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MIGUEL ÁNGEL MATA MATA – Crápulas de la política –  DE FRENTE

De Frente
Crápulas de la política
Por: Miguel Ángel Mata Mata

INSULTOS CUYO ORIGEN ESTÁ EN LAS CALLES DE ROMA (*)
En la Roma clásica, el insulto era un deporte nacional. Políticos como Cicerón o poetas como Catulo elevaban el agravio a la categoría de obra de arte. Pero en la calle, la gente usaba palabras que iban directo a la yugular, tocando la higiene, las taras físicas y, sobre todo, la cobardía o la vagancia.
Así que, vamos a las calles de Roma para repasar de dónde vienen algunos insultos que hoy nos parecen de lo más normales, pero que nacieron con muy mala leche.
ESTÚPIDO
Quedarse tieso (de la idiotez).
Hoy llamamos estúpido a cualquiera que haga una tontería, pero en el mundo romano era un insulto muy visual. Viene del verbo stupere, que significaba “quedarse paralizado, estupefacto o en shock”.
El stupidus en Roma era ese tipo que, ante una situación que requería rapidez o reflejos (como una bronca en el Foro o un carro que se le venía encima), se quedaba completamente congelado, con la boca abierta y cara de no enterarse de nada.
El insulto no apelaba solo a la falta de luces, sino a esa pasividad pasmada que ponía de los nervios a los hiperactivos romanos. De la misma raíz nos queda, claro, estupefaciente o estupor.
COBARDE y PUSILÁNIME
El que tiene el alma del tamaño de una uva pasa, porque para una sociedad militarista que conquistó el mundo conocido a base de disciplina y testosterona, no había peor insulto que acusar a alguien de falta de coraje.
Hoy en día, pusilánime suena a término un poco relamido (como el pelo después de un lengüetazo de una vaca), pero en latín era un dardo directo al orgullo.
Viene de pusillus (pequeñito, insignificante) y animus (alma, espíritu, valor). Llamar a alguien pusilánime era decirle, textualmente, “tienes el alma diminuta”. No servías para la guerra, ni para la política, ni para nada.
Era el equivalente romano a decir que alguien no tenía gónadas (huevos, pelotas…)
IDIOTA
El que pasa de la política.
Este insulto lo heredaron los romanos de los griegos (idiōtēs), pero lo usaban en el día a día para despreciar a cierto tipo de ciudadano.
Su raíz es idios, que significa “propio” o “privado” (de donde viene idiosincrasia). En la antigüedad clásica, la vida pública, la política y los asuntos de la ciudad (polis) lo eran todo.
Un ciudadano ejemplar se mojaba en los debates y votaba. El idiota era el tipo que pasaba de la comunidad, el que se desentendía de la política para ocuparse solo de sus “asuntos privados”.
No es que fuera corto de entendederas; es que los antiguos consideraban que alguien a quien no le importaba el bien común era un imbécil redomado. Con el tiempo, el desprecio hacia su egoísmo mutó en desprecio hacia su inteligencia.
MENTECATO
Tener el cerebro a medio gas.
Un insulto muy de abuela que usamos para referirnos a alguien tonto o de escaso juicio. Las dos piezas que lo forman en latín son brutales: mens (mente) y captus (capturado, lisiado o preso).
Un mentecato es, literalmente, “aquel que tiene la mente secuestrada” o “el lisiado de entendimiento”. Se usaba para señalar a la persona que no era dueña de sus propios pensamientos, bien porque era un ignorante que se dejaba llevar por cualquier charlatán del Foro o bien porque su cerebro simplemente había decidido declararse en huelga.
CRÁPULA.
La resaca del día después.
Hoy un crápula es un hombre de vida licenciosa, un golfo que vive de noche, bebe de más y se rodea de malas compañías.
El término viene del latín crapula (que a su vez lo tomó del griego), pero los romanos lo usaban para definir algo mucho más físico y asqueroso: la borrachera extrema y, sobre todo, el dolor de cabeza y los vómitos de la resaca del día después.
Cuando los patricios se pasaban de la raya en sus banquetes y terminaban vomitando en los pasillos, al estado lamentable en el que quedaban se le llamaba crapula.
El insulto pasó de definir el síntoma físico (estar hecho una piltrafa por el alcohol) a calificar al personaje que convertía ese estado en su estilo de vida.
EL BASTÓN DE MANDO
En un boletín informativo, enviado por el equipo de una de tantas campañas obscenas, groseras y adelantadas, que nomás no son vistas por lo que debiera ser inquisitiva mirada de las autoridades electorales, se reveló que, en la zona urbana de Acapulco, en los llamados barrios históricos de Acapulco, una personaja recibió el Bastón de Mando de los barrios históricos de la ciudad.
¿Es en serio? Fue la primera reflexión, antes de consultar las fuentes accesibles a todo mundo ¿Qué cosa es un bastón de mando? ¿A quién se le entrega? ¿Quiénes lo entregan?
Hallamos que el bastón de mando es un objeto ceremonial que simboliza la máxima autoridad política y espiritual en diversas comunidades indígenas de México y otras regiones de América Latina.
Representa el compromiso de “servir obedeciendo” al pueblo, el equilibrio, y la confianza depositada por la asamblea comunitaria en quien lo recibe.
En las culturas originarias, el bastón suele estar elaborado de madera tallada y adornado con listones de colores que representan la cosmogonía de la comunidad:
El verde por la naturaleza. El rojo, por la sangre de los antepasados. El azul, por el agua. El negro, por la madre tierra. El amarillo, por la riqueza de los pueblos.
Sus antecedentes datan de la época precolombina.
A menos que en los barrios históricos de Acapulco aun vivan descendientes de culturas precolombinas, la entrega de un bastón de mando, a una personaja que se disfraza en defensora de la soberanía para ocultar sus oscuras intenciones por administrar el dinero del gobierno de Guerrero, la puesta en escena ofende al símbolo emblemático de esos pueblos que aún se resisten a la conquista.
LOS DESAPARECIDOS.
Una de esas personajas, junto con otra de similares condiciones, han sido cuestionadas severamente por colectivos de madres buscadoras de sus hijos desaparecidos en Guerrero.
Resulta que ambas no ignoran el fenómeno de los desaparecidos en México. Una de ellas, senadora con licencia, como la otra, jefa de la policía federal, pegaron su propaganda encima de las fichas de búsqueda que aparecen por todos lados, en el equipamiento urbano de la ciudad.
¿Algún sentimiento de empatía?
No. La ambición por el poder no se lleva con el dolor de gente que no halla ni a sus hijos ni logra el apoyo de los gobiernos que disfrutan de adelantar campañas electorales, a la distancia de un año del proceso electoral para renovar el poder ejecutivo, el legislativo, las presidencias municipales y los diputados federales.
Ambas han coincidido al ofrecer disculpas a las madres buscadoras, pero para nada han pagado a brigadistas para que reparen el error y quiten su propaganda de encima de las fichas de los desaparecidos.
No es la única coincidencia de este par de personajas: ambas apoyaron la campaña presidencial de Ricardo Anaya, en contra de Andrés Manuel López Obrador.
Pero esa coincidencia, esa, también ha desaparecido de la memoria colectiva.
QUE CONSTE
QUE Félix Salgado Macedonio realiza asambleas informativas por municipios de Guerrero. A pesar de haber quedado fuera del proceso interno de su partido para la gubernatura por las reglas internas contra el nepotismo el morenista senador con licencia encabeza mítines masivos para “defender la soberanía nacional”.
A pesar del veto interno para ser candidato, la dirigencia nacional de Morena ha respaldado sus recorridos por la entidad por considerar que apoyan al movimiento. Durante los mítines que convoca y preside, sus seguidores lo reciben con consignas de ¡Gobernador, gobernador!
QUE el ejemplo de Félix ya cundió. El joven Yoshio Ávila, a quien dicen no querer en MORENA, ni en MC, ni en el Verde, ni en el PT, ni en el PRI o PAN, ya anunció que dará inicio a una campaña similar a la del senador Salgado Macedonio. Yoshio recorrerá todo el estado de Guerrero para también defender la soberanía nacional, sobre todo en Acapulco, donde tiene la garantía de setenta mil votos, obtenidos por él solito en el pasado proceso electoral, y a pesar del veto en su contra por la dirigencia del partido anaranjado, que vendió aquella elección. Se espera que sus seguidores le griten, durante sus mítines: ¡Alcalde, alcalde, alcalde!
PREGUNTAS QUE MATAN
¿Cómo se le llama a quien…?
Fue diputado local, alcalde, diputado federal, senador y gobernador postulado siempre por un partido del que hoy no quiere saber nada porque considera que esa agrupación ha sido un instituto ESTÚPIDO, COBARDE, PUSILÁNIME, IDIOTA, MENTECATO Y CRÁPULA.
Tan tan.
(*) Tomado de la web

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