El Food Security Leadership Council identifica a MasAgro como una referencia para el diseño de una iniciativa implementada en seis países africanos. El análisis destaca el valor de las alianzas, la investigación aplicada y el trabajo con productores para acelerar la adopción de innovación agrícola, principios que hoy continúan evolucionando en iniciativas impulsadas por CIMMYT y gobiernos estatales en México.

Texcoco, Estado de México, junio de 2025. Un análisis internacional sobre programas de adopción acelerada de innovación agrícola en África identificó a MasAgro, la iniciativa desarrollada por CIMMYT en colaboración con el Gobierno de México, como una de las experiencias que contribuyeron a orientar el diseño de una estrategia implementada en seis países africanos para fortalecer la productividad agrícola, ampliar el acceso a semillas mejoradas y aumentar la resiliencia de millones de productores frente a desafíos alimentarios y climáticos.
La referencia aparece en un informe publicado por el Food Security Leadership Council que documenta una iniciativa implementada entre 2022 y 2025 en Malawi, Tanzania y Zambia, así como en Burundi, Rwanda y el este de la República Democrática del Congo, con el objetivo de acelerar la adopción de innovaciones agrícolas ya probadas en campo, incluyendo semillas mejoradas y tolerantes a la sequía, así como prácticas agronómicas orientadas a incrementar la productividad, la producción y la rentabilidad de pequeños productores.
Según el reporte, el diseño de esta iniciativa se inspiró parcialmente en la experiencia desarrollada mediante la inversión del Gobierno de México en el programa MasAgro. El documento pone especial atención en los mecanismos que permitieron llevar la innovación a escala, entre ellos la articulación entre investigación, sistemas de semillas, servicios de extensión, organizaciones de productores, empresas y gobiernos, así como la capacidad de construir alianzas que facilitaran la adopción de soluciones por parte de los agricultores.
La experiencia comenzó a construirse hace más de una década mediante la colaboración entre CIMMYT y el Gobierno de México. A través de plataformas de investigación aplicada, redes de innovación y mecanismos de acompañamiento técnico, el programa permitió acercar la ciencia a las condiciones reales de producción, fortaleciendo capacidades locales y generando evidencia para respaldar decisiones productivas y de política pública.

Las conclusiones del análisis coinciden con varios de los principios que guiaron esta experiencia. Entre las lecciones identificadas por los autores destacan la importancia de construir sobre una base sólida de investigación, trabajar con organizaciones con presencia territorial, fortalecer los sistemas de semillas y promover alianzas entre actores públicos y privados. El reporte también documenta resultados relevantes tanto en África austral como en la región de los Grandes Lagos. En países como Malawi, Tanzania y Zambia, agricultores participantes registraron rendimientos superiores a los observados entre productores no participantes durante temporadas marcadas por condiciones climáticas adversas.
En África, el programa alcanzó cerca de seis millones de personas mediante actividades de difusión, acceso y adopción de tecnologías agrícolas mejoradas. Para lograrlo, CIMMYT coordinó las acciones en los seis países junto con una amplia red de organizaciones nacionales, empresas, cooperativas, instituciones públicas y socios de desarrollo. Los autores señalan que estos resultados fueron posibles gracias a años de inversión previa en investigación, desarrollo de capacidades y construcción de alianzas.
La publicación también reconoce expresamente la contribución de CIMMYT, el Instituto Internacional de Agricultura Tropical (IITA), Seed Systems Group y numerosos socios nacionales e internacionales. Asimismo, destaca el papel desempeñado por empresas semilleras, distribuidores de insumos, cooperativas, investigadores, organizaciones de extensión y agricultores, considerados actores fundamentales para alcanzar y sostener los resultados observados.
Aunque el análisis se centra en África, sus conclusiones ofrecen una perspectiva relevante para México. Al identificar como factores clave para el éxito de la iniciativa elementos como la investigación aplicada, el fortalecimiento de capacidades locales, las alianzas multisectoriales y el trabajo cercano con productores, el reporte destaca principios que formaron parte de la experiencia desarrollada mediante MasAgro y que continúan evolucionando en distintos territorios del país.
Más de una década después de su creación, la experiencia desarrollada mediante MasAgro sigue encontrando nuevas formas de aplicación en México. Los mecanismos que permitieron conectar ciencia, productores, instituciones públicas y actores del sector agroalimentario continúan siendo adaptados por gobiernos estatales y socios locales para fortalecer la productividad, la resiliencia y la seguridad alimentaria.

La vigencia de este enfoque puede observarse en Oaxaca, donde la Secretaría de Fomento Agroalimentario y Desarrollo Rural ha incorporado la ciencia aplicada como un componente central de sus programas de apoyo a las comunidades agrícolas en la entidad. La colaboración con CIMMYT ha permitido fortalecer capacidades técnicas, acercar herramientas y capacitación a productores y validar soluciones adaptadas a las condiciones productivas del estado mediante investigación aplicada y trabajo directo en territorio.
Un enfoque similar puede observarse en Quintana Roo, donde una alianza entre la Agencia de Seguridad Alimentaria del Estado de Quintana Roo, el Instituto de Economía Social y Solidaria, la Secretaría de Bienestar y CIMMYT integra ciencia, políticas públicas y acción comunitaria para fortalecer la seguridad y la soberanía alimentaria de comunidades rurales.
La experiencia acumulada en estos procesos también está dando paso a nuevas escalas de colaboración. Frente a desafíos compartidos por los sistemas agroalimentarios, CIMMYT impulsa los Clústeres de Agroinnovación México Norte, México Centro, México Sur y Centroamérica, un modelo regional que conecta semillas, producción, servicios y mercados, articulando innovación basada en ciencia con mecanismos de implementación en territorio junto con comunidades, organizaciones locales, pequeñas empresas e instituciones públicas.

Los resultados documentados en África y la evolución de este modelo en México apuntan hacia una misma conclusión: la innovación genera mayor impacto cuando se sustenta en investigación, capacidades locales y alianzas construidas a lo largo del tiempo. El análisis destaca estos factores entre los elementos que contribuyeron a los resultados observados y subraya la importancia de sostener las inversiones que permiten convertir el conocimiento científico en soluciones implementadas en territorio. En un escenario de creciente presión sobre los sistemas agroalimentarios, la continuidad y expansión de estos esfuerzos serán fundamentales para ampliar su alcance, beneficiar a más comunidades agrícolas y fortalecer la resiliencia y la capacidad de adaptación de los sistemas alimentarios frente a los desafíos del futuro.










