Inicio / INICIO / Pbro. JORGE AMANDO VÁZQUEZ RODRÍGUEZ Manía de tecnologizar en exceso

Pbro. JORGE AMANDO VÁZQUEZ RODRÍGUEZ Manía de tecnologizar en exceso

MANÍA DE TECNOLOGIZAR EN EXCESO
Pbro. Jorge Amando Vázquez Rodríguez
He tenido la experiencia en mis conferencias que cuando pregunto sobre el origen de nuestros problemas actuales la gran mayoría señalan a la tecnología: celulares, internet, computadoras, etc., pero constato que todos tienen un celular a la mano para contestar al más mínimo pitido de mensaje o notificación de redes sociales.
Y eso mismo podemos observar en los generadores de la tecnología de punta que en gran parte del planeta se dedican a dar conferencias para presentar sus productos de alta gama y siempre dejando obsoleto lo que ha salido ayer al mercado.
Ya es un hecho que existe una ceguera que nos impide ver esa tendencia nuestra a tecnologizar en exceso.
No estoy tan equivocado en este análisis puesto que leyendo a Nassim Nicholas Taleb en su libro, Antifragilidad, anota que se ha dado a la tarea de ir a las diferentes conferencias y congresos impartidas por los gurús de la tecnología le resultaban deprimentes y expone, después de meditarlo seriamente la razón de esta actitud deprimente que les causa su exposición:
“Me llevó un tiempo descubrir la verdadera razón, pero al final la encontré: era por su absoluta falta de elegancia. Los tecnopensadores suelen tener “mentalidad de ingeniero” (o más claras tendencias autistas, por decirlo con palabras menos amables). Normalmente no llevan corbata, pero como es lógico, estos tipos tienden a exhibir todos los rasgos del nerd de manual, resumidos en su ausencia de encanto y su interés por los objetos más que por las personas, lo que les lleva a descuidar su apariencia externa. Les encanta la precisión, pero a costa de la aplicabilidad. Y suelen compartir una irritante falta de cultura literaria” (Taleb, p.383).
Este agudo comentario me da pie para que entendamos no tan solo a los tecnólogos sino a todos nosotros que somos consumidores de tecnología que cometemos el mismo error de andar desaliñados, desaseados, o como se suele decir, casuales. Y esto no tiene que ver con cuestiones de etiqueta sino del valor que damos o no a las personas que tenemos enfrente y donde diariamente desempeñamos nuestras actividades laborales, en donde de manera tangible damos la impresión (espero equivocarme) que las personas no nos importan, y no tan sólo en nuestra manera de vestir sino en el lenguaje que utilizamos, tal vez, como lo apunta Taleb, mostramos “una irritante falta de cultura literaria”, con la ausencia de un lenguaje por lo menos presentable y adecuado.
AUSENCIA DE CULTURA LITERARIA
“Esta ausencia de cultura literaria constituye, en realidad, un marcador de ceguera ante el futuro, porque bien habitualmente acompañado de una actitud denigratoria hacia la historia, que no deja de ser un efecto secundario de la neomanía incondicional que padecen. La literatura del nicho y del género aislado de la ciencia ficción, hace referencia al paso”. (Taleb, p383)
Así pues también conviene anotar este aspecto crucial: si me importa el futuro (tecnología) tengo que interesarme en el pasado, las lecciones que nos enseña la riqueza de nuestra humanidad.
Es un hecho incuestionable que cada vez leemos menos, y no tan sólo esto sino que queremos hacer patente que no nos interesa lo más mínimo hojear un libro, mucho menos leerlo qué quiero decirte de comprarlo.
Y la razón es muy sencilla: “La persona dotada de sensibilidad estética conecta con sus antepasados sólo con poner el pie en un museo. Abiertamente o no, tenderá a adquirir y a respetar el saber histórico, aunque sea para rechazarlo. Y el pasado –manejado de modo apropiado, es mucho mejor maestro acerca de las propiedades del futura de lo que es el presente” (Taleb, p.384)
Un sencillo examen que nos apliquen dará cuenta que no manejamos un acervo básico, personajes básicos: Homero, Platón, Aristóteles, Shakespeare, por mencionar algunos, dicho sea de paso que gran parte de las ideas que mueven al mundo proceden de ellos.
EL PASADO COMO FUTURO
Si estamos muy interesados en el futuro aprendamos a manejar el pasado con más fluidez: “Para comprender el futuro no necesitamos la jerga tecnoautista. Necesitamos únicamente lo siguiente: un poco de respeto por el pasado, un mínimo de curiosidad por los anales históricos, apetito por la sabiduría de nuestros ancianos y haber entendido mínimamente la noción de las estrategias heurísticas, esas reglas prácticas de decisión y/o actuación a menudo no escritas) que tanto determinan nuestra supervivencia. Por decirlo, si queremos entender el futuro, estamos obligados a dar una mayor ponderación a aquello que existe desde hace tiempo: a aquellas cosas que han sobrevivido”. (Taleb, p384)
Así podemos destacar pues que una tecnología ausente de literatura solo nos llevará a una automatización, tal vez decir deshumanización sea demasiado pero no estamos tan lejos de conseguirlo, y por lo tanto tenemos que ser unos convencidos que nuestro pasado es tan rico en humanidad la cual no podemos perder por “un plato de lentejas” que por más suculentas que parezcan, nos distraen de lo verdaderamente importante, que en este caso es nada más y nada menos que nuestra humanización.
La modernidad a pesar de sus grandes avancen también nos mete en retrocesos: “La familia nuclear aislada, sumida en una relación unidireccional con el televisor, y más aislada aún si cabe por culpa de la sociedad surubanita pensada para el coche particular; el dominio del Estado y, en particular del Estado-nación militarista, con sus controles fronterizos; la destructiva dictadura de los medios de comunicación establecidos sobre el pensamiento y la cultura […]” (Taleb, p.385)
Así pues, podemos decir que no podemos poner nada sobre el pensamiento y la cultura pues corremos el riesgo de enfocarnos en lo más importante que es el mismísimo ser humano hoy por hoy tan relegado al cuarto de las herramientas, en la bodega del olvido, pues lo que reina es la tecnología que cada vez se automatiza más mientras estamos muy ocupados en nuestra diversión, olvidando que hay seres humanos que están esperando nuestra respuesta a sus inquietudes y necesidades y si de paso son tus hijos, la tarea es más urgente y necesaria.

Deje un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *