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UNA ALIANZA PARA TRANSFORMAR *La producción de trigo en Sonora* Por Francisco Alarcón /CIMMYT

2026
Grupo Trimex y CIMMYT impulsan un modelo de innovación y acompañamiento técnico para ayudar a los productores a enfrentar la escasez de agua, el cambio climático y los crecientes desafíos de la agricultura.


Ilustración 1 María Rojas Gómez, productora de trigo en el Valle del Yaqui. El acompañamiento técnico de CIMMYT y Grupo Trimex le ha permitido optimizar el uso del agua y los fertilizantes para tomar decisiones más precisas en el manejo de sus cultivos.
Sonora, junio de 2026. La agricultura del norte de México enfrenta presiones crecientes. La disponibilidad de agua disminuye, las temperaturas extremas ocurren con mayor frecuencia y los costos de producción continúan aumentando. En regiones como el Valle del Yaqui, donde el trigo es uno de los cultivos más importantes para la economía local y la seguridad alimentaria nacional, productores, industria e investigadores coinciden en que mantener la productividad dependerá de la capacidad para adaptarse a una nueva realidad climática.

Ante este escenario, la colaboración entre Grupo Trimex y CIMMYT en Sonora, busca fortalecer la resiliencia de los productores mediante la adopción de prácticas agronómicas sustentables, la generación de evidencia en campo y el acompañamiento técnico continuo.

La alianza forma es una estrategia para transformar los sistemas de producción de trigo en Sonora. Su objetivo es impulsar la productividad mediante innovación e investigación aplicada, fortalecer la rentabilidad de los productores, promover prácticas que reduzcan riesgos asociados al cambio climático y desarrollar capacidades técnicas que permitan construir soluciones basadas en ciencia y experiencia local.

Para Grupo Trimex, la necesidad de actuar se volvió evidente frente a los desafíos que enfrenta el sector agrícola.

“Los desafíos que enfrenta hoy la agricultura nos obligan a hacer las cosas de manera diferente. Por eso buscamos trabajar con CIMMYT: para acercar conocimiento, tecnología y mejores prácticas a nuestros productores y ayudarlos a ser más resilientes frente a la escasez de agua, el cambio climático y el aumento de los costos de producción”, señala Roberto Miramontes, jefe de Compras de Trigo de Grupo Trimex.

La visión compartida entre ambas organizaciones parte de una premisa común: la sostenibilidad de la producción de trigo depende de la sostenibilidad de quienes lo producen. Por ello, la alianza promueve prácticas como agricultura de conservación, fertilización integral, manejo eficiente del agua y monitoreo agronómico, combinando investigación, capacitación y seguimiento técnico durante todo el ciclo agrícola.

Ese acompañamiento se ha vuelto cada vez más importante en un entorno donde las condiciones climáticas cambian con rapidez y las decisiones tradicionales ya no siempre ofrecen los mismos resultados.

“Hoy ya no basta con producir como se hacía hace 20 o 30 años. El clima está cambiando y los agricultores necesitan información para tomar mejores decisiones. Nuestro trabajo es acompañarlos para que puedan producir de manera más eficiente, reducir riesgos y cuidar sus recursos”, explica Nehemías Buitimea Escalante, coordinador técnico de CIMMYT y responsable del Hub Pacífico Norte.

La transición hacia una agricultura más eficiente ya muestra resultados en parcelas participantes del proyecto. Productores que tradicionalmente tomaban decisiones basadas en calendarios fijos de riego o fertilización han comenzado a incorporar prácticas como la fertilización en banda, la agricultura de conservación, la mínima labranza y el monitoreo de humedad del suelo para optimizar el uso de los recursos.

Para María Rojas Gómez, productora del Valle del Yaqui, el principal beneficio ha sido contar con información que le permita tomar decisiones más precisas en el manejo de sus cultivos.

“Lo más valioso ha sido aprender a producir con mayor precisión. Ahora sabemos cuándo regar, cuánto fertilizante aplicar y cómo evitar desperdicios. Eso se traduce en ahorro, mejores decisiones y mayor tranquilidad para nosotros como productores”.

Los beneficios también comienzan a reflejarse en la rentabilidad. En un contexto donde cada peso invertido cuenta, la eficiencia se ha convertido en una de las herramientas más importantes para mantener la competitividad.

“Hemos comprobado que pequeños cambios pueden hacer una gran diferencia. Hoy utilizamos los fertilizantes de forma más eficiente, reducimos costos y obtenemos mejores resultados. Por eso seguimos apostando por estas nuevas prácticas”, afirma Trinidad Rojas, agricultor participante del proyecto.


Ilustración 2 Don Trinidad Rojas, agricultor del Valle del Yaqui y participante del Proyecto Sustentabilidad Trimex Sonora. A través de prácticas como la fertilización en banda y la mínima labranza, busca mejorar la eficiencia productiva y reducir costos frente a los desafíos que enfrenta la agricultura en Sonora.
La agricultura de conservación ha despertado un interés particular entre los productores debido a su capacidad para mejorar la conservación de humedad en el suelo y optimizar el uso del agua disponible.

“Lo que más me ha convencido es ver que podemos conservar mejor la humedad del suelo y aprovechar mejor el agua disponible. Cuando los recursos son cada vez más limitados, cualquier mejora en eficiencia hace una gran diferencia para el productor”, comenta Ricardo Gaxiola, productor participante.

Además de los beneficios agronómicos y económicos, la alianza está contribuyendo a generar confianza en una nueva generación de agricultores que deberá enfrentar un entorno cada vez más complejo.

Para Rafael Rojas, quien representa el relevo generacional dentro de una familia dedicada a la agricultura, la innovación es una condición indispensable para asegurar el futuro del campo.

“Los jóvenes queremos seguir en el campo, pero necesitamos nuevas herramientas para enfrentar los desafíos actuales. Estas iniciativas nos muestran que es posible producir de manera más eficiente y construir un futuro para la agricultura”.


Ilustración 3 Rafael Rojas representa una nueva generación de agricultores del Valle del Yaqui que apuesta por la innovación, la eficiencia y la adopción de nuevas tecnologías para fortalecer el futuro de la producción de trigo en Sonora.
La experiencia generada por esta alianza demuestra que responder a los desafíos que enfrenta la producción de trigo requiere algo más que nuevas tecnologías. Implica construir capacidades, fortalecer la toma de decisiones basada en evidencia y generar confianza para que más productores puedan incorporar prácticas que mejoren la productividad, la rentabilidad y la resiliencia de sus sistemas de producción.

En una región donde producir trigo exige responder a la escasez de agua, la variabilidad climática y el aumento de los costos de producción, la experiencia de familias como las de María, Trinidad y Rafael Rojas muestra que la resiliencia se construye combinando conocimiento, colaboración y la disposición de las comunidades agrícolas a innovar. Más que promover una práctica específica, la alianza entre Grupo Trimex y CIMMYT ha permitido construir un espacio de aprendizaje donde productores, técnicos e investigadores generan y validan soluciones para una agricultura cada vez más desafiante.

Como señala Roberto Miramontes:

«La sustentabilidad no es solamente una meta ambiental. Es una forma de asegurar que los productores puedan seguir siendo rentables, que la industria cuente con trigo de calidad y que las nuevas generaciones encuentren oportunidades en el campo».

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