Mujeres técnicas agrícolas que colaboran con CIMMYT destacan cómo el liderazgo femenino impulsa prácticas más sostenibles, promueve la regeneración de los suelos y fortalece a las comunidades agrícolas. Su trabajo refleja el papel clave de las mujeres en la ciencia, en el campo y en los espacios de decisión para construir sistemas agroalimentarios más resilientes.

Guanajuato, México. En México y en muchas regiones del mundo, las mujeres rurales han sido históricamente pilares de la producción agrícola y de la organización comunitaria. Hoy su liderazgo también se fortalece en espacios de innovación técnica, transferencia de conocimiento y adopción de prácticas regenerativas que permiten mejorar la productividad mientras se protegen los recursos naturales.
“Para mí es muy importante formar parte de esta cadena, porque todo comienza en la tierra. De ella nacen nuestro trabajo y los insumos que utilizamos. Integrar mi experiencia como agricultora y como mujer, junto con lo que viven los productores en el campo, nos ayuda a tomar mejores decisiones y a encontrar un equilibrio en nuestras actividades”, comparte Alicia García, técnica de CIMMYT en el Hub Bajío, quien trabaja directamente con las comunidades agrícolas.
Este intercambio de conocimientos entre las comunidades agrícolas, los equipos de acompañamiento técnico y la comunidad científica es clave para acelerar la transición hacia modelos agrícolas más sostenibles. En muchas comunidades rurales, los sistemas de producción han estado basados durante décadas en prácticas convencionales, lo que representa un reto para introducir innovaciones que restauren la salud del suelo y optimicen el uso de recursos como el agua.
“Muchos productores vienen de generaciones de trabajar el suelo con prácticas convencionales y un uso intensivo de insumos. Hoy buscamos acompañarlos en una transición hacia prácticas regenerativas, como la agricultura de conservación, que permiten mejorar la productividad mientras se recupera la salud del suelo”, explica Alicia mientras participa en procesos de capacitación agrícola.
El liderazgo de las mujeres también está transformando la dinámica dentro de las comunidades agrícolas. Aunque su participación ha enfrentado históricamente estigmas y barreras culturales, hoy cada vez más mujeres se integran como técnicas, productoras y agentes de cambio, aportando nuevas formas de organizar la producción, adoptar prácticas más sostenibles y fortalecer la toma de decisiones en el campo.

“Reconocer el papel de las mujeres en el campo es fundamental para construir sistemas agroalimentarios más sostenibles. Muchas veces nuestro trabajo no es visible, pero sostenemos gran parte de los procesos que hacen posible transformar la agricultura”, afirma Alicia.
La transición hacia una agricultura más resiliente también se fortalece mediante alianzas entre la ciencia, las comunidades agrícolas y los sectores público y privado. En este contexto, CIMMYT colabora con HEINEKEN México para impulsar la formación de técnicos agrícolas y promover prácticas productivas más eficientes frente al cambio climático. Estas prácticas contribuyen a reducir la erosión, mejorar la infiltración y retención de humedad, y conservar la estructura del suelo. En el cultivo de cebada, su adopción ha permitido reducir en promedio un 17 % el uso de agua de riego frente a esquemas convencionales, porcentaje que puede alcanzar hasta un 40 % cuando se combina con riego por goteo.
Entre las nuevas generaciones de técnicos formados a través de esta iniciativa destaca María Esther Rojo, integrante de la generación 2024–2025 del programa Técnico Certificado en Agricultura Sustentable. María Esther forma parte de la primera generación de técnicos impulsada en colaboración con HEINEKEN México y fue la única mujer del grupo, una experiencia que refleja tanto los retos como las oportunidades para ampliar la participación femenina en la formación técnica agrícola.
Su participación evidencia cómo estos programas no solo fortalecen las capacidades técnicas en el campo, sino que también abren nuevas oportunidades para que más mujeres se integren como líderes en la transición hacia sistemas agrícolas más sostenibles.

“Es importante dar visibilidad a las mujeres y reconocer la labor que han desempeñado durante años en la agricultura. Son momentos clave para impulsar su liderazgo y reconocer el esfuerzo que realizan día con día para fortalecer los sistemas agroalimentarios”, concluye Alicia durante una recorrido de campo en una de las plataformas agronómicas del Bajío.
En un contexto marcado por el cambio climático, la degradación de los suelos y la necesidad de producir alimentos de manera más sostenible, el liderazgo femenino en la agricultura se consolida como una fuerza estratégica para transformar el campo.
Cuando las mujeres avanzan en la ciencia, la agricultura y la toma de decisiones, las comunidades prosperan y se fortalece el futuro de los sistemas agroalimentarios.

