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FALLO MORAL – Pbro. Jorge Amando Vázquez RodríguezPbro. Jorge Amando Vázquez Rodríguez



José Carlos Ruiz (filosofo) nos propone reflexionar sobre las consecuencias del uso de la Inteligencia Artificial y su repercusión en los diferentes campos de nuestra sociedad a propósito de la obra de Èric Sadin titulada El desierto de nosotros mismos (Caja Negra, 2026).
Así podemos destacar las siguientes reflexiones.
Si nos preguntamos cuáles son las consecuencias en la actualidad sobre el uso indiscriminado de la Inteligencia artificial tenemos que preguntarles a los directamente afectados de la misma partiendo de la idea que si queremos vender cigarros, ¿vamos a preguntarle al señor Marlboro sobre sus efectos? Necesitamos hablar con expertos, con los oncólogos que son quienes saben de verdad sus consecuencias.
Cuando queremos entender las consecuencias de la IA no podemos preguntarles a los que las crean. Todo lo que nos dicen es falso. Hay que preguntarle a la gente que sufre de verdad las consecuencias, no a las grandes empresas y compañías. Deberíamos preguntar a los profesores, a los profesionales de la cultura, del cambio climático, porque ellos sabrán más. Lo que estamos oyendo es un discurso vacío que nos estamos tragando mientras que si tuviéramos testimonios de verdad, tendríamos más verdad. Tendríamos que hablar con los investigadores. De esta manera tendríamos más discursos que aquellos que son fabricados y falsos. La sociedad necesita más precisión.
(Tomado de ttps://www.eldiarioar.com/cultura/eric-sadin-filosofo-ver-tipos-humanos-nuevos-esclavos-personas-no-quieren-someter-automatizacion-ia)
TANATO LOGOS
¿Por qué hablamos de este lenguaje de la muerte?
Partimos de la idea que la IA las respuestas ya están prefabricadas, le preguntes lo que le preguntes, es así que siempre tendrá una respuesta a lo planteado, en cambio una persona ordinaria no sabe lo que voy a decir en tres segundos, no sabe las palabras que van a salir de la mente. No lo sabemos porque la relación con el lenguaje no tiene que ser de probabilidad sino que es una relación indeterminada.
Si nos preguntamos cómo se mata el lenguaje pongamos el ejemplo de un político francés (puede ponerse la profesión que guste, incluido un sacerdote para la homilía dominical) que para las elecciones municipales de marzo utiliza sistemas de IA para estructurar los discursos -lo que llamo la tecnología ventrílocua- incluso para redactar los propios discursos. Preparo un discurso y le pido al sistema que me lo haga según la audiencia. Es el final de la política, lo que yo llamo el demagoguismo algorítimo. En vez de usar la IA deberíamos hacernos la pregunta más importante. Los niños en un futuro nos van a preguntar por qué voy a la escuela si la IA me va a hacer todo el trabajo. Si no frenamos esto, llegaremos a un fallo moral y la próxima generación nos puede reprochar todos estos errores.
DOS TIPOS DE HUMANOS
Ante los retos antropológicos que genera la IA uno de ellos es precisamente rebelarse a dejar de pensar e incluir el esfuerzo de leer para generar nuestro propio lenguaje y como consecuencia nuestras propias ideas, algo que cada vez veo en las sociedades que se están ahorrando de manera grave afectando no tan solo las capacidades cognitivas sino su mismo universo mental.
En esta sociedad vamos a ver dos tipos de humanos: los nuevos esclavos, que van a morir de diabetes usando estos sistemas sin pensar, y las personas correctas que tienen principios y que no se quieren someter a esta automatización creciente, que quieren desarrollar modelos de existencia diferentes. En el futuro necesitamos una infinidad de contra modelos que celebren la vida y la creatividad humana.
DEPENDIENTES EMOCIONALES DE ChatGPT
Desde hace cuatro años estamos viendo la introducción de ChatGPT y de las inteligencias artificiales generativas. Estamos viendo ya grandes consecuencias, desastres. Un job apocalipsis en el que los ejecutivos ya están siendo golpeados por la IA. Tenemos testimonios de profesores totalmente desorientados que no saben cuál es su rol hoy en día. Otro ejemplo son las plataformas de música, como Spotify, donde el 30% es música hecha por IA. Es un peligro para el sector de la música y de la cultura en general, directores, productores. Otro ejemplo son los testimonios de adolescentes y adultos que están diciendo que tienen una dependencia emocional muy fuerte de la IA.
Y ante esta realidad, he sido testigo que alguien le preguntó a la IA cómo salir adelante después de haberse divorciado. También me han sugerido que prepare algún tema u homilía preguntando a ChatGPT sobre las ideas base sobre algún tema concreto. Obviamente yo me he negado.
EL ANÁLISIS SIEMPRE NECESARIO
Lo que necesitamos es una estructura, un análisis. No se interroga a personas como yo acerca de estas consecuencias, siempre se les pregunta a los creadores, a los que desarrollan esos sistemas de IA y eso es una infantilización. Preguntamos mucho a personas como Sam Altman [director ejecutivo de OpenAI] pero él vende su producto, obviamente va a decir que todo va bien. Nos estamos volviendo locos. Es un discurso que nos produce alivio cuando lo escuchamos. Pero si queremos vender cigarros, ¿vamos a preguntarle al señor Marlboro sobre sus efectos? Necesitamos hablar con expertos, con los oncólogos que son quienes saben de verdad sus consecuencias.
LA SOCIEDAD NECESITA PRECISIÓN
En esta sociedad no estamos a la altura de los retos. Todas las personas que se sienten vulgarizadas deberían movilizarse porque hay cosas que no se deberían aceptar. Esto requiere que se movilicen las personas
En esta sociedad vamos a ver dos tipos de humanos: los nuevos esclavos, que van a morir de diabetes usando estos sistemas sin pensar, y las personas correctas que tienen principios y que no se quieren someter a esta automatización creciente, que quieren desarrollar modelos de existencia diferentes. En el futuro necesitamos una infinidad de contra modelos que celebren la vida y la creatividad humana.

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