Por Baltazar Jiménez Rosales

Diputados locales hicieron ayer un llamado a construir una sociedad más incluyente y libre de discriminación y al fomento de una cultura de respeto y tolerancia, en el marco del Día Internacional contra la homofobia.
Al hablar acerca de este tema en representación de la Fracción Parlamentaria del Partido Revolucionario Institucional (PRI), el diputado local Víctor Hugo Vega Hernández, fue enfático al expresar que en Guerrero no puede existir espacio para el odio, la violencia, la exclusión o la discriminación por motivos de orientación sexual.
En este sentido, el legislador local reafirmó el compromiso del Grupo Parlamentario del PRI con la dignidad humana, la igualdad y la no discriminación de todas las personas sin importar su orientación sexual identidad o expresión de género en un estado tan plural y diverso como Guerrero.
Lamentó que al día de hoy la homofobia siga siendo una realidad que lastima vidas, limita oportunidades y vulnera derechos fundamentales, “por ello esta fecha no debe entenderse únicamente como una conmemoración, sino como un llamado permanente a construir una sociedad más justa, incluyente y respetuosa”, expresó.
Asimismo, reconoció que aún existen pendientes importantes para garantizar condiciones reales de igualdad para las personas de la comunidad LGBTTTIQ+ particularmente en materia de acceso a la salud, educación, empleo, seguridad y también en la participación política.
Agregó que ninguna persona debe ser objeto de agresiones, discursos de odio o violencia institucional por el simple hecho de ser quién es.
Finalmente hizo un llamado a las instituciones públicas, a los municipios, a los centros educativos y a la sociedad en general, para fomentar una cultura de respeto y tolerancia.
En su oportunidad, tras hacer un llamado a construir una sociedad más incluyente y libre de discriminación, la diputada local por el Partido de la Revolución Democrática (PRD), Erika Isabel Guillén Román, destacó que aunque desde 1990 la Organización Mundial de la Salud (OMS) eliminó la homosexualidad de la Clasificación Internacional de Enfermedades, persisten prejuicios, discursos de odio y prácticas de exclusión que continúan afectando a millones de personas en el mundo y en México.
Guillén Román sostuvo que la democracia pierde sentido cuando los derechos existen únicamente en las leyes, pero no se reflejan en la vida cotidiana de las personas, por lo que afirmó que aún existen sectores de la población que enfrentan rechazo, violencia y discriminación por su orientación sexual o identidad de género.
En su mensaje, la diputada recordó que la Declaración Universal de los Derechos Humanos establece que todas las personas nacen libres e iguales en dignidad y derechos, aunque advirtió que la igualdad jurídica no siempre se traduce en igualdad real.
La legisladora citó datos de la Encuesta Nacional sobre Diversidad Sexual y de Género (ENDISEG) del INEGI, donde se establece que más de cinco millones de personas mayores de 15 años se identifican como parte de la población LGBTTTIQ+ en México, mientras que en Guerrero este sector representa alrededor del 7.2 por ciento de la población, equivalente a más de 186 mil personas.
Asimismo, advirtió que una parte importante de esta población ha sufrido discriminación, violencia verbal, exclusión social y afectaciones emocionales derivadas del rechazo social, situación que incluso ha provocado mayores índices de ansiedad, depresión y pensamientos suicidas.
Erika Guillén también condenó las llamadas “terapias de conversión”, al señalar que representan una de las formas más graves de violencia y discriminación contra la dignidad humana, al intentar corregir o reprimir la orientación sexual o identidad de género de las personas. “Ningún tratamiento que pretenda ‘curar la homosexualidad’ puede justificarse ni ética, ni médica, ni jurídicamente”, expresó.
Finalmente, la diputada perredista afirmó que el verdadero desafío no sólo consiste en crear leyes modernas, sino en construir una cultura de respeto e inclusión donde las diferencias no sean motivo de odio, sino de reconocimiento de la diversidad humana.










