SEDUCCIÓN MORAL
Pbro. JORGE AMANDO VÁZQUEZ RODRÍGUEZ
Nuestro tiempo está permeado de la Ilustración del siglo XVIII y esto nos lleva a reconocer los valores en Occidente promovidos por ella y son ampliamente conocidos: La libertad, la igualdad y la fraternidad. Dichos principios son los pilares en la actualidad y que pusieron freno a los diferentes abusos causados por el conocido Antiguo Régimen, compuesto por la monarquía, el alto clero y la milicia.
Visto a la distancia conviene seguir reflexionando sobre la importancia de la Ilustración y saber que nuestros estilos de vida actuales obedecen a cientos de luchas que nos ha llevado a estas conquistas.
LA LIBERTAD
En primer lugar está la libertad que nos ha llevado a reflexionar sobre la tolerancia que tuvo como consecuencia avances considerables en lo referente a la libertad de confesión religiosa y, en una fase posterior, al respeto por la conciencia de cada uno. En este sentido hay que tomar en cuenta que “La religión depende de la libertad de la conciencia individual, que se basa a la luz natural de su razón y es la fuente absoluta de cualquier decisión moral”, así lo describe Jaume AURELL, en su libro Genealogía de occidente. Claves históricas del mundo actual, (PENSODROMO, Barcelona 2017, p.202)
Esta descripción del obrar humano conforme a la libertad me convence mucho puesto que cuando alguno quiere conocer nuestro punto de vista sobre un cierto comportamiento moral con respecto a la religión, creo que esta sería una respuesta perfecta: “la libertad de la conciencia individual a la luz natural de su razón”, por lo tanto, es una decisión muy personal en la cual cada quien es responsable de sus actos y lo único que hace la religión es orientar su actual humano al respecto.
Así pues: “Europa empezó a darse cuenta de lo importante que era la distinción entre política y religión, entre lo temporal y lo espiritual, entre lo profano y lo sacro, entre el Estado y la Iglesia, no solo a nivel teórico sino también práctico. Este debate había atormentado a Occidente desde la conversión de Constantino al cristianismo y su declaración como religión oficial en el imperio. Las continuas intromisiones entre ambos ámbitos habían exasperado a muchas conciencias y producido tremendas tensiones, muchas de ellas resueltas en forma de conflictos armados” (Aurell, p.202-203)
Las intromisiones continuaron a lo largo de la historia y con frecuencia se ha usado de excusa la religión para justificar guerras que han causado miles de muertes en la humanidad. Nunca tiene que justificarse las denominadas “guerras de religión” cuando en realidad en el concepto de Aurell eran “válvulas de escaque de las tensiones de los reinos, o simplemente deseos de legitimar una política expansiva injusta por parte de las grandes potencias. Pero también resultó evidente que una separación radical entre ellos contribuiría eficazmente a la paz entre los pueblos” (Aurell, p.203)
Conviene seguir respetando la autonomía de estos dos estratos: El Estado y la Iglesia, sino queremos seguir padeciendo consecuencias de pronóstico reservado para la buena marcha de la sociedad.
SEDUCCIÓN MORAL
Un momento crucial para nuestra época para lo político y religioso fue el impulso decisivo con la separación de los Estados Pontificios en 1871, a partir de este momento, la jurisdicción política de la Iglesia católica quedó confinada a las fronteras simbólicas de un estado diminuto: el Vaticano. Por tanto, no le quedó otra alternativa que basar su autoridad en términos de seducción moral, no en términos de persuasión militar o de equilibrios de poderes. Es, a la letra, el papel que han jugado los papas de los siglos XX y XXI”. (Aurell, p.203)
Me pareció oportuno seguir recordando la misión que tiene la religión, en este caso, la religión católica, “la seducción moral”, que bien entendido el concepto abarca la coherencia de vida de lo que se cree es lo que se vive, o en otras palabras, llevar la práctica lo que profesamos en la fe.
No podemos perder el rumbo de esta exposición moral dentro de la sociedad que si es indispensable recordar los valores que han hecho de occidente fuente de progreso y vanguardia en el mundo.
¿Cuáles podrían ser los valores morales para esta seducción? “Si observamos la historia más reciente en el magisterio de la Iglesia apuntaríamos: la paz, (Pio XII), caída del comunismo (Juan Pablo II), la influencia en las diversas conferencias internacionales como la de Población y Desarrollo de El Cairo o sobre la mujer en Pekín, intervenciones en la ONU y en el Parlamento Europeo y, por fin la labor de apoyo a los más desfavorecidos del Papa Francisco. Más o menos forzada por las circunstancias o con mayor o menor convicción, la Iglesia había cumplido por su lado, limitando su acción exclusivamente al ámbito espiritual”. (Aurell, p.203)
La lista de los valores propuestos por la Iglesia dentro de la sociedad han obedecido a las circunstancias que ha generado un Estado que, de manera reiterativa, ha buscado el poder por el poder, dejando el valor de la persona muy lejos de sus intereses que son los que, dicho sea de paso, ha originado su razón de ser.
Quedaría pendiente reflexionar si el Estado ha observado sus responsabilidades como ámbito independiente para el correcto desarrollo de la sociedad en esta autonomía reclamada por la Ilustración, o si por otro lado ha aplicado, ante la inoperancia y abuso de autoridad quieren mandar a las catacumbas el actuar de la Iglesia al no estar de acuerdo (muchos querrían ver desaparecer a la Iglesia) con las continuas denuncias sobre todo cuando estas afectan la dignidad de las personas o la defensa de la vida, así como el matrimonio, pasando por la manipulación de los embriones humanos, que bajo el pretexto que el Estado pone de haber llegado a un “consenso generalizado –sobre todo las que hacen referencia a cuestiones morales como la eutanasia, el aborto o la experimentación con embriones- puede de hecho constituir un atentado contra la libertad de opinión”. (Aurell, p.204)
He aquí el verdadero reto en el uso indiscriminado o no de la libertad dentro de nuestra sociedad.
Pbro. JORGE AMANDO VÁZQUEZ RODRÍGUEZ *seducción moral*










