Escasea cada vez más destacar las capacidades cognitivas del ser humano en orden a magnificar el valor de la Inteligencia Artificial (IA por sus siglas en inglés) en el entendido que ésta última es más catalogada como una ideología en palabras de Adela Cortina, más como una realidad (Cfr. Adela CORTINA, ¿Ética o ideología de la inteligencia artificial?, PAIDOS, 2024). Así puesto el tema se han alzado voces para ser más objetivos al referirnos a este tema de la IA y considera que esta tendría ser una de las líneas a seguir en este tema en concreto, dejando a los expertos científicos los desafíos que plantea desde los otros campos que requieren mayor investigación científica. En lo que a nosotros nos corresponde creo que conviene potenciar nuestras habilidades humanas y en especial las cognitivas en orden a no dejar de lado nuestro ser humano tan valioso, a pesar que escuchemos voces contrarias al respecto.Cuáles podrían ser estas habilidades cognitivas que nos referimos. Y dejo la respuesta a uno de los estudiosos de la IA como es Nick Bostrom, en su libro, Superinteligencias. Caminos, peligros, estratégias, (TEELL, Oxford 2026). En esta obra podemos encontrar graves propuestas sobre el mejoramiento humano, tema central del poshumanismo con el mejoramiento de los embriones humanos sin tener en cuenta las consecuencias bioéticas. Bostron afirma “El camino hacia la inteligencia superior a la inteligencia humana actual que es mejorar el funcionamiento de los cerebros biológicos, en principio, esto podría lograrse sin la tecnología, a través de la cría selectiva, sim embargo, cualquier intento de iniciar un programa clásico de eugenesia a gran escala se enfrentaría a grandes obstáculos políticos y morales. Además, a menos que la selección fuera muy fuerte, se necesitarían muchas generaciones para producir resultados sustanciales”. (Bostrom, p.36)Desde esta perspectiva con la práctica de la eugenesia vemos la gravedad del tema, recurrir a la selección de embriones perfectos y desechar los demás, es algo que atenta a la dignidad misma de la persona.¿Cómo se podrían mejorar nuestras capacidades cognitivas de manera natural? El mismo Bostrom responde:“Nuestras capacidades cognitivas pueden fortalecerse de varias maneras, incluyendo métodos tradicionales tales como la educación y la formación. El desarrollo neurológico puede ser promovido a través de intervenciones tecnológicas menores, como la mejora de la nutrición materna e infantil, la eliminación del plomo y otros contaminantes neurotóxicos del medio ambiente, la erradicación de parásitos, el hábito del sueño adecuado y de ejercicio y la prevención de enfermedades que afectan al cerebro”. (Bostrom, p.36)Al respecto podemos decir que hoy se habla de cuestiones antropológicas, pero en muchas ocasiones sólo limitadas y con razón a cuestiones metafísicas, dejando tal vez para otro momento o espacios las cuestiones básicas de los elementos externos que mucho ayudan al mejoramiento humano. Por eso veo muy relevante la lista de acciones neurológicas que enumera Bostrom para esa mejora humana.Todos estos elementos ayudan a la cognición humana:“Mejoras en la cognición sin duda pueden ser obtenidas a través de cada uno de estos medios, aunque las magnitudes de las ganancias tienen a ser modestas, especialmente en poblaciones que ya están razonablemente bien nutridas y escolarizadas. Desde luego, no lograremos la superinteligencia por cualquiera de estos medios, pero podríamos ayudar marginalmente, sobre todo apoyando a los desfavorecidos y ampliando la captación de talento global. (El declive permanente de la inteligencia debido a la deficiencia de yodo sigue siendo algo generalizado en muchas áreas empobrecidas del interior del mundo –una barbaridad, dado que este problema se puede prevenir proporcionando sal de mesa a los afectados a un coste de unos pocos céntimos por persona y año”.Este diagnóstico es muy valioso porque se cuenta con datos duros de la Organización mundial de la salud, que dice que en 2007 cerca de dos mil millones de individuos tienen una ingesta insuficiente de yodo. La deficiencia grave de yodo obstaculiza el desarrollo neurológico y conduce al cretinismo, que implica una pérdida promedio de alrededor de 12.5 punto de coeficiente intelectual. La condición –en palabras de Bostrom- se puede prevenir fácilmente y de manera económica mediante un enriquecimiento en sal de la dieta, (Bostrom, nota 34. p.269)Me he querido centrar en este elemento biomédico porque todos estos elementos están a nuestro alcance, aumentar nuestra cognición humana, o dicho en otras palabras, pensar mejor como objetividad, haciendo crecer nuestras capacidades intelectuales y razonar de una manera más fluida ante los diferentes retos que nos plantea el diario vivir: mejorar la memoria, la concentración y la energía mental. La ciencia le está apostando a los atajos: proponer más fármacos inteligentes y a primera vista todos estos tienen que ser vistos desde ahora de manera dudosa. Pero a pesar de todo esto: “Parece poco plausible, tanto por motivos neurológicos como evolutivos, que se pudiera provocar un aumento dramático de inteligencia introduciendo algunas sustancias química en el cerebro de una persona sana. El funcionamiento cognitivo de un cerebro humano depende de la delicada orquestación de muchos factores, especialmente durante las etapas críticas del desarrollo embrionario”. (Bostrom, p.36)Y es este precisamente el contexto del autor para reflexionar sobre la mejora humana con la selección de embriones, que aunque como científico lo desarrolla, también comprende las fuerte implicaciones morales que ello provoca, así como vislumbra el fuerte rechazo que esto implica desde la religión, que parece que no le agrada mucho que un hombre tenga convicciones religiosas y lo vea como un obstáculo a vencer. “La manipulación genética proporcionará un conjunto de herramientas más potente que la psicofarmacología. Consideremos de nuevo la idea de la selección genética: en lugar de tratar de implementar un programa de eugenesia mediante el control de los patrones de apareamiento, se podría utilizar la selección a nivel embrionario o gametos”. (Bostrom, p.37). He ahí el verdadero problema de la IA, el problema de la dignidad de la persona que los creadores de este programa no les interesan considerar. Y podemos preguntarnos: si queremos hombres perfectos, ¿y… para qué? O tal vez, ¿Para quién?
LA INTELIGENCIA SUPERIORPbro. Jorge Amando Vázquez Rodríguez










