ola amigos de Latitud Megalópolis, me adelanto a platicarles de otro suceso importante, la entrada o llegada a Cuautla, del general en jefe José María Morelos el 25 de diciembre de 1811
Después del encuentro y la larga charla sostenida entre el cura Hidalgo y José María Morelos en que recibió el nombramiento como lugarteniente y ser el encargado de sublevar la costa del sur y luego de sostener duras batallas en Chichihualco, Tixtla, Acapulco, entre otros; el miércoles 25 de diciembre de 1811 procedente de Izúcar, hoy de Matamoros, Puebla, entró Morelos a Cuautla por primera vez.
El general Morelos aprovechó a su favor los profundos resentimientos que los pueblos albergaban contra las haciendas azucareras, sabedor de la larga historia de conflictos por tierras y aguas que solían favorecer a los hacendados, sin razón, obtuvo muchas adhesiones en la región azucarera de Cuernavaca, La villa de Cuautla de Amilpas, Jonacatepec, Jantetelco, Anenecuilco, incluso antes del arribo de Morelos a las tierras sureñas, se tiene conocimiento de que desde 1810 se organizaban tertulias clandestinas que simpatizaban con la rebelión en la villa de Cuernavaca, destacándose la presencia de curas y autoridades indígenas y mestizas.
La intención de venir a Cuautla fue para estudiar el entorno, observar si las condiciones existentes eran adecuadas para enfrentar al temible Félix María Calleja, el hombre más desalmado del ejército realista.
Aquel miércoles Morelos venía de Izúcar, hoy Matamoros, Puebla, Vicente Guerrero se quedó resguardando esa ciudad.
Joaquín Garcilazo era el comandante de la Plaza de Cuautla de Amilpas, al enterarse que Morelos llegaba, huyó rumbo a Chalco, no sin antes decir a los pobladores que serían pasados por las armas porque Morelos era un hombre cruel.
Entró Morelos, su escolta y un ejército integrado por 500 hombres por lo que ahora conocemos como calle de “Ejército Americano”, avanzó por la que se llama “Valerio Trujano”, continuaron su avance por la de “Vázquez” y se apostó en la de “Batería” por un rato; mientras tanto el caudillo ingresaba al centro, a donde ya don Mariano Escoto había ingresado para convencer al pueblo que no debía alarmarse al ver a tantos soldados, que no les harían ningún daño como les había hecho creer Garcilazo.
Una vez tranquilizados, al ver a Morelos todo fue algarabía y muestras de aprecio, veían en él al libertador de la opresión bajo la cual habían vivido tantos años.
En Cuautla, durante los tres días que permaneció el general, vio la factibilidad de hacer frente allí mismo al sanguinario realista Calleja; instruyó a Don Leonardo Bravo para que se quedara junto con 200 soldados e iniciar los preparativos para resistir el ataque y el Sitio que más tarde se dio.
Esto lo sabemos por el autor del “Manuscrito Montero” Don Felipe Montero, en su obra, escrita 16 años después del Sitio que duró 73 largos días.
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MARY TERE SCHEPERS *Morelos en Cuautla* LATITUD MEGALÓPOLIS










