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ISABEL ORTEGA MORALES Memorial para Madres y Padres de los 43 VIOLETA DEL ANÁHUAC

VIOLETA DEL ANÁHUAC
Memorial para Madres y Padres de los 43
ISABEL ORTEGA MORALES
Agosto 23/2026
Don Francisco Rodríguez Morales cerró los ojos, no los volverá a abrir, murió y en su rostro las huellas del dolor silencioso quedaron marcadas.
Cuando haya una respuesta oficial sobre el paradero y lo sucedido la noche del 26 y madrugada del 27 de septiembre de 2014, don Everardo y su esposa, Minerva Bello Guerrero, no estarán, les llevarán a su tumba los datos de su hijo Everardo Rodríguez Bello, uno de los 43 estudiantes desaparecidos en Iguala.
Minerva Bello Guerrero fue de las primeras Madres activistas en busca de los normalistas desaparecidos que se incorporó al colectivo que lucha aún por encontrarlos.
También han muerto en este lapso Tomás Ramírez Jiménez (2018), padre de Julio César Ramírez Nava; Bernardo Campos Cantor (201) padre de José Ángel Campos Santos; Saúl Bruno García, padre de Saúl Bruno Rosario (2021); Ezequiel Mora Chora (2022), padre de Alexander Mora Venancio; Donato Abarca Beltrán (2025) padre de Luis Ángel Abarca Carrillo;
Por cierto, en este tiempo, murió Jonathan Maldonado el 6 de mayo de 2025. Tenía 32 años, era un sobreviviente a los hechos de Iguala, sufrió una herida de bala que le hizo perder varios dedos de una mano. Sobre su deceso su familia dijo que tras ese ataque que le dejó secuelas físicas, sufrió depresión, y acusaron abandono institucional.
Los familiares de los 43 normalistas desaparecidos no eran activistas antes de este hecho, tras el mismo se convirtieron en un referente de resistencia ante el Estado para que no se olvide la lesión que ocasiona en sus vidas esa ausencia, pero también el impacto de la misma en la sociedad.
Cuando estamos a un mes prácticamente de ese lamentable suceso de 2014, que cumplirá 12 años de búsqueda sin respuesta, el tema debe conducir al análisis de expertos y expertas a revisar la crisis institucional que ocasionó, pero también revisar la gran solidaridad que despertó con una movilización social de impacto.
Las Madres y Padres que han partido pudieron llevarse no la información de lo que sucedió esa noche, pero si la certeza de que su duelo en que se convirtió ese trauma de la desaparición, también fue cargada por la sociedad que se sintió vulnerada con ese hecho.
Podría hacerse un memorial en el que también se inscriban los nombres de las Madres y Padres de los 43 no como un acto de revictimización, sino de reivindicación de la lucha que han abanderado, de la memoria que mantiene viva la presencia de sus hijos, como también la lucha por la justicia que han sostenido.
También podría ser el símbolo de la tortuga donde se inscriban sus nombres, que es no solo el emblema oficial de la Normal Rural “Raúl Isidro Burgos” de Ayotzinapa, sino también como símbolo de longevidad, de sabiduría, de paciencia, de resistencia.

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