Abel Miranda
La feria de Chilpancingo empezó a descomponerse desde que el gobierno de Alejandro Cervantes Delgado intervino en ella y creó el primer patronato, hasta antes de eso la fiesta era de los barrios y su organización generaba una gran emoción y gusto de todo el pueblo, señaló el escritor e investigador Juan Sánchez Andraca.
Explicó que en este momento la feria es una incertidumbre, en el que se habla de que se suspende y justamente al cumplirse 200 años de que fue decretada, “es algo muy lamentable”
“Para nosotros la feria, para nosotros los que ahora somos viejos, la feria era una fecha increíble, la vivíamos intensamente, nos uníamos a través de la feria, la hacíamos los chilpancingueños” dice el escritor.
Recordó que durante el gobierno de Alejandro Cervantes Delgado se formó el patronato del que su primer presidente fue Guillermo Villalba Ruiz, “empezó a entrar el gobierno y entonces se instaló la feria en el lugar que está dedicado a ella. Creo que en cierta forma perdió su identidad con nosotros”.
Resaltó que la feria se le estableció como de San Mateo pero no porque tuviera orígenes religiosos. “Muchos dicen que tiene origen religioso, pero no, la feria se hizo por comercio porque había una situación difícil en Chilpancingo y entonces Nicolás Bravo pensó que una feria local pudiera ayudar y pidió permiso al congreso del Estado de México al que pertenecíamos, pero fíjate que se fue distorsionando después”.
El escritor que es uno de los más reconocidos de la capital criticó que el tradicional paseo del pendón en los últimos años se convirtió en pasarela política, además de mucha borrachera y a veces hasta espectáculos deprimentes, “siento que tenemos forzosamente que rescatarla”.
Resaltó que ahora se ha dicho que se busca hacer una feria cultural, pero se tiene que rescatar no sólo las danzas sino toda la identidad de Chilpancingo, por ejemplo su gastronomía, “presentar los platillos guerrerenses, porque resulta que en las ferias que se han hecho siempre están los platillos de otros estados, el pan de otros estados, es decir, ya no es nuestra feria, ojalá la cambien”.
El recuerdo de sus primeras experiencias en la feria son mágicas indicó el escritor, “Cuando yo era niño, no había pendón, había paseo del estandarte. Recuerdo entre los organizadores de aquella época en San Mateo, a don Federico Memije y a don Salomón Peralta, que eran los que llevaban el estandarte y sí se hacía el recorrido para anunciar la feria, después se convirtió en pendón”.
Incluso criticó que se use la palabra Pendón para anunciarla feria, “el pendón lo trajeron los españoles y sabes para qué, para celebrar la caída de la gran Tenochtitlan, de ahí lo tomamos, era un acto antimexicano, era español, celebraban su victoria sobre nosotros”.
Dijo que actualmente la feria ya no es de Chilpancingo porque ni los comerciantes que se instalan son de esta ciudad y los recursos que se generan no ayudan a la gente de Chilpancingo como es la esencia del documento que se emitió en 1825 cuando el Congreso del Estado de México emitió el decreto para que mediante una feria se apoyara a la gente de Chilpancingo que se encontraba sumamente agraviada por su apoyo a la lucha de Independencia. El escritor lamentó que en este momento ni siquiera se sabe si habrá feria porque todo lo han estado suspendiendo

