uando un gobernante hace una narrativa recurrente de que el pasado que le antecedió en la administración es responsable de las fallas del presente, nos lleva a preguntarnos: si esas fallas son reales, porqué no se sanciona a los responsables? Y si conocían de esas fallas, porqué no se corrigen?

Una acción constante del gobierno que recién celebró 7 años de continuidad, es decir, iniciar la cuenta desde el mandato de Andrés Manuel López Obrador, la constituye la reserva de información aduciendo “seguridad nacional”.
En los casos del Tren Maya y del accidente del Tren Interoceánico, se llevó a reservar información, restringiendo el acceso a diversas áreas, en el primero a pesar de que la Auditoria Superior de la Federación señaló aumento sustancial de recursos económicos, así como irregularidades desde el daño ecológico hasta análisis financieros.
En el caso del accidente del Tren Interoceánico, que dejó 14 muertos, han justificado la reserva de información bajo el argumento de “seguridad nacional”, continuidad operativa, por riesgo de sabotaje.
Otro caso de reserva y restricción para acceder a información es la detención de Hernán Hernández, señalado como líder del grupo criminal la Barredora.
En estos tres casos que cito como ejemplo será hasta 2031 cuando “se abra” la información, otros, como el Tren Maya hasta el 2028 “alguna áreas”, en el caso del accidente del Tren Interoceánico, será por 5 años.
Es decir, se cierra como un intento de no permitir que se conozca a involucrados en los mismos, no solo las pifias, sino las relaciones que se menciona en voz popular, conducen a familiares del gobierno del Poder Ejecutivo Federal que inició esta llamada Cuarta Transformación.
La narrativa de señalar al pasado, el discurso de gobiernos neoliberales, de abrir la puerta al crimen dentro de los gobiernos, de la corrupción, etc., no conduce a entender que se aborda para combatir.
Hasta el momento, Gerardo García Luna, el funcionario de un gobierno federal detenido lo está por reclamo de la justicia de los Estados Unidos, no por acción del gobierno mexicano, y si el conocimiento de otros actos de corrupción condujeran a señalamientos precisos, la pregunta obvia es: porqué no actúan contra ellos?
Quizá una de esas respuestas que están en la lógica pública es que forman parte también del partido en el poder, porque la otra sería cuestionarnos el porqué los protegen.
El gobierno en turno no ha sabido como cambiar la narrativa ante temas como el de PEMEX, al que llama soberano en sus decisiones sin recordar que depende de la estructura del poder, las fallas en el Sistema de Transporte Colectivo Metro por falta de mantenimiento, el accidente de la línea 12 del metro, las fallas en el sector educativo, el incendio en Ciudad Juárez (2023) donde mueren 40 migrantes en un centro del Instituto Nacional de Migración, no existen detenidos por malos manejos ni de administración, financiera, ni humana.
Ha cansado a la sociedad el discurso de la culpa al pasado, nos muestra la falta de preparación para gobernar, el desconocimiento de los problemas, las fallas en las estructuras de gobierno, pero también sobresalen los excesos y las groserías.
La información reciente del despido de una mujer del sector salud por no acudir a un evento de Morena, nos indica que el gobierno no ha logrado consolidar su aceptación, sino a base de la presión, el sometimiento y el miedo. Las encuestas no están mostrando la presión por inconformidad que se está viviendo y encima, tienen presión del norte y una elección en puerta, qué operación mostrarán para hacernos creer que todo va bien? Silenciar? O seguir con la narrativa favorita de culpar al pasado, que también son ellos. Surrealismo.

