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LOS LIBROS SON YA UNA MERCANCÍA MAS… Y DISCRIMINADA: Juan Sánchez Andraka

Por Baltazar Jiménez Rosales

El gusto por la lectura ha provocado en los últimos años que los libros se hayan convertido ya en solamente una mercancía más, pero, además, “una mercancía discriminada”, expresó a manera de lamento el autodenominado “librero más viejo del estado”, el escritor Juan Sánchez Andraka.
Don Juan Sánchez acudió ayer al Congreso del Estado a la presentación del libro “Feminismo y Desafíos Actuales” Una Mirada Desde el Sur, que fue escrito por un grupo de universitarias. Ahí en el uso de la palabra, desde su asiento ubicado entre el público, felicitó a las autoras, porque “es una decisión muy importante y una aportación muy importante para el cambio de mentalidad, no de las mujeres sino de los guerrerenses todos”.
Y es que dijo que en estos momentos, “publicar libros empieza a ser ya de verdadera vocación, de verdadero anhelo, de verdadero cariño por los libros, porque la gente no lee libros; incluso los periódicos, los Diarios, están siendo desplazados”.
Después de insistir en que los tiempos actuales “los libros son una mercancía más, incluso una mercancía discriminada”, don Juan Sánchez Andraka mencionó que en Guerrero persisten apenas 11 librerías.
Al respecto, comentó que en Chilpancingo, por ejemplo, todavía se encuentran abiertas tres librerías pequeñas librerías generales para casi medio millón de habitantes, las cuales “creo que las tres librerías vamos a cerrar, porque no es posible seguir sosteniendo la venta de libros”.
Mencionó asimismo que en toda la región de la Costa Grande sólo hay una pequeña librería en Zihuatanejo, en tanto que en la Costa Chica “solamente hay una pequeña librería, con papelería y perfumería en Ometepec; en Tierra Caliente hay una en Ciudad Altamirano, en tanto que en la zona de la Montaña, integrada por 17 municipios, no hay una sola”.
Cabe recordar que don Juan Sánchez Andraka, cuya obra más importante es el libro “Un Mexicano Más”, al cual se le agregan títulos como “Los Domados”, “Debe Amanecer” o “Allá en el Río”, entre otros, adquirió la vocación de “librero” por su señor padre, quien en los años cuarenta abrió una librería en la ciudad de Chilapa.
Posteriormente, ya como un proyecto personal, en Chilpancingo abrió la librería “El Nigromante” en octubre de 1967, en la calle Ignacio Ramírez, la cual en 1970 la trasladó a la avenida Guerrero. En 1982 abrió otra en la calle Zapata, la cual cerró en 1985 aunque siguió vendiendo libros en oficinas, casa por casa, escuelas y en puestos callejeros y desde 2002 mantiene abierta la librería “Guerrero” en la calle Zapata.

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