El 26 de agosto de 2026, alrededor de las dos de la tarde, el profesor Federico García Parra salía de un curso de actualización en la Escuela primaria bilingüe “Antonio Plaza” en Zapotitlán Tablas, Guerrero. Se disponía a abordar su vehículo para regresar a la comunidad de Huitzapula, municipio de Atlixtac. De manera sorpresiva aparecieron dos personas a bordo de una motocicleta que lo interceptaron. El gatillero que iba en la parte trasera de la motocicleta sacó un arma corta y sin mediar palabra le disparó. El profesor intentó ponerse a salvo, quiso ingresar a una casa para protegerse, pero de inmediato le cerraron la puerta. El maestro siguió corriendo y trató de protegerse atrás de una camioneta. El tirador lo alcanzó, disparándole a quemarropa. La gente que escuchó los balazos emprendió la huida, dejando al maestro postrado sobre el piso.


Federico García era indígena me’phaá, profesor de primaria con 37 años de servicio. Había sido maestro de grupo, también se desempeñó como director y supervisor; actualmente fungía como asesor técnico pedagógico de la Supervisión Escolar de Tlacoapa con sede en Zapotitlán Tablas. El maestro Federico fue un destacado promotor de la lengua me’phaá.
El 10 de septiembre del año pasado su hijo Luis Fernando García Sánchez viajaba de Chilapa a Huitzapula en una urvan del transporte público. Todo transcurría normal, sin embargo, en la salida de Tlatlauquitepec la unidad fue interceptada por hombres armados que bajaron con violencia al joven Luis Fernando para llevárselo con rumbo desconocido. Hasta la fecha nada se sabe de su paradero. Desde esa tarde Federico se entregó en cuerpo y alma a buscar a su hijo. Acudieron a la Fiscalía para interponer la denuncia, solicitó en todo momento que las autoridades lo buscaran. Se vio obligado a denunciar la violencia que padece su pueblo. Este año se integró al colectivo de familiares de personas desaparecidas “Luciérnaga, una luz en la oscuridad”, para impulsar las búsquedas en los alrededores de su comunidad.
Ante la proximidad del ciclo escolar, el miércoles 26 asistió al curso de actualización. El maestro Federico nunca imaginó que estaba siendo vigilado y que tenían la encomienda de privarlo de la vida. Fue asesinado a mansalva en un lugar público, a escasos metros del ayuntamiento y de la comandancia de la policía municipal. A pesar de este crimen artero los policías municipales no reaccionaron para prestar auxilio a la persona agredida y mucho menos para ubicar a los responsables. Es muy común que las corporaciones policiacas se desentiendan de su deber constitucional de prevenir el delito y brindar protección a las personas.
Zapotitlán Tablas ha sido escenario de varios asesinatos y desapariciones que no son investigadas. El 26 de abril en las inmediaciones del poblado de Mesones fue interceptado el taxi del servicio público donde viajaba el profesor Abel Albino Torres, quien más tarde fue encontrado sin vida. Era originario y vecino de Huitzapula; además de desempeñarse como maestro de primaria, ejercía un liderazgo dentro de su comunidad.
El 26 de mayo cerca del poblado de Tres Lagunas, municipio de Zapotitlán, fue emboscada la joven pareja Cristal Avilés Sierra y Emilio Pacheco Florentino, jóvenes comerciantes que regresaban del municipio de Alpoyeca donde habían ido a comprar mangos para venderlos en la comunidad de Huitzapula.
Ninguno de estos trágicos homicidios ha sido investigado. El caso de la joven pareja ni siquiera mereció la apertura oficiosa de una investigación, a pesar de que fue un hecho grave que indignó a la población y generó un gran impacto ante la opinión pública.
El profesor Federico, a pesar de los riesgos que corría, siempre tuvo la fuerza y el valor para solicitar a las autoridades estatales y federales la presencia de la Guardia Nacional en Huitzapula, sin embargo, su voz nunca fue escuchada, por el contrario, demeritaban sus denuncias y criminalizaban a la población agraviada al catalogarla como parte de un grupo delictivo que está en disputa al interior de la misma comunidad. Esta visión simplista que justifica la violencia lo único que ha causado es que muchas personas que se encuentran al margen de estos grupos delictivos pierdan la vida por alzar la voz para que en la comunidad se arranque de tajo la raíz de la violencia. Es lamentable que este año hayan asesinado a dos profesores y a un joven matrimonio, reconocidos por la comunidad como personas de bien.
Demandamos que el homicidio del profesor Federico García Parra sea investigado y que se logre dar con los responsables materiales e intelectuales. Emplazamos al Congreso del estado para que tome cartas en el asunto y llame a cuentas a los presidentes municipales de Zapotitlán Tablas y Atlixtac para que puedan informar sobre las acciones y estrategias que han implementado en materia de prevención del delito y las medidas de seguridad de las personas que están bajo su jurisdicción.
El Plan Maestro anunciado por la Secretaria de Gobernación, Rosa Isela Rodríguez, que incluye a los municipios de Zapotitlan Tablas y Atlixtac, revise su estrategia porque no está garantizando seguridad a la población de Huitzapula, municipio de Atlixtac.
Urge que el gobierno federal implemente operativos a gran escala para que haga valer el estado de derecho y recupere estos territorios que hoy están azolados por grupos de la delincuencia.
Atentamente
Centro de Derechos Humanos de la Montaña Tlachinollan
Colectivo de familiares de personas desaparecidas “Luciérnaga, una luz en la oscuridad”
Amnistía Internacional México
Red TDT










