Inicio / INICIO / BERTA CASTRO La lucha dentro de Morena: xenofobia y chovinismo REGENERANDO GUERRERO

BERTA CASTRO La lucha dentro de Morena: xenofobia y chovinismo REGENERANDO GUERRERO

Por Berta Castro
La lucha dentro de Morena: xenofobia y chovinismo. Las lacras de la ideología de derecha presentes en el partido. A una aspirante le hacen una guerra sucia mediática brutal… y otra es la que se queja.

Con la misma estrategia con la que las mafias políticas se lanzaron contra Pablo Amílcar Sandoval entre 2018 y 2021, los grupos de Morena se enfocan ahora contra Esthela Damián. Los principios fundadores del movimiento parecen no importar.

Resulta irónico que uno de los argumentos para atacar a Esthela Damián sea haber salido de Guerrero y desarrollado parte de su trayectoria fuera del estado. Es irónico porque miles de guerrerenses han tenido que hacer exactamente lo mismo para estudiar, trabajar o buscar oportunidades que no encontraron en su propia tierra. ¿Desde cuándo salir de Guerrero significa dejar de ser guerrerense?

Los cantantes Óscar Athié y Joan Sebastian, la pintora Irma Palacios, los chefs Susana Palazuelos y Carlos Gaytán, el doctor en ingeniería y primer astronauta mexicano Rodolfo Neri Vela, los futbolistas Jorge Campos, Orbelín Pineda y Manuel Negrete; la catedrática Artemisa Jaramillo Galán, el científico Lorenzo Justiniano Díaz Cruz, el actor Dagoberto Gama, el comediante Jorge Hernández (Jo Jorge Falcón) y el actor Marco de la O. Todos ellos, destacados guerrerenses, tuvieron que salir del estado por distintas razones y destacar fuera de él. Ellos y muchos más son orgullo de nuestra entidad; nadie les negaría su condición de guerrerenses.

La identidad no se pierde al cruzar una frontera estatal. Quien nació en Guerrero, creció aquí o mantiene sus raíces y vínculos con el estado no deja de pertenecer a él por haber construido parte de su vida en otro lugar. La propia Constitución de Guerrero no establece que una persona deje de residir o pertenecer a la entidad por vivir fuera. Si el debate es sobre ocupar un cargo público, corresponde hablar de los requisitos constitucionales y estatutarios. Son la ley y los reglamentos los que determinan si alguien puede representar a la ciudadanía, no la residencia pasada convertida en herramienta de descalificación política.

Lo verdaderamente preocupante es que, en lugar de discutir legalidad, preparación, experiencia, capacidad y propuestas, algunos pretendan usar el arraigo como una competencia para medir quién es más o menos guerrerense. Conocer y respetar las tradiciones es importante, pero gobernar no significa demostrar quién baila mejor «La Iguana», come más pozole o toma más mezcal. Guerrero necesita personas capaces de entender sus problemas, tomar decisiones y cumplir con la ley. Las tradiciones son identidad, no un examen de autenticidad política.

Si vamos a cuestionar, que sea por las decisiones, la congruencia ideológica, la trayectoria y la capacidad. Pretender que haber salido del estado hace a alguien menos guerrerense desconoce la historia de miles de personas. Estadísticas moderadas indican que hay más de un millón de guerrerenses viviendo en el extranjero o en otras entidades. El fenómeno migratorio no puede reducirse a la visión de un dirigente con temor a la competencia interna.

La contradicción interna

Morena nació para combatir las viejas prácticas de la política tradicional y construir un movimiento basado en la igualdad, la inclusión y el respeto. Por ello, preocupa que hoy se utilicen posturas xenófobas y chovinistas —propias de la derecha panista— para cuestionar a una aspirante.

La xenofobia es la hostilidad hacia quienes son considerados ajenos por su procedencia. El chovinismo parte de una superioridad local exagerada que descalifica a quienes no encajan en un molde. Llevar esto a Morena contradice su propia historia. César Núñez Ramos, fundador de Morena en Guerrero y primer presidente de su comité estatal, desarrolló durante décadas parte de su vida en la Ciudad de México (en Tlalpan), lo cual no impidió que fuera un referente indiscutible en el estado.

Resulta contradictorio que el grupo de los nuñiztas sea de los más aguerridos contra Esthela Damián, cuando su principal referente participó en 2012 como candidato a diputado por el PT y en 2018 buscó la candidatura al Senado en Morena.

La discusión debe ser seria. Para gobernar un estado no importa quién demuestra mejor su pertenencia mediante una danza, sino quién demuestra con hechos y resultados que está preparado para el cargo. La guerra sucia y vulgar contra Esthela Damián debería ser investigada y sancionada por los órganos internos de Morena. Las evidencias sobran y dan pena ajena. Y lo paradójico es que a una la golpean todos los días… y otra es la que se queja todos los días.

Deje un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *