de las ceremonias, esas prácticas festivas, religiosas, que aportan belleza, magia y misterio a la vida. Son ejercicios espirituales de atención. Elevan y espiritualizan la vida. Sin magia y sin misterio, sin lo sobrenatural, la vida deja de ser vida. La máxima belleza, la que permite que la vida sea algo más que mera supervivencia, es una belleza religiosa”. (Citado en Han, p.30)
Así pues, creo que la tendencia en la actualidad es asistir a ceremonias religiosas bien hechas, ordenadas y litúrgicamente celebradas. Nos ha costado mucho entender esta necesidad humana de la trascendencia, hemos traicionado nuestro encargo litúrgico y las personas nos han pasado la factura muy cara al dejar de asistir a los templos donde se hace de todo para llamar la atención menos lo que debemos de hacer las cosas bien y comunicarnos con Dios para darle sentido pleno a nuestra vida.
LA ATENCIÓN
Y lo que nos retornaría a buscar la belleza es precisamente la atención que es la fuente también de los pensadores y poetas en el mundo, en donde no hay mucho que pensar que cada vez escasean más en el mundo quien te pueda traducir lo que verdaderamente importa en nuestra vida, labor principal de los pensadores y poetas.
Hemos desterrado a los pensadores y poetas, y hemos puesto en su lugar a los activistas que muestran su valía en todo lo que hacen, y multiplican sus obras aunque muchas de ellas estén de cabeza o no se les encuentre ni pies ni cabeza. No hay una verdadera arquitectura humana sino obras humanas.
“Hoy no tenemos paciencia ni tiempo para pensar” (Han, p.31) este es el diagnóstico de Han y no le falta razón, puesto que hoy se idolatra la acción, lo pragmático, lo científico, en un mundo digitalizado en donde lo que cuenta es la estadística, lo económico y funcional.
¿Qué podemos decir de nuestra sociedad carente de paciencia, cuando se nos dice que el tiempo es escaso? Y por eso no nos extrañe la ansiedad, depresión, stress, neurosis, esquizofrenia, y un largo etcétera que están disparando el consumo de ansiolíticos y llenando los consultorios de psicólogos y psiquiatras. Y lo que observo es que cada vez son más los jóvenes los afectados, pues un hilo se rompe por la parte más delgada.
La palanca de la sociedad pues en resumen es: la religión, sabiendo que entre más nos alejemos de ella habrá más sobrevivientes en este mundo que personas satisfechas, plenas y realizadas. Nunca es tarde para recapacitar sobre las circunstancia que nos han hecho alejarnos de una vida espiritual, litúrgica, bella, plena de ceremonias que nos hacen conectar con nuestro ser más profundo que está ahí esperando que recapacitemos y tengamos un ritmo diferente en nuestra vida.

