Por Alejandro Gómez Sotelo
Por sus aportes a la educación y neuroeducación de niños y jóvenes desde una visión global y sin fronteras, la escritora, investigadora y licenciada en educación preescolar originaria de Taxco, Sandra Carmina Hernández Sotelo, recibió en la “Cumbre Mundial de Educación Superior y Competencias Profesionales” (CEDYCOP-2026) desarrollada en Bogotá, Colombia, el “Doctorado Supremo Honoris Causa” reconocido en 193 países de la Organización de Naciones Unidas (ONU).


Durante la décima edición de la CEDYCOP, la docente con especialidad en “Psicología Educativa” y “Manejo del Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad” (TDAH), pidió a las autoridades otorgar más apoyo y oportunidades a los maestros para su preparación en áreas como la neuroeducación y neurociencias y con ello, crezcan e impacten con mayor fuerza en la vida de niños y jóvenes, además de la revalorización de su dignidad como trabajadores de la nación.
Con doctorados en “Neuroeducación” y “Neurociencia Cognitiva y de la Conducta”, cursos, seminarios y diplomados en psicología y atención a trastornos del neurodesarrollo, Hernández Sotelo defendió que Guerrero no solo es “noticia amarillista” sino una entidad rica en cultura, con gente honesta y trabajadora, con necesidad de mostrar al mundo a sus maestros comprometidos a trascender y mejorar la educación desde las aulas y en beneficio de familias y comunidades.
“Sí, el mundo quiere maestros preparados pero pocos conocen lo que ello implica”, reflexionó la maestrante en “Reentrenamiento Multimodal del Trastorno por Déficit de Atención con o sin Hiperactividad” (TDAH) y neuroentrenadora de niños, jóvenes y adultos, al reconocer que las neurociencias son un campo complejo pero fascinante, que vinculadas con la neuroeducación se transforma en una disciplina esencial, innovadora y conjunta con la psicología y pedagogía.
Luego de recibir el “Doctorado Supremo Honoris Causa”, aseguró que todos esos conocimientos permiten a los neuroeducadores comprender la relación de los métodos de enseñanza, aprendizaje, cognición y vías neurales, que participan o hacen posibles los procesos mentales en cada etapa del desarrollo humano, para diseñar y emplear técnicas más eficaces, “las neurociencias abrieron un universo de conocimiento apasionante, que me ha dejado atrapada y cautivada”.
Sandra Carmina Hernández Sotelo, recordó que un diagnóstico de neurodivergencia a su hijo hace dos décadas, la motivó a buscar respuestas y herramientas para mejorar su vida y la de su familia entendiendo que el cerebro funciona diferente y con el compromiso de no solamente enseñar contenidos y luego convertirse en investigadora, neuroeducadora y neuroentrenadora, sino también indagar métodos que estimulen las vías neurales en cada proceso mental complejo de aprendizaje.
Habló del primer libro de su autoría titulado “Neuroestimulacion Cognitiva en el Aula Preescolar”, cuyo contenido es de investigación científica planteado como modelo de estrategia, herramienta y técnica para los siete sistemas sensoriales o sentidos humanos, que además fue mostrado en décima edición de la CEDYCOP en Colombia, como parte de su propuesta de trabajo por una educación de calidad y sin fronteras en beneficio de la infancia del mundo.
Se dijo contenta de haber recibido el citado doctorado, porque viene acompañado de una visa educativa y cedula profesional con validez en los 193 países que forman parte de la ONU, “cada estudio que he realizado, ha implicado invertir recursos propios y muchas veces comprometiendo el bienestar de mi familia”.










