14 Mar 2026, Sat

EL AUMENTO DE TEMPERATURAS – Desafía a la agricultura y exige soluciones desde la ciencia Francisco Alarcón / LATAM/ COMMYT

El aumento sostenido de las temperaturas, y su impacto sobre la disponibilidad de agua, ya no es una proyección científica: es una realidad que ya está transformando la producción agrícola. Cada grado adicional acerca a cultivos clave como el trigo a sus límites fisiológicos, limita el agua disponible para riego, mientras que las olas de calor durante etapas críticas del desarrollo del grano reducen rendimientos, afectan la calidad y acortan los ciclos agrícolas.

Suelo agrícola afectado por condiciones de sequía. La creciente escasez de agua y el aumento de las temperaturas están intensificando los desafíos para la producción agrícola. Foto: Francisco Alarcón/CIMMYT

Texcoco, Estado de México. Marzo 2026. En un reciente OpEd publicado en Mexico Business News, Bram Govaerts, director general de CIMMYT, advierte que el calor extremo y la creciente variabilidad climática generando escasez de agua están ejerciendo una presión directa sobre los sistemas agroalimentarios. Frente a este escenario, señala, fortalecer la resiliencia agrícola requerirá acelerar la innovación científica, ampliar la inversión en investigación y consolidar alianzas entre productores, instituciones públicas y centros de investigación.

Este enfoque, es también fundamental para avanzar en los objetivos de Plan México, la estrategia del Gobierno de México orientada a fortalecer la autosuficiencia alimentaria, impulsar la resiliencia climática y consolidar sistemas agroalimentarios más estables mediante ciencia, innovación y colaboración institucional.

Cultivo de trigo en etapa de madurez. El aumento de las temperaturas y la mayor variabilidad climática están afectando los rendimientos y la calidad del grano en diversas regiones productoras. Foto: CIMMYT

Innovación genética para enfrentar el cambio climático

Una de las respuestas más importantes a los desafíos climáticos se encuentra en el desarrollo de variedades de cultivos capaces de adaptarse a condiciones más extremas de calor, escasez de agua y presión de enfermedades.

En Toluca, una de las estaciones experimentales clave de CIMMYT, los científicos trabajan en programas de mejoramiento genético que integran décadas de conocimiento acumulado con tecnologías modernas para acelerar el desarrollo de nuevas variedades de trigo.

“La presión de enfermedades que tenemos en Toluca es prácticamente única en el mundo. Si una variedad demuestra resistencia aquí, es muy probable que también sea resistente en muchas otras regiones productoras”, explica Karim Ammar, científico principal de CIMMYT y jefe del programa de mejoramiento de trigo duro y triticale.

Durante los últimos años, la infraestructura científica en esta estación se ha fortalecido para acelerar los procesos de mejoramiento genético. Actualmente, CIMMYT cuenta con dos hectáreas de invernaderos en Toluca, donde es posible avanzar generaciones de cultivo bajo condiciones controladas. Combinado con los ciclos de cultivo en campo entre Toluca y Ciudad Obregón, este sistema permite generar hasta tres generaciones por año, acelerando el desarrollo de nuevas variedades de trigo.

A esto se suma el uso de cámaras de crecimiento con iluminación especializada, que permiten acelerar aún más los ciclos de selección genética y alcanzar hasta cinco generaciones por año.

“Esto nos permite desarrollar un sistema de mejoramiento acelerado mucho más eficiente que antes”, señala Ammar.

Estas herramientas permiten responder con mayor rapidez a los desafíos que plantea el cambio climático, facilitando el desarrollo de variedades más resilientes capaces de mantener su productividad y calidad bajo condiciones climáticas cada vez más variables.

Cámaras de crecimiento en la estación experimental de CIMMYT en Toluca, donde investigadores aceleran los ciclos de mejoramiento genético de trigo mediante iluminación especializada, permitiendo desarrollar variedades más resilientes frente al cambio climático. Foto: Francisco Alarcón/CIMMYT

Productores e instituciones: una alianza clave para la innovación

La innovación científica, sin embargo, solo alcanza su máximo impacto cuando se construye en alianza con quienes trabajan directamente la tierra.

En el sur de Sonora, una de las regiones más importantes para la producción de trigo en México y posiblemente la región que hoy en día sufre más de la escasez de agua generada por cambio climático, esa colaboración tiene raíces profundas que se remontan a los primeros trabajos del Dr. Norman Borlaug, cuyas investigaciones sentaron las bases de la Revolución Verde.

Convencidos del potencial de la ciencia agrícola, los productores de la región decidieron apostar por la investigación como una herramienta para mejorar la productividad y enfrentar los riesgos del campo. Esa visión permitió establecer el Centro Experimental Norman E. Borlaug (CENEB), resultado del esfuerzo conjunto de productores agrícolas del sur de Sonora, INIFAP, PIEAES, CIMMYT y diversos actores del sector agrícola regional.

Desde entonces, CENEB, la Meca de la investigación de trigo a nivel mundial, se ha consolidado como un espacio clave para la investigación, evaluación y reproducción de nuevas variedades de trigo, así como para la validación de tecnologías que posteriormente se adoptan en campo.

Actualmente, esta colaboración entre científicos, productores e instituciones públicas sigue siendo fundamental para acelerar la innovación agrícola en el país y a nivel mundial.

Parcelas experimentales de trigo en el Centro Experimental Norman E. Borlaug (CENEB), en el sur de Sonora. Este sitio, resultado de la colaboración entre productores, INIFAP, PIEAES y CIMMYT, es uno de los principales centros del mundo para la investigación y evaluación de nuevas variedades de trigo. Foto: Francisco Alarcón/CIMMYT

Ciencia aplicada para escalar soluciones

El trabajo científico también se conecta directamente con los sistemas productivos a través de plataformas de investigación en campo.

Hoy, CIMMYT opera 46 plataformas de investigación agronómica en 16 estados de México, donde se generan datos en condiciones reales de producción. Estas plataformas permiten validar prácticas regenerativas, mejorar el manejo del agua, optimizar la nutrición de cultivos y reducir los riesgos productivos bajo distintos contextos agroecológicos.

Al integrar ciencia, productores y políticas públicas, estas plataformas contribuyen a reducir la brecha entre el desarrollo de nuevas tecnologías y su adopción en el campo.

Prácticas agrícolas sostenibles como la agricultura de conservación ayudan a mejorar la salud del suelo, optimizar el uso del agua y fortalecer la resiliencia de los sistemas productivos frente al cambio climático. Foto: Francisco Alarcón/CIMMYT

Ciencia y política pública para sistemas alimentarios resilientes

Frente a un clima cada vez más incierto, la resiliencia agrícola dependerá cada vez más de la capacidad de anticipar el impacto del calor extremo, mejorar la gestión del agua y acelerar la adopción de innovación tecnológica en el campo.

Lograrlo requerirá fortalecer las alianzas entre centros de investigación, productores, gobiernos y sector privado, así como promover políticas públicas basadas en evidencia científica.

En este contexto, la experiencia acumulada por CIMMYT, junto con su red de colaboradores en México, representa una base sólida para contribuir desde la ciencia al fortalecimiento de Plan México y a la construcción de sistemas agroalimentarios más resilientes frente al cambio climático.

Invertir en ciencia agrícola, escalar la innovación y fortalecer la colaboración entre actores del sistema agroalimentario no es únicamente una decisión técnica. Es una apuesta estratégica por la seguridad alimentaria, la estabilidad económica rural y la resiliencia de las sociedades frente a los desafíos climáticos del futuro.

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