CAIMOS EN NORMALIZAR EL MUNDO CRIMINAL
Por Socorro, Coco, Valdez Guerrero
Preocupa una sociedad y autoridad, sólo de estupor y conmoción por la infancia del recluso, “Beto” y su entrevistadora, Saskia Niño de Rivera.
Caímos en normaliza el mundo criminal, los homicidios diarios y la comisión de delitos.
Convertir en mártir a un asesino confeso y justificar sus ¡Aberraciones! Con víctimas infantiles, revela seria descomposición social y de la ¡Justicia!
Quedar ese y otros casos en sólo asunto mediático o de análisis sicológico, es un desorden con pérdida de valores, incluso por la vida.
La denuncia de autores intelectuales libres, que tal vez, aún comanden delitos, es grave y monstruoso.
La omisión de autoridades ante acusaciones, y la fragilidad de manipular conciencias a través de un programa como “Penitencia” para justificar a un ¡Asesino! Confeso, es deleznable.
Se disculpan actos que deben indignar y se normaliza la vilezas que atentó contra la vida de ¡Niños!
Dejaron impunes a sus autores intelectuales y se castigó sólo al ejecutor.
Se acusó y se dieron nombres, que únicamente causaron asombro y complicidad para no evidenciar los rostros.
Las autoridades, simplemente callaron y no hay repudio a los actos, hay justificación a las evidencias de una bajeza moral.
No hay exigencia ni lamento por aquellos padres que perdieron a sus hijos frente a quienes ordenaron su muerte y hoy, están impunes.
No hay más investigación ni castigo de aquellos nombres, por trayectoria y apellidos, que la entrevistadora ocultó y ¡Silenció!
A la par de esa victimización, las autoridades deben tomar el control para investigar.
Abrir nuevas carpetas para descubrir involucrados, esclarecer esos homicidios y castigar lo que se reveló.
Condolerse de la vida pasada de un victimario, nos debe llevar a preguntar:
¿Quiénes de esos autores que ordenaron muertes, siguen por ahí, en busca de nuevas víctimas y de contratar a otros asesinos?
Y tu, que disculpas al reo “Beto” por su infancia, ¿cuál sería tu pensar, si la víctima, fuera tu pequeñito, tu hermana, tu madre, tu padre o hermano?
¿Lo verías igual o insistirías en que también pagaran los autores intelectuales?
Que emprendieran investigaciones, y que no hubiera sólo estupor porque denunciaron a una actriz, y protegieron los nombres de otros.
¿Se justifica sólo revelar a quién ya no podrá pagar por esos delitos y encubrir, como lo hizo Niño de Rivera, a quien tal vez siga cometiendo atrocidades?
Esa entrevista debió ser el inicio de nuevas pesquisas y no solapar el silencio de los nombres de quienes pidieron cometer delitos.
Tal vez aún, pertenezcan a la política, a la farándula, sean jueces, funcionarios, policías o simplemente ciudadanos.
Deberíamos pugnar porque reciban el castigo que merecen y ser el ejemplo, de la justicia a las víctimas.
Ese debe ser el único buen resultado de una entrevista.
Las autoridades, no debieron omitir las acusaciones de “Beto”, si no perseguir nuevos delitos.
Es una entrevista con declaración serias, como varias de las que Niño de Rivera presenta, que justifican ¡Investigar! No sólo ese caso, sino la de otros y otras reos.
La entrevistadora, jamás debió victimizar al preso, su papel es simple comunicadora, obligada a presentar con objetividad, evidencias de una degeneración social, de la justicia y la ¡Impunidad! Contra figuras públicas.
Jamás debió emitir juicios de defensa o justificación.
Mucho menos, erigirse como protectora o paladina de la defensa de los derechos de quien cometió un delito.
Para eso hay autoridades, hay organismos especializados. ¡Basta! De normalizar como un espectáculo mediático, los delitos.
Quien roba, es un delincuente, quien mata es un asesino, tal vez, con atenuantes o agravantes, que dicta un juez tras pruebas e investigaciones.
Disculpar y respaldar la comisión de homicidios, porque la infancia del autor material, fue caótica, es darle argumentos al asesinos para justificar que ¡Mate!
Empecemos, si queremos cambiar los hechos, con poner atención a la familia, desde la niñez.
Modificar los métodos y programas para una vida sana desde el nacimiento en el hogar, en la escuela, en el centro laboral y sobre todo en la vida social.
Sólo así se reducen los casos de adultos, incluso de niños o adolescentes, inmersos como sicarios.
El DIF, los jueces, la policía de investigación, las comisiones de derechos humanos, los ministerios públicos, deben fungir como verdaderos defensores de la justicia.
Estos entes, han olvidado esa parte, y la sociedad, está inmersa en sólo emociones, sin análisis reflexivo ni actuación que exija.
Los maestros, sin preparación para alertar sobre trastornos de conducta infantil y prevenir la violencia en las escuelas.
El área sicológica está en el olvido, y los padres, han dejado de procurar la unión familiar.
El olvido a la atención de las adicciones y salud mental, es serio. La omisión, grave.
Investigar los delitos, se rige hoy por lo mediático, no por la justicia.
La impunidad es el ultraje y el agravio de mayor vileza que pesa permanentemente sobre una víctima.
Sigamos justificando al asesino y solapando, al autor intelectual

