Inicio / INICIO / JOSÉ ANTONIO RIVERA ROSALES – Los enigmas del cártel – BAJO FUEGO

JOSÉ ANTONIO RIVERA ROSALES – Los enigmas del cártel – BAJO FUEGO

Abr/10/2026.

BAJO FUEGO

Los enigmas del cartel

José Antonio Rivera Rosales
Aquel mediodía de 2015 un helicóptero militar se desplazaba a baja altura para infiltrar
un grupo de soldados en una zona abrupta cercana a la capital tapatía. La aeronave
transportaba un equipo táctico que reforzaría el operativo en tierra diseñado para
capturar a Nemesio Oseguera El Mencho.
De súbito un golpe impactó el rotor de cola del aparato que, tras una explosión
fulminante, se desplomó sin control barranca abajo, mientras el piloto hacía maniobras
para equilibrarlo. El helicóptero, un EC 725, transportaba un total de 18 personas a bordo,
la mayoría de ellas efectivos de las Fuerzas Especiales, además de dos agentes de la Policía
Federal. Murieron 9 elementos en ese atentado.
Ese ataque dio al traste con el Operativo Jalisco, diseñado especialmente para capturar al
jefe indiscutible del cartel del mismo nombre.
Desde esa fecha -primero de mayo de 2015- dejaron de ser seguros los cielos de México.
Era presidente el priista Enrique Peña Nieto.
De fabricación francesa, el Eurocopter725 es un helicóptero táctico usado para infiltración
y exfiltración en entornos hostiles. Tiene capacidad para transportar a 29 personas, con
una autonomía de vuelo de más de 300 kilómetros y una velocidad de desplazamiento de
324 kilómetros por hora.
Dispone de dos lanzacohetes laterales dotados de 19 cohetes de 68 milímetros, además
de dos cañones Giat de 20 milímetros con 180 proyectiles.
Asimismo cuenta con soportes para lanzacohete y ametralladoras tipo MAG calibre 7.62,
el mismo calibre que queman los fusiles AK 47.
Es un aparato que cuenta con instrumentos avanzados de navegación que lo hacen casi
invulnerable a cualquier ataque, además de disponer de cinco palas en lugar de las cuatro
con las que vuelan los demas helicópteros. Es, pues, una formidable máquina de guerra
que, no obstante, fue abatida por un lanzacohete RPG, de manufactura rusa, que cuenta
con un alcance máximo de 500 metros y es usado desde el hombro por un operador, que
en este caso seguramente fue un mercenario.


En sus inicios, Mencho trabajó como escolta del capo Ignacio Nacho Coronel, uno de los
cabecillas históricos del narco mexicano.
Nacho Coronel, como todos lo conocían, era un capo que se llevana bien con todos los
jefes del narco de los años noventa. Se caracterizaba por su rechazo a la violencia. Era
partidario siempre de resolver los conflictos por la vía pacífica, para no perjudicar el
negocio de la droga.
Todos los capos históricos lo buscaban para mediar en los conflictos: desde Amado Carrillo
El Señor de los Cielos hasta Juan José Esparragoza El Azul, pasando por los Beltrán Leyva y
Osiel Cárdenas Guillén, Joaquín El Chapo Guzmán e Ismael Mayo Zambada.
Era, pues, una familia feliz. Inclusive una buena parte de sus cónclaves se llevaban a cabo
en Acapulco, por cuyas calles solía pasear despreocupado Nacho Coronel con una escolta
muy reducida para no llamar la atención.
De este capo tan particular fue escolta Mencho. De él aprendió todo lo que necesitaba
saber para comenzar su propio negocio.
Pero no sólo aprendió de Coronel: también fue alumno de Carlos Rosales Carlitos, un
pistolero temible oriundo de Aguililla, Michoacán, la tierra natal del propio Mencho.
Pero el punto de quiebre en su relación con los capos fue el noviazgo con Rosalinda
González Valencia, una integrante del clan de Los Cuinis, fundadores del llamado Cartel del
Milenio, que de lavar dinero para otros narcos pasaron a traficar con fentanilo. Estos
hermanos González Valencia fueron en realidad los precursoras del tráfico de fentanilo a
los Estados Unidos.
Nacho Coronel murió acribillado en julio de 2010, en tanto Carlos Rosales murió d la
misma manera en diciembre de 2015.
Esos fueron los dos ramales de dónde abrevó Nemesio Oseguera, pero la influencia
determinante fue su esposa y sus cuñados. Tan así, que tras su caída y muerte el pasado
22 de febrero, uno de sus cercanos, Juan Carlos Valencia González, conocido como el R3 y
a quien se atribuye el mando de la estructura armada del CJNG, quedaría como el nuevo
jefe de la organización criminal.
Esta desinación del nuevo mando (quien por cierto es ciudadano norteamericano) se
explica a partir de la confluencia de intereses entre Los Cuinis y la estructura armada del
CJNG, que opera un grupo de élite integrado por mercenarios.


En definitiva no es una buena noticia: la designación del R3 como máximo jefe del CJNG
parece anticipar una nueva etapa hiperviolenta de esa organización criminal, en su
confrontación con el estado mexicano.
Hay otros jefes que forman parte de la estructura de poder dentro del CJNG: Audías Flores
Silva a quien apodan El Jardinero, Ricardo Ruiz Velasco el Doble R, y Gonzalo Mendoza
Gaytán El Sapo, pero en definitiva el CJNG actúa en concordancia con el grupo de Los
Cuinis, que opera como su brazo financiero.
Parece obvio que el CJNG se prepara para enfrentar a las unidades antinarco del gobierno
federal, en especial a la Unidad Nacional de Operaciones (UNO) de la SSP, que está bajo el
mando de Omar García Harfuch, que es la estructura oficial que ha venido ratreando al

cartel desde hace años, razón por la cual consideran al funcionari como un enemigo
personal.
Parece obvio que tanto el personal del cartel como las Fuerzas Armadas se preparan para
una larga confrontacion, dadas las capacidades logísiticas y de fuego de la organización
criminal.
En diferentes cateos, las fuerzas federales han decomisado armamento ofensivo a ese
cartel, propio más bien de una organización guerrillera.
Han requisado el socorrido rifle Barrett de 50 milímetros, con el que también pueden
bajar helicopteros, pero igualmente fusiles de guerra FN SCAR (acrónimo de rifle de
combate de fuerzas especiales, muy utilizado por el Comando de Operaciones Especiales
de Estados Unidos).
También han hallado lanzagranadas de 40 milímetros, además de la ametralladora
Minigun (XM134), un ametrallador giratorio que practicamente levanta un muro de fuego
entre los oponentes, con ráfagas de hasta 200 tiros por minuto.
Finalmente los sicarios de ese cartel han mostrado los consabidos lanzacohetes RPG de
fabricación rusa así como los belgas RL83, que cuentan con un alcance de hasta 900
metros. Eso, claro sin mencinar los fusiles AK 47, AK 74 y AR 15 que ya son de uso cm un
entre los crimin ales.
Con tal armamento, claro que lo que se espera no será nada apacible para la ciudadania
que se encuentra inerme entre los criminales y las fuerzas de seguridad.
Habrá que recordar que el CJNG es en realidad una organización criminal integradas por
92 formaciones delictivas locales, con presencia en 20 estados del país, lo cual se
demostró con la reacción que se produjo el pasado 22 de febrero, cuando fue abatido
Nemesio Oseguera. Las reacciones tuvieron un corte terrorista que obligaron a desplegar
todas las capacidades de las fuerzas armadas.
Con todo, el CJNG es sin duda la organización criminal más poderosa entre todos los
cárteles, muy por encima del Cartel de Sinaloa y otras agrupaciones de ese mismo talante
que existen en el país.
Esa estructura se parece un poco a la del Ejército Popular Revolucionario (EPR) que en
reallidad es una formción integrada por células político militares locales con presencia en
diferentes regiones del país, lo que hacía suponer que esa guerrilla maoista era una
estructura orgánica con presencia nacional.
Todo esto adquiere especial relevancia si se toma en cuenta la denuncia de la colega
Anabel Hernández, quien reveló que en el pasado reciente el CJNG pagó 20 millones de
dólares para financiar actividades de campaña de la hoy presidenta Claudía Sheibaum. Si
esa versión tiene razón de ser, entonces existe un agravante funesto para valorar las
reacciones de los jefes mafiosos: se sienten traicionados.
Esto es, los líderes de esa organización criminal buscarán alguna manera de cobrarse el
agravio.
Lo que viene, pues, podría parecerse a una guerra sin cuartel en la que, lastimosamente,
pagaran las consecuencias jóvenes soldados del Ejército Mexicano tanto como de la
Guardia Nacional, una corporación que adolece de fogueo de combate.

A todo esto, ¿qué fue lo que pasó aquel 22 de febrero en que cayó abatido El Mencho?
Este operativo especial está sumergido en una total opacidad por parte de la Defensa
Nacionsl, cuando no deberia ser así tratandose, como lo es, de un tema de interés público.
Héctor de Mauleon, uno de los más incisivos analistas que tenemos en México, citando a
mandos de la Defensa reveló que los militares caídos en esa operación ascienden en totsl
a 122. Esta cifra contrasta rotundamente con los veintantos soldados abatidos según la
versión oficial.
Tan sólo en una comunidad conocida como San Isidro, en el mismo estado de Jalisco,
aquel día aciago fueron emboscados una veintena de jóvenes de la GN, a quienes cortaron
toda posibilidad de salida. Aqunque los guardias pidieron apoyo, nadie acudió a auxiliarlos
y los muchacos perecieron masacrados, siempre según la versión de De Mauleón. En
algunos grupos de Whatsapp circularon fotos de los jóvenes guardias nacionales abatidos
en un terreno abrupto.
Estos números son comprensibles si se toma en cuenta las capacidades de los mercenaios
que formaban parte de las tres líneas de seguridad de Oseguera, así como el armamento
que portaban.
Todo esto plantea un balance muy delicado de la situación en materia de seguridad en la
que todo podemos esperar de esta organización narcoterrorista.
¿Qué, pues, pueden esperar los ciudadanos comunes?

Deje un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *