Acapulco, Gro., a 16 de febrero del 2026 (SG). – “Usted tiene cara de que lo voy a rechazar. Es más, huele a que no trae los documentos completos”.
Así recibieron a un contribuyente cumplido con el gobierno de Guerrero, luego de una fila por cuatro horas, cuando quiso recoger las placas de su automóvil en una de las ventanillas de trámite instaladas en lo que han dado por llamar Edificio Inteligente de Acapulco, ubicado en la Costera Miguel Alemán.
“No señor, aquí están mis comprobantes de pago y aquí están mis placas anteriores”, argumentó el contribuyente que buscaba un espejo para saber cuál era su apariencia o el aroma que despendía, motivos por los cuales lo discriminaron al hacer un trámite ante el gobierno de Guerrero.
“Ahí están los requisitos. Tómele una foto y tráigalos para hacer su trámite”, le devolvieron la respuesta en un tono adornado con retorcida sonrisa y pícara mirada.
“Esos trámites ya los cumplimos. Ya pagamos. Mi contadora vino aquí y pagó, y le mostraron las placas. Nomás que no se las entregaron porque le exigieron que tendría que venir el propietario. Y aquí estoy”, repuso.
Diríamos que era un negrito el que atendió, pero dirán que es discriminación. Entonces podremos decir que se parecía a Memin Pinguín el burócrata que se adornó con la siguiente respuesta:
“A ver, a ver. Dígame el nombre de quien le exigió eso a su contadora. A ver. Y si usted insiste con que ya cumplió, yo le diré que desde que usted llegó le vi la cara y olí a que usted no traía los documentos necesarios”, insistió.
Como despedida, el discriminado y cumplido contribuyente no tuvo mas que dar un paso atrás, tomar la foto de los requisitos que ya cumplió, pagó, y que deberá pagar otra vez, y preguntar:
¿Podría decirme usted cuál es su nombre?
“Me llamo Manolo”, respondió, ocultando el gafete con que se identifican burócratas; con una nariz tan pero tan ancha que huelen a los incumplidos y con unos ojos tan pero tan grandes, que nomás de ver a la gente saben que no han sacado una fotocopia.
Este hecho no es aislado. Les ha sucedido a quienes han hecho fila por hasta doce horas nada más para recibir el portazo en la ventanilla por un negrito que huele, ve y se las sabe de todas, todas.
Los otros contribuyentes, calladitos, consolaron al afectado: “¿Qué no ves que quieren dinero para la campaña para un tal Salinas de Acapulco?
¿Y quién es Salinas? ¿De Gortari?, ¿Pliego? ¡Ah, es un Salinas que nomás conocen en su casa!
Se encogió de hombros y se fue, se fue, se fue, como el hit, al tiempo que recordó haberse bañado, perfumado vestirse con un pantalón corto bien planchadito, aunque, ah, ¡no se rasuró antes de salir de casa!
¡Por eso! ¡Por eso!
FINAL FELIZ
El contribuyente cumplido tomó el teléfono. Llamó a algunos amigos. Éstos hicieron lo mismo con otros amigos y asi, hasta que los juegos de placas fueron entregados.
Gracias a la dirección de comunicación social, a su delegación en Acapulco y al vocero de seguridad pública que distrajeron su tiempo y esfuerzos para resolver un asunto que no toca a ellos resolver, sino al recaudador fiscal número dos de Acapulco, Guillermo Romero Pineda y a un tal Salinas, al que le ayudan, así, para que sea candidato ¿a qué?
LA OCAS
La OCAS es un aparato de contrainteligencia mundial que desestabiliza a los buenos gobiernos y los lleva a distanciarse de los contribuyentes cumplidos y convierte, a éstos como zombis, en evasores sumamente convencidos de serlo.
Las siglas, en español, de la OCAS, quieren decir: Oficina para la Complicación de Asuntos Sencillos y su lema es: Tráiganos su caso. Aquí, por sencillo que sea, se lo complicamos.
¡Este fue uno de esos escabrosos y misteriosos casos asignados a la OCAS!
PREGUNTA PARA EL LONGE MOCO
Este contribuyente cumplido tuvo suerte de tener amigos que, a su vez, tienen otros amigos, que lograron lo que debiera ser un sencillo trámite que debe resolverse sencillamente en favor de todos los ciudadanos.
¿Qué necesidad de usar influencias para estas cosas tan sencillas? ¿Hace falta las influencias para esto? ¿O nos hemos convertido en una sociedad de privilegiados?
Imaginen el requisito de que el dueño del automóvil debe acudir, en persona, a recoger las placas de sus autos.
Y si es Sheinbaum. Y si es Evelyn. Y si es Abelina o Felix.
¿Acudirán en persona por sus placas?
Ahí se ven.
Ya stan, peinados pa’tras.
Y si van a esa recaudación de rentas, en el edificio NO inteligente, vayan peinados, bañados, planchados y perfumados porque ahí, si, la neta, desde que entras te ven y huelen que no cumples ningún requisito
EL OLFATO y LA APARIENCIA nuevos requisitos en finanzas del gobierno de Guerrero para acceder a cualquier trámite sintesisdeguerrerooficial

