LA MÚSICA ES UN BÁLSAMO PARA EL ALMA Y HASTA ME CONVIRTIÓ EN LOCUTOR: TOÑO ESQUINCA
Por Edmundo Cázarez C. -Tercera de cuatro partes- Fotos Adrián Ponce
Para Toño Esquinca, con casi poco más de tres décadas de sobrada experiencia frente a los micrófonos, director general de Alfa Radio 91.3 FM y titular del gustado programa “Toño Esquinca y la Muchedumbre”, que se transmite diariamente a través de Grupo Radio Centro, indiscutiblemente, es ese referente de hacer las cosas con amor, pasión y profesionalismo, dándose a la tarea de acompañar todas las mañanas a millones de radioescuchas de muy diferentes generaciones, y no solo en México, sino de toda Iberoamérica, con quienes comparte su amor irrenunciable por la música, el conocimiento y las ganas de seguir aprendiendo en todos los sentidos. Quien ha sabido realizar una fantástica e irrompible combinación de la música con los contenidos que desarrolla en cada una de sus emisiones radiofónicas, colocándolo como uno de los 300 líderes más importantes de nuestro país.
En esta tercera parte de la entrevista exclusiva que me concedió, el prestigiado y admirado locutor de la radio mexicana, enfatiza que el sentido de la vida no radica, al ciento por ciento, poder contar con todas las comodidades todo el tiempo, sino que la vida misma se va encargando de sortear esa “suerte”, para poner en juego la astucia y las ganas de poder salir adelante. Una prueba de ello, nos revela que, en su etapa de adolescencia, se atrevió incursionar en la piratería de discos de música de rock, mismos que vendía entre los fans que acudían a la explanada del Museo del Chopo para abastecerse de las últimas novedades de sus grupos preferidos. Asimismo, confiesa que, por un mal amor, estuvo a nada de optar por salir por la puerta falsa.
El también escritor de varios libros, inspirado por su hermano mayor Roberto, que estudió la carrera de Diseño Gráfico y Mercadotecnia, quería seguir sus pasos, pero sus sueños se esfumaron al comprobar que era pésimo en cuanto al dibujo se refiere, herramienta elemental en el ámbito de las Artes Gráficas, así es que, no le quedaba de otra que refugiarse en lo que más le gustaba: la música, reiterando, una y otra vez, que la música es un bálsamo para el alma, y, a él, hasta lo convirtió en locutor.
Por último, nos comparte su emoción al logar ingresar a la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México, para estudiar la carrera de Ciencias de la Comunicación, en donde se despertó su pasión por la lectura, quedando atrapado cuando comenzó a formularse reflexiones sobre política, pero, lo que realmente lo apasionó y hasta lo condujo para formarse una sólida estructura de la política y del desarrollo e historia de México, fue cuando leyó a Octavio Paz, en “El Laberinto de la Soledad”, que, a su manera de ver las cosas, es la única y magistral radiografía que se ha hecho de este maravilloso país, llamado México y que estará vigente por los siglos de los siglos.
Entrevistado en el interior de una sucursal de prestigiada cadena de cafeterías de fama internacional, por espacio de poco más de dos horas y media, responde cada una de las preguntas que le formulé:
-¿Recordar es vivir?
-Si, por supuesto que sí… ¡Indudablemente!! No sabes cómo te agradezco que me lleves de la mano a recordar esta bella época de mi vida.
-¿Un melómano empedernido desde tu adolescencia?
-¡En efecto!!, estando en la secundaria fue en donde me enamoré de la música…
-¿Querías ser músico?
-¡Obvio, microbio!!, fue por ello que decidí estudiar comunicación, me apasionaba un chingo la música…
-Reza el refrán… “De músico, poeta y loco… todos tenemos un poco”
-¡Pues sí!!, pero resulta que, en mi caso, era muy torpe para tocar cualquier instrumento musical. En un momento de mi vida, mis papás me mandaron a clases de batería…
-No me digas que querías ser un Javier Bátiz…
-¡Bueno hubiera sido!!
-Los “hubiera” no existen…
-Total, descubrí que era demasiado “teto” para tocar cualquier instrumento musical…
-¿Qué era lo que se te complicaba?
-¡Uff!!, llevar en la memoria todos los tiempos musicales perfectamente bien contados, es decir, los famosos cuatro cuartos…
-Te creo, ya me habías dicho que eras muy, pero muy malo para los números…
-No me lo vas a creer, tocar cualquier instrumento musical se me dificultaba muchísimo, pero muchísimo más que desarrollar una ecuación de álgebra…
-¿Fuiste arrítmico por naturaleza propia?
-¡Qué bonita pregunta!!… ¡A lo Mero Macho… sí!! Afortunadamente, se me fue quitando poco a poco cuando me fui comprometiendo y entregándome más con la radio, que, eso… ¡ya es otra historia!!
¡Ora…!!
-La verdad es que sí. Mira, mi querido Mundo Mundial… Primero, fui productor de radio y forzosamente tenía que escuchar música en inglés
-¿De todos tus maestros, tanto de secundaria como de prepa, cuál de ellos logró dejarte una huella imborrable en tu memoria?
-¡Uff!!, sin lugar a dudas, el maestro de matemáticas de secundaria.
-¿Por qué?
-Ese ilustre maestro se apellidaba Capistrán… ¡Uff!, no me acuerdo de su nombre, pero lo recuerdo con mucho cariño, fue quien logró enseñarme y entendiera que las matemáticas se aprenden sin miedo. Nos explicaba, cómo era que las matemáticas se utilizan en todas las actividades que realizamos todos los días.
-¿Los números están pegados a nuestras vidas?
-¡Pero en todo!! En la vida del ser humano no hay nada que esté fuera de las matemáticas
-¿En la prepa si fuiste un “perro” con las chicas?
-Ja, ja ja. Eran “noviecitas” de dos o tres semanas, a lo mucho, quizás… ¡de un mes!!
-¿Cuántas chicas te mandaron mucho a la ch….?
-¡Uff, un chorro!!, yo me decía por dentro… “Pinche Toño, si no estas tan feo” Había muchachos mucho más dejados de la mano de Dios que yo… ja, ja, ja.
-¿Verbo mata “carita”?
-¡Quién sabe ca….!! No sé que haya hecho en mi otra vida, pero he tenido muy, pero muy buena suerte en el amor…
-¿Al grado que afuera de tu casa hay un letrero que dice “Se Alquila Semental”?
-Al escuchar la pregunta, Justo al momento que estaba tomando un poco de Coca Light, no puede aguantar la risa y expulsa el refresco a un lado en donde estaba sentado… ¡Pinche Edmundo!!, por poco me ahogo por tu culpa. Digamos que he sido bendecido, por lo tanto, he tenido muy buena suerte en el amor.
-¿Cuál era el secreto?
-Estando en prepa, descubrí una fórmula infalible, las chicas me daban el “sí”, siempre…
-¡Venga…!!
-Resulta que me las llevaba a la inolvidable e histórica Montaña Rusa, que estaba ubicada dentro del Parque de Diversiones del Bosque de Chapultepec. Bueno, pues en aquella época, la famosísima Montaña Rusa que había en Chapultepec, cuando subíamos a la parte más elevada de la Montaña Rusa, les decía… “La verdad es que me encantas y quiero ser tu novio. Que quede claro, no te estoy preguntando si quieres ser mi novia, sino que es una afirmación mía”
-¿Y qué sucedía?
-¡Zaz!!, ahí, en ese justo momento, empezaba el descenso del trenecito a toda la velocidad. Con la desesperación y la gritería de todos los pasajeros, no le quedaba otra que decirme que sí. Por cierto, esa pinche Montaña Rusa iba en contra de todas las medidas de seguridad, es decir, un pinche tubo de metal era la única protección que llevábamos a bordo… ¡Nuestras vidas estaban en peligro…!! Pero el desmadre, era el desmadre.
-¿Eras un verdadero “coscolino”?
-¡No, A lo Mero Macho no, nunca fui coscolino!!, lo más chistoso de todo, es que más de dos chicas se hacían “pipi” arriba de la Montaña Rusa. Las mujeres me han gustado desde que era casi un niño…
-¿Tus dos únicos vicios son la música y las mujeres?
-¡Ándale!!
-¿Es verdad que estuviste a nada de suicidarte por un mal amor?
-Sorprendido por la pregunta, de pronto, su rostro se torna enrojecido y exclama… ¡Carajo!!… ¿Cómo demonios sabes eso? Con absoluta incredulidad me cuestiona… ¿Quién carajos te lo contó? -Frotándose las manos una y otra vez, se le nota sumamente inquieto y no deja de cuestionarme- ¿Quién te lo contó?… ¡Rayos!!… ¡Es algo que, muy, pero muy pocas personas lo saben!! Insisto… ¡Me tienes mucho muy sorprendido!!
-Mi querido Toño, preguntando se llega hasta Roma…
-¡Uff!!, en efecto, en mi etapa de adolescente estuve a punto de suicidarme por un mal amor. Bendito Dios que no cometí esa estupidez
-¿Cuál ha sido tu mayor defecto, estando frente a las mujeres?
-Es que, siempre, pero lo que se llama siempre, me enamoro muchísimo de las mujeres…
-¿Siempre sales “raspado” de esa relación?
-Regularmente sí, para qué te digo que no. Mira, estando en la prepa 6, en Coyoacán, me dejó un sabor de boca muy bonito, sin embargo, fíjate que, curiosamente, fue en donde más escaso de amigos me sentí…
-¿…Y eso?
-Yo creo que por la misma pasión que demostraba por la música, mi grupo de amigos era sumamente reducido…
-¿Te sentías como pollo en gallinero nuevo?
-No, fíjate que no y te digo que no, porque me conocía todo mundo, todos me saludaban… ¡Que onda Toño!! ¿Cómo estás? Creo que hasta me convertí en alguien mucho muy sociable. Pero lo que se dice amigos, amigos… ¡Uff!!, tenia un ciclo sumamente reducido de tan solo cuatro amigos… ¡ni siquiera cinco!!, para poder contarlos con los dedos de la mano
-¿Por qué esa “cerrazón” de amigos?
-Éramos un tanto “cerrados”, en ese aspecto, por los mismos gustos musicales
-¿Pertenecías al grupo de los “exquisitos”?
-¡Ándale!!, quien no escuchaba la música que a nosotros nos gustaba, pues así de fácil, no formaba parte de nuestro grupo de amigos. Tan sencillo como eso. Descubríamos nuestro gusto musical y nos clavábamos hasta el fondo, hasta nos íbamos al Chopo para cambiar y comprar aquellos valiosos discos de acetato.
-¿Cómo le hacías para adquirir discos si no trabajabas?
-¡Ahí, sí te falló mi querido Edmundo, porque estando en la secundaria, existía un famoso Parque de Diversiones Acuático que se llamaba “Atlantis”, allá por la Tercera Sección del Bosque de Chapultepec, en donde se presentaba shows con delfines amaestrados, ahí, logré conseguir un trabajo durante las vacaciones de verano…
-¿Cómo le hiciste para conseguirlo?
-Resulta que un amigo de mi hermano trabajaba ahí y le dijo mi hermano: “Oye carnal, Toño quiere trabajar durante las vacaciones de verano…
-¿Qué edad tenías…?
-Acababa de cumplir los 14 años… ¡era un chavito adolescente!!
-¿En qué consistía tu trabajo?
-Vendía refrescos, equipado con un enorme tanque que cargaba en la espalda, provisto de una pistola de plástico y una manguera para poder despachar el líquido, creo que era de Pepsi. Asimismo, me habían provisto de una buena cantidad de vasos desechables…. Ja, ja, ja, por cierto, me acuerdo que cada vez que servía un refresco, siempre, me tomaba la mitad.
-¿Cuánto te pagaban?
-¡Uta!!, la mera verdad no me acuerdo… Hum, creo que eran 1,500, algo así, pero lo que sí te puedo decir, es que, con cada una de esas quincenas, lo único que hacía era ir corriendo a una tienda de discos.
-¿Te ibas a San Juan de Letrán -Hoy, Eje Central- o Mix Up?
-Todavía no existía esa legendaria tienda Mix Up, que, por cierto, también ya desapareció. Me iba a Discos Zorba y también era cliente de Discos Brilluz. Así como otra que había en Polanco en la calle de Luis G. Urbina y frente al parque Ángela Peralta que se llamaba “Super Sound”, para quienes éramos un tanto más “exquisitos” musicalmente hablando, eran discos importados, de primera mano y recién salidos al mercado a nivel mundial.
-¿Te alcanzaba tu quincena para darte esos lujos?
-Llegaba la quincena y le decía a mi hermano… ¡Llévame a comprar tal disco!!
-¿Tus hermanos agarraron la “onda” contigo?
-Sí, fue algo fantástico porque hasta me recomendaban lo que debería comprar. Una época maravillosa para mí.
-¿Y después de trabajar en el Parque de Diversiones “Atlantis”, qué sucedió?
-Estando en primero de prepa, mi segundo trabajo ya fue algo totalmente relacionado con la música, logré que me contrataran en la famosa tienda de discos Zorba…
-¿En el departamento de limpieza, barriendo y trapeando?
-¡Pues fíjate que no!! Fui y entregué una solicitud de empleo en la tienda que estaba ubicada en Perisur, por cierto, ese día, iba acompañado por mi hermana, descubrí un letrero que habían colocado en uno de los enormes ventanales y solicitando vendedores…
-¿Pero qué hiciste, porque aún eras menor de edad?
-Acababa de cumplir los 17 años. Me hicieron un examen de conocimientos musicales…
-Era tu especialidad y tu pasión …
-¡Exacto!!, yo estaba super clavado con la música. Se sorprendieron porque les hablada de rock y de todos los géneros musicales. Total, me dicen ahí mismo que ya tenía el trabajo y me todavía me preguntaron… ¿cuándo podría comenzar a trabajar?
-Te diste tu importancia?
-¡Para nada!!, sin más ni más, les dije que en ese preciso momento, peor les hice saber que por las mañanas iba a la prepa…
-¿Te pusieron condiciones?
-Me recalcaban a qué hora salía de clases de la prepa y les hablé con la verdad. Mi horario de salida de la prepa era la una de la tarde, aunque les dije que un día a la semana, mi salida era a las once de la mañana. Me atreví ofrecerles que todos los días llegaría a las diez y media de la mañana.
-¡Uff!!, qué temerario eras…
-¡No me quedaba de otra!!, como resultado, reprobé todas las materias por inasistencia. Así es que me esforcé pasarlas con exámenes extraordinarios, tenía que ponerme a estudiar muy cañón para acreditarlos.
-¿En tu casa que te dijeron?
-¡Obvio!!, mis papás me preguntaban cómo iba en la escuela porque ya no les enseñaba mis calificaciones. Yo les decía que iba muy, pero muy bien, que no se preocuparan por mí, es más, les dije que iba a presentar dos exámenes extraordinarios, cuando en verdad… ¡eran cuatro!! Nunca supieron la verdad, eso sí, me puse a estudiar lo que se llama a conciencia.
-¡Cuánto tiempo aguantaste el ritmo en Discos Zorba?
-No mucho tiempo, no podía, era muchísimo muy pesado para mí, tuve que renunciar.
-¡Uff!!, vaya decisión tan severa, dejar lo que era tu “hobby” y tu pasión…
-Era un golpe durísimo a mi yo interior. Un trancazo a lo que me alimentaba emocionalmente porque, hasta había quincenas en las que me pagaban con discos.
-Los tiempos de Dios son perfectos…
-¡En efecto!!, La vida te da muchas sorpresas, tiempo después, logré entrar a trabajar en la tienda Mix Up, que no era otra cosa que la continuación de Discos Zorba.
-¿…Y la escuela?
-Por fin, logré terminar la prepa, aunque debo ser honesto y decirte que me quedé un año más, es decir, en lugar de cursarla en tres años… ¡la hice en cuatro!!, ya no pude con la avalancha de exámenes extraordinarios. Una cosa llevó a otra, yo quería pasar todos los exámenes extraordinarios de la noche a la mañana y en el mismo año, hasta que me convencí que no era nada fácil, tuve que ir arrastrando dos materias, luego otras dos, y así sucesivamente, fue todo un relajo para mí.
-¡No le saques!! ¿Qué materias eran?
-Cálculo Diferencial, Etimologías y otras dos que ya no recuerdo, sin embargo, estando en sexto semestre, quería irme a Artes Gráficas porque me llamaba muchísimo la atención el Diseño Gráfico…
-¿…Y eso?
-Es que, Roberto, uno de mis hermanos, estudio publicidad. Hugo, estudio Derecho en la UNAM. En fin, cuando veía a mi hermano Roberto diseñando me apasionaba mucho el diseño y su creatividad, pero también, cuando iba al Chopo a comprar mi música…
-Eres un auténtico melómano…
-¡En efecto!!, no cabe duda que la música comenzó a llevarme por todos lados, sobre todo, esa parte melómana a la que haces referencia. Déjame contarte algo que me sucedió en El Chopo…
-¡Venga!!
-En el Chopo, te dedicabas a comprar y hasta intercambiar discos, y lo que yo hacía… ¡Uff!!, no sé si contártelo…
-¡No le saques!!
-Total, bueno, si lo sabe Dios, que lo sepa todo el mundo, además, eso ya pasó hace un buen de tiempo, pero vale mucho la pena contártelo, cosa que jamás he revelado…
-¡Ya no la hagas de emoción!!… A lo mero Macho, ya te pareces a los capítulos de La Rosa de Guadalupe…
-Ja, ja, ja, ahí te va… Cuando comencé ir al Chopo, aquellos históricos discos de acetato y vinyl, en aquella época, un disco pirata era un disco que se grababa “en vivo”, que no era lo mismo que un simple “clon”, sino que los grababan en estudios como el famosísimo Royal Albert Hall… ¡uta!!, nada más existían 200 copias en todo el mundo, y en el Chopo, como el rollo era de coleccionistas me empecé a dar cuenta de algo y se me “prendió el foco” y por dentro me dije ¡ya chingué!!
-¿Qué fue lo que hiciste?
-Resulta que mi abuelita “mi Tita”, como le decía cariñosamente, bueno, en esa época ya había aprendido a manejar un “vochito” azul marino que me habían regalado mis hermanos porque ya estaba viejito y no lo utilizaban, además, cada uno de ellos, se habían comprado un auto mejor. Te decía, “Mi Tita”, me encargaba le comprara su despensa en la tienda del Issste, que estaba en la colonia Narvarte y hasta me daba mi “domingo”, sin importarle que fuera martes o miércoles. Con la “propina o domingo” que me daba, iba y compraba un disco de cualquier grupo de rock en inglés, como los de Pink Floyd, de Alan Parsons Project, pero llegando a mi casa deshacía por completo la portada del disco y con cinta Diurex, le quitaba el sello de EMI o de cualquiera otra disquera, se los quitaba y les ponía un sello nuevo, utilizando los materiales de diseño gráfico que usaba mi hermano para presentar sus trabajos de la universidad y de una agencia de publicidad en donde ya trabajaba.
-¿Cómo le hacías para imprimir los nuevos sellos?
-Como tú recordarás, en esos tiempos, aún no existían nada de equipos lasser, sino que solamente había una cosa que se llamaba “letra set”, unas letras impresas en plástico, compré el disco de Pink Floyd y me di a la tarea de ir pegando letrita por letrita con todo y portada de un prisma con un arcoíris y les ponía “Pink Floyd Live From Japan” 1974”. De esa forma elaboraba discos de “importación” para venderlos en El Chopo, cuando en realidad era un disco de lo más normal.
-¿Y si te los compraban?
-Para esto, ya me había percatado que ahí en El Chopo, había dos o tres puestos de discos, a los conocedores de música llegaba hasta ellos con mis discos de Pink Floyd que había hecho en casa y asegurando que eran “originales”
-¿Y qué te decían?
-Se quedaban sorprendidos y exclamaban que nunca los habían visto y que los diseños eran mucho muy originales y llamativos
-¿Cuántos discos te “pirateaste”?
-¡Uff!!, la verdad, muchos The Beatles, Pink Floyd, The Rolling Stones, lo que se me venia en mente y con portadas totalmente diferentes.
-¿En cuánto los vendías?
-¡Uff!!, materialmente me los arrebataban, pero, para que no me cayeran en la “movida”, me iba a tres puestos clave que manejaban verdaderos mercaderos del mercado negro…
-¿Una mafia del mercado negro?
-¡Ándale!!, eran los mismos que controlaban puestos tanto en La Lagunilla como en el Mercado de Sonora, además de Tepito. La gente que llegaba a comprar y vender en granel, yo me hacía pendejo un buen rato para ver los discos que traían. Al darse cuenta de mis discos, de inmediato me ofrecían dinero por ellos…
-¿Te lo vuelvo a preguntar ¿En cuánto los dabas?
-De 500 pesos para arriba y me decían ¡órale, trato hecho!! Y para que no me descubrieran, les hacía una rebaja de 200 pesos si me compraban un par de discos, cuando, en realidad, los discos me habían costado… ¡tan solo 40 pesos!!
-¿Ya con tu dinero en la bolsa, te quedabas ahí más tiempo?
-¡Para nada!!, yo me decía por dentro… “Toño, pélate de aquí, patitas son para cuándo” Estaba completamente seguro que esos discos que yo les vendía, ellos, los movían a precios muchísimo más elevados … ¡Así es el mercado negro!!
-¡Haciendo tus negocios con los discos, es como te enamoraste más de las Artes Gráficas?
-¡Exacto!!, las Artes Gráficas me tenían completamente loco, sin pensarlo más, aún en la prepa, escogí Diseño Gráfico en el área 6…
-No cabe duda, habías descubierto un talento oculto dentro de ti…
-En parte sí, pero ¿qué crees? A la mera hora de los madrazos dentro del diseño gráfico, me doy cuenta que era muy pendejo para dibujar y ya no me gustó el diseño gráfico, motivo por el cual, tuve que quedarme un año más en la prepa y poder cambiarme al área 3, correspondiente a Comunicación.
-¿Cuál fue la reacción de tus papás?
-No me quedaba de otra que hablarles con toda la verdad y confesarles que la había regado.
-¿Qué sentiste cuando, por fin, logras ingresar a la UNAM?
-¡Increíble!!, era lo que había deseado en toda mi vida. Primero, por mi afición irrenunciable a mis gloriosos PUMAS, luego, porque la UNAM, para mí, siempre había representado cosas chingonsísimas. Desde que entré a la prepa, era increíble vivir dentro de las instalaciones de la UNAM.
-¿Cuánto tiempo pasabas dentro de CU?
-Me la vivía dentro de la alberca de CU que estaba, si no me equivoco, casi frente a la Facultad de Arquitectura. Mi querido amigo Edmundo, no sabes cuánto te agradezco que me permitas vivir de nuevo aquella inolvidable etapa de mi vida, pero la carrera de Diseño Gráfico no resultó ser para mí.
-Reconocer que te habías equivocado… ¿te dolió de cierta manera?
-No, la verdad es que no…
-Bueno, es de sabios rectificar…
-¡Gracias amigo!!, en efecto, me cambié al área de Comunicación, déjame decirte que hasta me sentía como “aliviado”, porque era muy torpe para dibujar, por más que me esforzaba, nunca pude dibujar nada, y como te dije, preferí repetir un año de prepa que cambiarme ya estando en la carrera. Mis papás me entendieron y comprendieron muy bien, confiaban absolutamente en mí y respetaban las decisiones que tomaba
-¿Qué sucede cuando les dices que querías dedicarte en cuerpo y alma a la radio?
-¡Uff!!, el único que hizo algún señalamiento fue mi papa y me dijo: “¡No hijo!!… ¿Cómo crees?… ¡te vas a morir de hambre!! Mejor estudia Arquitectura, Medicina o Derecho… ¿En donde tienes la cabeza para que te decidas por comunicación?, los periodistas están muertos de hambre y no quiero que acabes igual que ellos…
-¡Rayos!!, que mala fama tenemos los periodistas…
-Ja, ja, ja… Gracias a Dios, las cosas no han sido así… ¡me va muy bien!!
-Ya para concluir con tu etapa de estudiante, cuéntame como te fue en la carrera…
-¡Híjole!!, para ser honesto, la carrera fue de sube y baja, de muchas y nuevas experiencias, hasta derrotas…
-¿Qué duele más: meter la pata o enmendar el camino?
-Más bien, no haber hecho lo correcto…
-¿De qué te arrepientes?
-¡Uff!!, mi querido Edmundo, Toño Esquinca se arrepiente de tantas y tantas cosas que pudo haber hecho, así como del jugo que pudo haberle sacado durante su estancia en la UNAM y otras diferentes áreas de su vida.
-¿Te hubiera gustado convertirte en catedrático de la UNAM?
-¡Sí, la verdad es que si!!, pero no solamente eso, sino que me hubiera gustado seguir estudiando 30 años en la UNAM…
-¿Convertirte en un “fósil”
-No necesariamente, sino seguir estudiando más carreras con Maestrías y Doctorados. En la UNAM existen tantas vertientes académicas, culturales y políticas, que mi horizonte intelectual se hubiera enriquecido enormemente.
-¿Qué personajes de la vida nacional conociste estando en la UNAM?
-Muchos de esos personajes con los que no congenio tanto, ni en su manera de pensar. Lo más curioso, hasta me tocó ser parte de ellos porque, en algún momento, estando en la prepa, pretendieron convencerme…
-¿Te querían arrastrar como porro o estudiante perteneciente a los “rojillos y radicales”?
-Fíjate que al principio sí, cuando tenía como 17 años.
-¿En qué momento dejó de interesarte la música y descubres tu conciencia política?
-¡Qué buena pregunta!!, cuando comencé a tener conciencia política, más en serio y dejó de interesarme un poco la música, hasta la comencé a mezclar un poco con la política, fue cuando me atrapó esa parte…
-La vida son largas veredas de aprendizajes y experiencias…
-Totalmente de acuerdo, afortunadamente me convencí que la política no era mi camino a seguir.
-¿Es un arte tomar decisiones sin estresarse?
-Cuando entré a la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM, tuve que leer muchísimo, tanto en el tronco común, como después de la carrera, porque se te despierta el interés de aprender más y más de muy diferentes áreas, autores, cuestiones e historias del país y de la misma política, hasta que te vas formando tu propio criterio y enfrentar otros pensamientos.
-¡Cuál fue ese personaje que te llevó a incursionar por un camino comunista?
-Fue cuando leí el libro “Las Venas Abiertas de América Latina”, de Eduardo Galeano, ahí, me empezó a llamar la atención la política, aunque también leí a Luis Antonio Cedeño, catedrático de la FCPyS de la UNAM.
-Vaya que tu aprendizaje tenía muy buenos cimientos…
-¡Qué te puedo decir querido amigo!!, comencé a formularme reflexiones de algún tipo, pero, por otro lado, lo que realmente me apasionó y hasta me condujo para formarme una sólida estructura política y entender el desarrollo y la historia de México, fue cuando leí a Octavio Paz. “El Laberinto de la Soledad”, que, a mi manera de ver las cosas, es la única y magistral radiografía que se ha hecho de este maravilloso país llamado México, que está, y estará vigente por los siglos de los siglos.
-¿Una fotografía al desnudo del mexicano?
-¡Qué bien lo definiste!!, todo lo que le está pasando al mexicano… ¡ahí está retratado tal cual!!, y lo peor de todo, es que no hay ni para dónde hacerse, por más que le queramos buscar o cambiar, no hay ni para dónde irse.
-¿Qué te pareció Vicente Leñero?
-Fue otro de mis grandes autores que leí con enorme entusiasmo, dedicación y pasión.
-¿En las famosas “islas” de la UNAM, te diste tus “toques”?
-¡Claro que sí!!, la mariguana es el pan nuestro de cada día en las “islas” de la UNAM, aunque déjame decirte que la probé desde que estuve en la prepa, pero no me gustó lo que se llama nadita…
-¿Por qué?
-Porque, como que me apendejaba todito, es decir, todo me daba flojera y mucha güeva, me bajaba totalmente el ritmo de mis actividades personales y mi manera de ser.
-¿La descartaste de tus gustos o “vicios”?
-Gracias a Dios, nunca le entré a otros tipos de drogas químicas…
-Con el respeto y la confianza que me brindas…A lo Mero Macho, te estás dando tus “golpes de pecho”
-Sorprendido por la pregunta, se acomoda la armazón de sus lentes de carey color negro, y frotándose las manos exclama: ¡No te preocupes!!, tus preguntas las tomo con absoluta franqueza de tu parte. Tampoco le metí a la cocaína, mucho menos, a la heroína, metanfetaminas, ni al “cristal”. La mariguana la probé de repente y cuando estaba en la prepa, en las fiestas a las que me invitaban, pero no fue de mi agrado porque no logré identificarme con el “mud” de la mariguana.
-Continuará-










