TRAS BAMBALINAS. El OVNI, la abducción y el piloto fantasma
Por Jorge Octavio Ochoa
Igual que AMLO, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, pidió al gobierno de Estados Unidos, explicaciones sobre la captura de El Mayo y las circunstancias que la rodearon. Sólo revivió el escándalo
Lo hace en vísperas de que salga a la luz pública el libro Fronteras: Mi lucha por un Estados Unidos incluyente, del ex embajador Ken Salazar, y a unos días de que surjan nuevas revelaciones de uno de los abogados de El Chapo Guzmán.
Aparentemente, la captura de El Mayo constituye un acto de violación a la soberanía nacional. Sin embargo, el régimen de la 4T no tiene ninguna evidencia, salvo un avión que no saben cómo entró ni cómo salió a Estados Unidos.
El vuelo en el que trasladaron a Ismael “El Mayo” Zambada duró aproximadamente entre dos horas y media y tres horas. México tuvo al piloto pero, inexplicablemente lo dejó ir. Ahí empezaron las contradicciones entre la FGR y la Presidenta.
La nave despegó de suelo mexicano, cruzó por nuestro espacio aéreo por dos estados y no hubo detección alguna. Quiere decir que tenemos un sistema de seguridad nacional aérea endeble, inexistente u omiso. Los hechos no mienten.
Durante el régimen de la 4T, se han registrado en México alrededor de 331 vuelos clandestinos, vinculados al crimen organizado. En el sexenio de López Obrador fueron detectadas alrededor de 60 aeronaves ilegales.
En el 2019 fueron detectadas y aseguradas 37 aeronaves; en el 2020 otras 24 y en 2024, fueron aseguradas 7 aeronaves. Es un nivel muy bajo, en proporción al crecimiento que experimentó el contrabando de droga de Cárteles mexicanos.
Estas cifras provienen de los registros del Centro Nacional de Vigilancia y Protección del Espacio Aéreo de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena). Por lo que se ve, en México no tienen registro de los pilotos privados.
La madre de todas las abducciones empezó a las 8:00 de la mañana del jueves 25 de julio de 2024, desde una pista en las inmediaciones de Culiacán, Sinaloa. El régimen de la 4T dijo al principio que salió de Hermosillo, Sonora. Mintió.
La aeronave cruzó ilegalmente el espacio aéreo. Aterrizó a las 10:19 AM en el Aeropuerto Internacional de Santa Teresa, Nuevo México. El OVNI anduvo por aquí y por allá y nadie lo vio.
La abducción ocurrió el mismo día en que fue asesinado Héctor Melesio Cuén Ojeda, diputado federal electo, exrector de la Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS) y fundador del Partido Sinaloense (PAS). Fue incinerado dos días después.
Así se deshicieron de toda evidencia. Este procedimiento generó una fuerte polémica nacional. Semanas después, la Fiscalía General de la República (FGR) señaló que la Fiscalía del Estado de Sinaloa cometió una grave irregularidad.
De acuerdo con el Artículo 271 del Código Nacional de Procedimientos Penales, en casos de muerte por causas no naturales (como un homicidio), está prohibido incinerar el cadáver para no obstaculizar investigaciones forenses posteriores.
La Fiscalía de Sinaloa intentó sostener al principio que Cuén había muerto en una gasolinera durante un intento de robo. Cuando la Fiscalía General de la República (FGR) atrajo el caso, desmintió esa versión.
Confirmó que el homicidio ocurrió en el mismo lugar de la reunión del narco. Rocha Moya negó rotundamente haber asistido argumentando que ese día viajó a Los Ángeles, California.
Las acusaciones de encubrimiento institucional mantuvieron la sospecha sobre su administración. Después, la pieza más importante de este caso, el piloto que llevó la nave a El Paso, es otro escándalo del régimen.
¡Fue extraditado a EU! La Secretaría de Relaciones Exteriores lo identificó ¡después de haberlo entregado al gobierno del vecino país! Así intentó justificar la cancillería este caso, apenas el jueves pasado.
Lo más ridículo, es que la Fiscalía General de la República reveló que este piloto fue detenido en México por tráfico de armas, pero no se le acusó por eso. Fue enviado a Estados Unidos.
La señora Sheinbaum estará en aprietos si Gerardo Rincón Flores, uno de los abogados de El Chapo Guzmán, da a conocer la información relacionada con 32 funcionarios de los gobiernos de Enrique Peña Nieto y López Obrador.
Este personaje anunció que enviará a Estados Unidos ese paquete que, como hemos dicho, confirma la creencia de que hubo un Pacto de Impunidad en la transición del poder entre el PRI y Morena.
“Entre Peña Nieto y Andrés Manuel, aunque lo nieguen, había gente. No sé si te has fijado que mucha gente que estaba con un gobierno ahora está con el otro”, expresó, Rincón Flores. Esa información estará en manos de autoridades estadounidenses.
Ahora, la presidenta Sheinbaum admite que no ha pedido a Donald Trump hablar directamente sobre el caso de “El Mayo” Zambada. El problema es que, si México tuvo al piloto y no lo procesó, es su culpa. El avión entró a EEUU y fue confiscado.
El piloto identificado por las autoridades mexicanas que llevó la nave a Estados Unidos es Mauro Alberto Núñez Ojeda, conocido bajo el alias de “El Jando”, y es de nacionalidad mexicana.
Técnicamente, no hay ningún supuesto de invasión o violación de la soberanía. En todo caso, hay un supuesto de traición a la patria, de quienes pactaron la entrega de El Mayo al negociar y propiciar la intervención del FBI sin pisar nuestro suelo.
El verdadero traidor, quizá está en sus narices, en territorio nacional. El problema es que algún cártel del crimen organizado también se siente traicionado y por eso no quiere salir.
Sra Sheinbaum, en lugar de hacer encuestas con sus reporteros sobre quién ganará el mundial, usted debería despedir a todo su equipo jurídico, que la han metido en un atolladero. Si no logra probar la injerencia, está protegiendo a un traidor.










