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GUADALUPE ÁGUILA ALFARO *México: el desgaste silencioso que amenaza el aula*

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México: El desgaste silencioso que amenaza el aula

ByGuadalupe Águila Alfaro

4 octubre, 2026

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Encuestas recientes con docentes de educación básica, estiman que al menos tres de cada 10 se encuentran en riesgo de desarrollar burnout.

Encuestas recientes con docentes de educación básica, estiman que al menos tres de cada 10 se encuentran en riesgo de desarrollar burnout. Foto: Generada con IA

Cd. de México (SEMlac).-  El burnout es la manifestación más crónica del estrés laboral, se relaciona con el agotamiento y desgaste causado por un exceso de demandas laborales. Esta situación sucede cuando un profesional se siente “quemado” por el trabajo; se caracteriza por tres dimensiones: agotamiento emocional, despersonalización (una actitud distante o cínica hacia el trabajo) y una sensación reducida de realización personal.

No es simple cansancio pasajero: es el resultado acumulado de una exposición prolongada a estresores laborales que superan los recursos de afrontamiento de la persona.

¿Qué tan extendido está el problema?

No existe una cifra nacional única y plenamente comparable sobre la prevalencia del burnout entre docentes mexicanos. Los estudios disponibles se han realizado en estados, niveles educativos y tipos de escuela diferentes, con muestras y cuestionarios distintos. Por ello, sus porcentajes no deben sumarse ni interpretarse como si representaran a todo el magisterio del país.

Aun así, los resultados muestran que se trata de un riesgo relevante. Encuestas recientes con docentes de educación básica, estiman que al menos tres de cada 10 se encuentran en riesgo de desarrollar burnout, un riesgo que se intensifica por la sobrecarga de trabajo administrativo, la cual puede absorber hasta el 40 por ciento del tiempo laboral de un docente.

Un estudio realizado durante la pandemia con 632 docentes de distintos niveles educativos, aplicando el Maslach Burnout Inventory (MBI), encontró que el 6,3 por ciento de los participantes presentó puntajes que caracterizan el síndrome de burnout, evidenciando el impacto que tuvo la transición forzada a la enseñanza remota de emergencia.

Otro estudio realizado con docentes de secundaria en la Ciudad de México, encontró niveles moderados de agotamiento emocional, baja realización profesional, y falta de supervisión. La presencia de estrés se relacionó especialmente con la frecuente interacción con estudiantes conflictivos o violentos, problemas de disciplina, amenazas, falta de apoyo institucional y ambigüedad en la aplicación de las normas escolares.

Estudios en instituciones específicas muestran una gran variabilidad: desde universidades donde la prevalencia medida fue baja (2,6%) en un estudio con docentes de tiempo completo de la Universidad Autónoma de Baja California (UABC), hasta contextos de educación media superior, donde el agotamiento emocional se identificó como un riesgo psicosocial relevante y extendido entre el profesorado.

Lo anterior refleja que el burnout no se distribuye de forma uniforme. Depende del nivel educativo, del tipo de institución (pública o privada), de la región del país, de la carga de grupos y de factores individuales como la antigüedad laboral o el apoyo familiar con el que cuenta cada docente.

Los resultados de TALIS 2018 (Teaching and Learning International Survey, por sus siglas en inglés) de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (Ocde) muestran que, en México, las fuentes de estrés mencionadas con mayor frecuencia fueron:

  • Las tareas administrativas.
  • Ser considerado responsable por el rendimiento de los estudiantes.
  • Mantenerse al día con los cambios y requisitos de las autoridades educativas.

Estas exigencias pueden reducir el tiempo disponible para planear clases, atender al alumnado, colaborar con colegas y recuperarse fuera de la jornada laboral.

La ausencia de participación de México en la encuesta Talis 2024 constituye una grave limitación para el análisis educativo. El periodo entre encuestas estuvo marcado por la pandemia de covid-19 y el auge de la inteligencia artificial, acontecimientos que transformaron la enseñanza y el aprendizaje. Sin estos datos comparables internacionalmente resulta más difícil dimensionar con precisión la situación a escala nacional y diseñar políticas públicas basadas en evidencia robusta.

Otros factores que alimentan el desgaste

  1. Precariedad laboral y salarial. Los bajos salarios de las y los docentes de educación básica, en comparación con estándares internacionales, generan tensión entre las expectativas profesionales y la remuneración recibida.
  2. Clima escolar y falta de reconocimiento social. Existe una falta de apoyo institucional, de recursos y de reconocimiento que muchos maestros experimentan en su día a día.
  3. Violencia y conflictos escolares. El trabajo docente implica gestionar conflictos, necesidades emocionales, dificultades de aprendizaje y problemas de conducta. Las y los docentes se enfrentan cada vez más a situaciones de indisciplina, agresiones verbales, amenazas, peleas, consumo de sustancias, temor por su integridad física e incluso a denuncias falsas por parte del estudiantado.
  4. Distracciones digitales. Diversos estudios recientes señalan un deterioro en la disciplina y la atención de las alumnas y los alumnos dentro del aula, agravado por el uso constante de pantallas durante el horario escolar.

 ¿Por qué el bienestar docente es un asunto de interés público?

El burnout docente no es solo un problema individual de salud mental: tiene efectos directos sobre la calidad educativa. Una maestra o un maestro emocionalmente agotado tiene menos capacidad para generar empatía, motivar la curiosidad y estimular el pensamiento crítico del estudiantado. Cuidar el bienestar del profesorado debe formar parte de las condiciones necesarias para sostener la calidad educativa.

La evidencia internacional recopilada por TALIS muestra de forma consistente que el bienestar docente disminuye cuando aumenta la carga administrativa y que existe una relación directa entre las condiciones laborales del profesorado y los resultados educativos de los estudiantes.

Además, cada vez menos personas eligen la docencia como profesión. El abandono de esta carrera es una de las causas por las que la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) proyecta que, en 2030, faltarán 44 millones de maestras y maestros en educación primaria y secundaria en el mundo. En México, de acuerdo con datos de la Ocde, 30 por ciento de las y los estudiantes enfrenta algún grado de escasez docente.

Hacia una agenda de bienestar docente

Enfrentar el riesgo de burnout docente requiere una estrategia con varios frentes:

  • Reducir la carga administrativa mediante la simplificación de trámites y, en su caso, el apoyo de herramientas tecnológicas que liberen tiempo para la labor pedagógica.
  • Fortalecer los programas de mentoría para docentes jóvenes, una práctica que en otros países ha mostrado mejorar la satisfacción laboral y la permanencia en la profesión.
  • Garantizar condiciones salariales y contractuales dignas.
  • Incorporar programas de acompañamiento psicológico y prevención del desgaste profesional.
  • Establecer protocolos para violencia, amenazas, acoso y crisis de salud mental.
  • Fortalecer la coordinación entre docentes, directivos y familias.
  • Reconocer el trabajo docente mediante retroalimentación clara.

 Algunas conclusiones

El burnout docente en México es multifactorial, no se debe a la falta de vocación o a debilidad individual, sino a un entorno laboral que multiplica las exigencias mientras reduce los recursos y el reconocimiento institucional.

La evidencia disponible muestra señales de agotamiento y desgaste, pero también revela la necesidad de investigaciones nacionales con muestras amplias, instrumentos comparables y análisis por nivel educativo, región, modalidad y tipo de contratación.

Una escuela saludable no solo protege al docente, también mejora las condiciones para enseñar, aprender y construir comunidades educativas más seguras. Sin bienestar docente, no hay bienestar escolar posible.

*La autora es integrante de MUxED y Directora de Operaciones en Alma Empresarial.

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