30 Jan 2026, Fri

MARCOS H. VALERIO -Síndrome del Arca de Noé CHARLAS DE TABERNA / LATITUD MEGALÓPOLIS

l síndrome del arca de Noé, reconocido en el DSM-5 como un trastorno de acumulación compulsiva de animales domésticos, representa una patología poco conocida pero creciente en México y el mundo. Quienes lo padecen acumulan decenas —incluso cientos— de perros, gatos u otros animales sin capacidad para proporcionarles cuidados básicos, negando o minimizando las condiciones de hacinamiento, desnutrición, enfermedades y muerte que sufren los animales.

Hugo Sánchez Castillo, profesor de la Facultad de Psicología de la UNAM y jefe del Laboratorio de Neuropsicofarmacología, explicó que este trastorno se distingue claramente del síndrome de Diógenes: Mientras el segundo implica acumulación de basura y desapego material, el del arca de Noé se centra en seres vivos, generando un contexto afectivo y sanitario muy diferente.

“Aparece con mayor frecuencia en adultos mayores que atraviesan abandono, pérdidas significativas o el síndrome del nido vacío: los hijos se van, fallece la pareja y el espacio grande se llena de animales como fuente de compañía”, detalló Sánchez Castillo.

Aunque no existen estadísticas precisas en México, estimaciones internacionales indican que afecta al uno por ciento de la población mundial. La normalización cultural de tener múltiples mascotas, “tres o cuatro gatos ya no llama la atención”, puede facilitar el paso de una adopción responsable a una acumulación patológica.

Desde la etología, Claudia Edwards Patiño, profesora de la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia, describió el impacto devastador en los animales bajo los cinco dominios del bienestar animal: Nutrición (inanición y deshidratación), ambiente (hacinamiento extremo, amoníaco alto, heces y orina), salud (enfermedades contagiosas por reproducción descontrolada), conducta (agresividad, miedo, depresión) y estado mental (frustración y ansiedad severa).

“Cuando hacemos rescates usamos mascarillas porque el olor a amoníaco daña las mucosas. Los animales paren sin control, se transmiten enfermedades y viven con inmunidad baja por estrés y mala alimentación”, alertó Edwards. Subrayó que la esterilización es clave: “Es un acto de amor evitar el hacinamiento y la sobrepoblación”.

EL CASO DE “DOÑA ROSA”
En una colonia popular de la alcaldía Gustavo A. Madero, vecinos alertaron a Protección Animal sobre una mujer de 68 años que vivía con más de 80 gatos y 15 perros en un departamento de dos habitaciones. “Doña Rosa” —viuda desde hace 12 años y sin hijos— comenzó adoptando gatos callejeros tras la muerte de su esposo. “Eran mi compañía, no podía dejarlos solos”, contó en entrevista con especialistas de la UNAM que intervinieron en el caso.

El hacinamiento era extremo: Animales desnutridos, con sarna, diarrea crónica y heridas infectadas; el piso cubierto de heces y orina; olor insoportable que impedía abrir ventanas. Doña Rosa negaba la gravedad: “Todos están bien, los quiero mucho”.

Tras un operativo coordinado con la Fiscalía Ambiental y la UNAM, se rescataron 92 animales (muchos requirieron eutanasia humanitaria por estado crítico). Ella aceptó terapia psicológica voluntaria y apoyo social; hoy vive con tres gatos esterilizados y recibe visitas semanales de trabajadores sociales.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *