Existen labores de una casa o de un hogar a las que culturalmente hemos circunscrito a la mujer en su realización y al citarlas como actividad preponderante de su vida, las deja sin reconocimiento social. Lo privado fue también aceptado socialmente como una acción para la mujer y fuera de la misma, apenas se vislumbra su reconocimiento con el término empoderamiento, al que han dado connotación de libertad económica.
En los Emiratos Árabes Unidos, el Jeque Hamdan bin Mohammed bin Rashid al Maktoum, hizo un anuncio a su nación sobre el cambio de un concepto en su país.
El príncipe heredero de Dubái anuncia que el término “ama de casa” será reemplazado por el término “formadora de generaciones”.

El anuncio que fue dado en la celebración del Día de la Madre 2026 causó un impacto positivo al considerarlo como una acción que dignifica el trabajo que realizan millones de mujeres cada día.
El término “Ama de Casa” empezó a usarse más prolíficamente en el siglo XIX para determinar el papel que representaba la mujer dentro de la integración de un hogar, mientras el papel masculino se relacionaba con el trabajo productivo con remuneración económica, a la mujer se le asignaba la tarea de la administración y encargo de las tareas del hogar. No solo debía realizarlas, sino hacer rendir la productividad económica de la figura que proveía.
En algunos casos donde económicamente o socialmente una familia juagaba un papel representativo, surgió la figura de ama de llaves, usada también en los hoteles, y mientras el ama de casa era considerada dueña del hogar y no recibía remuneración ni reconocimiento a su labor diaria, el ama de llaves era una mujer asalariada responsable de la administración del espacio donde era contratada.
En los años 70´s en nuestro país el CONAPO, Consejo Nacional de Población, emitió una campaña en el que se preguntaba a una mujer cuál era su actividad y ella respondía “ama de casa” y posteriormente agregaba el papel cultural y económico que jugaba.
Ahora que el Jeque, heredero de una nación económicamente importante, que tiene el reto de trabajar culturalmente en el concepto de la mujer, impulsa una transformación importante, porque la misma pretende reconocer la aportación de las mujeres.
No como las señoras de la casa sin derechos, sino como las mujeres que educan, que construyen el futuro de nuevas generaciones, ha dicho.
El príncipe heredero ha realizado acciones filantrópicas, es conocido como Fazza, y tiene una relación más pública distinta al concepto más privado de la vida de la realeza, dando un enfoque a la atención de la educación, la ayuda humanitaria infantil así como al medio ambiente.
El nuevo enfoque cultural que impulsa puede ser el inicio de un concepto de las mujeres musulmanas que pueden apelar a esa visión de su papel para impulsar una figura que las redima en todos los aspectos.
VIOLETA DEL ANÁHUAC
ISABEL ORTEGA MORALES










