Por Martín Martínez Olvera/ CEPROVYSA.COM
Chilpancingo, Guerrero., Julio 15-2026.- El nombre de Elsa Aguirre está asociado a la época de Oro del Cine Mexicano, donde su belleza, su mirada impactante, su esbelta figura, hicieron de las películas un éxito con su participación, su voz, su presencia y su gracia en el desarrollo de las tramas.
Cuando tuve la oportunidad de entrevistarla para el programa de contextosTV, Elsa Aguirre nos permitió adentrarnos no solo a su vida como artista, sino a otra faceta que la convirtió en embajadora representativa de la iniciación espiritual y a la disciplina de convertirse en vegetariana y practicante de yoga.
En 1968, luego de tres décadas de su participación en el cine, en pleno auge de su carrera artística, Elsa Aguirre dio un giro a su vida para adentrarse a la disciplina que conducía el sistema iniciático de la Gran Fraternidad Universal, la GFU, donde alcanzó el grado iniciático de Reverendo Gelong luego de pasar por estudios en el Colegio Iniciático en la Escuela de Yamines y participar activamente en las diversas etapas de preparación en el Ashram principal, sede de la GFU, ubicada en Coatepec, Veracruz.
Elsa Aguirre se convirtió en un referente importante para la sociedad que miraba en ella la proyección del efecto que realizaba en su vida la preparación en la Gran Fraternidad Universal.
La actriz trascendió del plano físico a la edad de 95 años. De estos, al menos 6 décadas se rigieron con alimentación vegetariana, la práctica de la meditación, la respiración, el yoga, el baño con agua fría o a temperatura ambiente, el estudio en cada etapa de las jerarquías impulsadas por el Dr. Serge Raynaud de la Ferriére.
Su presencia, su agilidad para caminar, así como su lucidez mental, la llevaron a ser cuestionada sobre los hábitos a los que se sometía para contar con buena salud.
Invariablemente respondía que era resultado de la preparación y disciplina que empezó a practicar y que convirtió en su forma de vida.
Elsa Aguirre, con voz firme, decía que su práctica diaria no se limitaba a fortalecer el cuerpo, sino que también a la importancia de observar sus pensamientos.
Elsa Aguirre atendía su agenda de manera reservada. Cuidaba su presencia en eventos públicos donde impactaba su buen estado de salud, y mantenía una jovial conversación entre los recuerdos de su vida de artista, los escenarios, los artistas y las artistas de renombre con quienes convivió, el recuerdo de su hijo Hugo, sus hermanas y hermanos a quienes así llamaba a las y los integrantes de la GFU.
Reservo para otro momento, la conversación periodística. Hoy solo quiero rendir un sencillo, respetuoso homenaje a una Diva que en la tierra deja un gran legado que se convertirá en recuerdo con admiración. Descanse en paz.
ELSA AGUIRRE, LA ARTISTA, EL ÍCONO DE LA ÉPOCA DE ORO DEL CINE MEXICANO TAMBIÉN FUE MUY REVERENDO GELONG DE LA GFU









