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MESA AGRARIA DE CARRIZALILLO NO ASISTE A EVENTO DE INICIO DE TRABAJOS MINEROS


Por Abel Miranda Ayala
La mesa agraria del ejido de Carrizalillo se negó a asistir a un evento público de presentación del convenio de arrendamiento de tierras, organizado en la Secretaría de Gobernación federal, con ello dejaron patente su desacuerdo con los convenios que aceptaron pero con acuerdos económicos y sociales mucho menores que los que se tenía en el pasado.

Este miércoles 1 de julio entró en vigor el convenio de ocupación temporal que la empresa Equinox firmó con el ejido de Carrizalillo y con el que se puso fin a un conflicto que duró más de un año en el que la extracción minera ha estado detenida.
De acuerdo con lo que en su momento denunciaron los ejidatarios, la minera aseguró que ya queda muy poca capacidad mineral en la zona y ello obliga a que se reduzcan las prestaciones económicas a los propietarios del ejido, por ello querían disminuir hasta en un 90 por ciento el pago de renta.
En las negociaciones la propuesta subió a pagar un 30 por ciento en comparación con lo que se tenía en el convenio anterior, finalmente el acuerdo se estableció por alrededor del 60 por ciento de lo que les pagaban a los ejidatarios en el pasado.

Como ejido de Carrizalillo informaron que decidieron no presentarse al llamado de la Secretaría de Gobernación porque existe una gran molestia debido a las condiciones ventajosas que impuso la empresa.
Para nosotros la firma del convenio no es un acto para celebrar, puesto que el convenio acordado entre nuestro ejido con la empresa canadiense, el cual entrará en vigor este próximo 01 de julio, representa graves regresiones en todos los temas relaciones con la renta de las tierras y el convenio social”.

Asimismo establecen que la población se encuentra molesta porque además de que el convenio es muy bajo económicamente a ellos les toca vivir en lo cotidiano las secuelas internas gestadas durante ese proceso.
Acusaron que “Las regresiones” de las pretensiones en ambos convenios de arrendamiento de tierras y apoyo social provinieron de un proceso socio-político en contra de nuestro ejido por parte de los operadores políticos estatales, municipales y la representación de la comisión de minería del estado de Guerrero, quienes olvidaron su papel para con los pueblos, o al menos para con el nuestro, y se volvieron operadores de los intereses empresariales, lo cual azuzó, acalló y nunca atendieron las violaciones flagrantes a nuestros derechos, a pesar de haberla denunciado durante toda la etapa del conflicto con la empresa.
Los representantes del ejido expresaron que al evento asistió el Darren Hall, presidente de Equinox, “quien durante todo el conflicto guardó silencio de las denuncias que le hicimos llegar, y con ello justificó por decirlo suavemente, las inadecuadas actuaciones de sus operadores, en especial de Hugo Vergara, quien reiteradamente realizó actos racistas y discriminatorios para con nuestra población”.
Evidentemente ir al evento a estrechar su mano en “gratitud” para nosotros no era opción, enfatizaron los ejidatarios que desairaron el evento de presentación formal de los acuerdos para que la mina de Carrizalillo vuelva a operar.

En contraparte agradecieron a los representantes de Gobernación, de la Semarnat, Profepa y la Procuraduría Agraria, “quienes desde el primer momento que les solicitamos su intervención nos abrieron las puertas y trabajaron con respeto y cercanía con nosotros”.
“Como ejido es importante decirle a la opinión pública que no estamos ni orgullosos ni contentos de haber firmado este convenio claramente regresivo a los logros que habíamos tenido antes. Pero para nosotros ya no hay opción, porque todo el territorio está ocupado por la empresa”.
Aclararon que tuvieron que firmar debido a la inviabilidad, técnica, política y financiera de recuperar ambientalmente su ejido o la imposibilidad de aspirar legalmente a tener beneficios justos, “no nos queda más que seguir viviendo entre la simulación del discurso de la responsabilidad social empresarial y la irrealidad de los estándares ambientales, por lo tanto, estamos muy lejos de aspirar a lograr una justicia social y ambiental”.

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