Por Baltazar Jiménez Rosales
Aun cuando no hizo alusión directa al clima de inseguridad y violencia galopante que se vive en la actualidad, ante “nuestros tiempos” que “hoy” se viven, el Canciller de la Diócesis Chilpancingo-Chilapa, Jorge Amando Vázquez Rodríguez llamó a la feligresía a utilizar un “lenguaje desarmado, que no hiera, que no insulte y que no calumnie”.
A propósito de la conmemoración del “Miércoles de Ceniza”, lo cual marca el inicio de la cuaresma, tras hacer ese llamado a los feligreses católicos y a la sociedad en general, el prelado enfatizó que “eso sería buen aplicarlo hoy en nuestros tiempos porque, pensamos que el ayuno son otras cosas y que también no son ingerir alimentos; la abstinencia a no comer carne para debilitar nuestro cuerpo, pero también es importante escuchar…las personas necesitamos corregir nuestro lenguaje”, consideró.
El también párroco de San Mateo dijo que profesar la religión católica no es para mantenerse encerrado en casa y mantenerse oculto, sino por el contrario, la cuaresma enseña que la práctica religiosa se realice en común y en unidad.
Cuestionado en torno a la pérdida de feligresía que ha registrado la iglesia católica, Vázquez Rodríguez consideró que la iglesia, “nunca ha sido de grandes multitudes, porque ciertamente una iglesia no es como un partido político que depende de su afiliación; pienso que cada día seremos menos, lo decía el Papa Benedicto XVI, porque cada vez menos queremos un compromiso especialmente con nosotros mismos y con Dios, pero no es algo que debe de ser algo alarmante ni preocupante”, remarcó.
Agregó que con cinco o 20 la iglesia se pueden sacar los compromisos de este mundo y reiteró que el cristianismo no es de grandes multitudes si no personas que quieran convertirse y acercarse a Dios.
—¿Qué ha fallado?, se le inquirió.
—“El mal no es tanto que se haya agotado la feligresía de la iglesia o que ya no haya un contenido doctrinal, sino que es un problema estructural, a la persona ya no le importa su interior, independientemente si es budista, judío o profesa otro tipo de religión; ya no le importa su vida estructural, personal, se ha perdido el silencio, se ha perdido la capacidad de escuchar y de estar atento, y es algo mucho más allá”.
Incluso mencionó que hoy en día puede haber más gente en un gimnasio que en una iglesia, “y está bien” porque importa más lo físico que la conciencia o los valores morales, finalizó, el sacerdote católico.

