MARTÍN MARTÍNEZ OLVERA
Julio 5/2026
Hugo Chávez Frías no ha muerto, no, no ha muerto del todo, porque su memoria de caudillo con el que se vistió ha mostrado que se basó en el arte de decir a la población lo que quería escuchar, hacer por ellos lo que querían, pero sin que ello implicara que su seguridad y menos su vida, le fueran importante.
El caudillo bolivariano llamaba oligarcas a empresarios venezolanos, pero las investigaciones periodísticas señalan que su hija Maria Gabriela Chávez, quien fungía (o aún?) como representante alterna de Venezuela ante la ONU, Organización de las Naciones Unidas, acumuló una gran fortuna:
“Los 4,197 millones de dólares que María Gabriela Chávez posee en sus cuentas de Andorra y Estados Unidos la convirtieron en la venezolana con más dinero. Su fortuna supera incluso a la del empresario Gustavo Cisneros, quien según la revista Forbes posee un capital de 3,600 millones de dólares” (infobae)
Pero ese discurso y actitud con la que Chávez seducía a la población pobre lo condujo a impulsar el Plan Nacional de Vivienda en diversas ciudades o departamentos que conforman Venezuela. Se ufanó de esas unidades habitacionales con las que, señalaba ante cámaras, la revolución bolivariana hacia justicia a los más pobres.
En uno de los desastres más tristes de la historia por efecto de la naturaleza, Venezuela vive una crisis, pero contrario a lo que se pudiera pensar de un gobierno que se autodefine como humanista, el actual, que es una continuación de Nicolas Maduro que a su vez lo fue de Chávez Frías, se condujo así, de manera fría, indiferente y cerró fronteras a la ayuda internacional abriendo solo su aeropuerto a gobiernos afines a su corriente ideológica.
El cierre de todo lo que pudiera ser información mostró, pasados unos días de ese siniestro, que existe en esas unidades habitaciones algo más que un fraude social, existe corrupción en muchos aspectos.
Las viviendas bolivarianas fueron levantadas con materiales de construcción deficientes, rellenas de gomaespuma en lugar de cemento sólido, concreto de baja resistencia en lugar de acero. Y el tiempo muestra también sobre precio en los costos de los materiales, obras inconclusas y presupuestos sobre calificados no ejercidos en esas obras que colapsaron.
Pero ese colapso de obras dejó al descubierto otra corrupción: de acuerdo a videos que han logrado burlar el velo de la censura que ha impuesto el gobierno bolivariano, muchas viviendas estaban ocupadas por elementos del ejército de Venezuela que resguardaban, de acuerdo a esos datos que circulan, dinero guardado y hasta personas secuestradas.
Que hay en el fondo de ese colapso que evidenció la naturaleza? La deshumanización de un gobierno que decía privilegiar a los pobres pero que los usaba como masa electorera, que les endilgó vivienda mal construidas sin importarle su seguridad? Que cierra fronteras para que no capturen toda esa farsa electorera que costó vidas, que cierra a los medios su libertad de expresión para no perder el control de lo que con corrupción han comprado: la libertad, los valores, las garantías constitucionales?
La mentira y el cinismo convertida en melodía para oídos ávidos de recibir pero sin estar informados y gobiernos que cercenan el conocimiento para que el pueblo no pregunte?
La consciencia debe despertar a tiempo, cuando aún se puede pensar en que el desarrollo tiene compromiso que se establece con la verdad, con humanismo, de lo contrario, solo encumbraremos a personas soberbias que nos darán la patada como sociedad. Ahí está como muestra los otros muertos de Hugo Chávez. Surrealismo?
SURREALISMO POLÍTICO – Los muertos de Hugo Chávez – MARTÍN MARTÍNEZ OLVERA










