Cambio 21
Por Juan Francisco García.
ReflexionesMéxico sin diplomáticos de carrera…
“La diplomacia es el arte de mandar a la gente al infierno de tal manera que pregunten por el camino”. Winston Churchill (Woodstock, 30 de noviembre de 1874 – Londres, 24 de enero de 1965) fue un político, militar, escritor y estadista británico que se desempeñó como primer ministro del Reino Unido de 1940 a 1945, durante la Segunda Guerra Mundial, y nuevamente de 1951 a 1955 por parte del Partido Conservador. Aunque más conocido por su liderazgo en tiempos de guerra como primer ministro, Churchill también sirvió como soldado tras haber estudiado en Sandhurst, fue un escritor e historiador ganador del Premio Nobel de Literatura, un pintor prolífico y uno de los políticos con más años de servicio en la historia británica.
*México sin diplomáticos de carrera…
Con la Cuarta Transformación vemos la degradación de la diplomacia mexicana con la sustitución de funcionarios de carrera por cuotas políticas, prebendas partidistas y amigos funcionales al poder que dan como resultado una diplomacia maltrecha, con embajadas que se dan como premio, consolación, protección o exilio, y consulados convertidos en oficinas de amistades mal seleccionadas. La política ha convertido al Servicio Exterior Mexicano en un instrumento de poder, lo que ha afectado negativamente la imagen de nuestro país en el mundo.
Hasta el 2018, el Servicio Exterior Mexicano (SEM) era una institución profesional y especializada, forjada desde los primeros años del México independiente, encargada de ejecutar la política exterior del Estado. Hoy, el SEM de carrera ha sido subestimado y marginado. La improvisación sustituyó a una política exterior de Estado entendida como instrumento del interés nacional, de estrategia pública de largo plazo, sustentada en consensos amplios y proyectada más allá de los ciclos sexenales. La política exterior de la 4T está subordinada a los intereses ideológicos del Ejecutivo, representada fielmente en la frase recurrente de Andrés Manuel López Obrador: “La mejor política exterior es la interior”.
Lejos quedaron aquellos tiempos en que los Estados Unidos Mexicanos éramos una nación respetada en el concierto internacional, porque se contaba con un Servicio Exterior de funcionarios de carrera, talentosos y experimentados, diplomáticos de la talla de Genaro Estrada Félix -secretario de Relaciones Exteriores durante la presidencia de Pascual Ortiz Rubio- autor de La Doctrina que lleva su nombre, la cual es una aportación de México que versa en tres puntos esenciales: La autodeterminación de los pueblos, la no intervención y el rechazo a la colonización con todas las implicaciones que esto conlleva, en respuesta a La doctrina Monroe, una política asumida en 1823 por los Estados Unidos, gobernados por el presidente James Monroe (de allí su nombre), respecto al resto del continente americano y cuyo espíritu se resume en la frase “América para los americanos”.
Ejemplo de lo anterior se dio este martes cuando el presidente Donald Trump vapuleó a México al señalarnos como “epicentro de la violencia de los cárteles” -lo cual tampoco es una total mentira-, sin que nadie de nuestro Servicio Exterior y sus diplomáticos defendieran a nuestro país, ni hasta el momento ningún “patriotero” de la 4T diga “esta boca es mía”, porque Morena exige defender la soberanía, pero cuando Trump señala a México en la ONU, no hay quién la defienda en la tribuna. El asunto no es menor, porque el buscabullas y ególatra Trump no lo dijo en una conferencia de prensa en Washington ni en un mitin político: Lo dijo ante la comunidad internacional, desde la máxima tribuna multilateral.
Mientras Trump denostaba a México, debido a la ausencia de la presidenta Claudia Sheinbaum en esta jornada de la Asamblea General, nuestro país estaba representado por el secretario de Relaciones Exteriores, Roberto Velasco Álvarez, quien de hecho habló este martes ante otros países de la importancia de fortalecer la mediación internacional y la solución pacífica de conflictos, pero una cosa es hablar de los principios de la diplomacia mexicana y otra muy distinta defender la posición del país cuando México es señalado directamente desde la tribuna de la ONU, porque como dijo Barack Obama: “En un mundo de amenazas complejas, nuestra seguridad y liderazgo dependen de todos los elementos de nuestro poder, incluida una diplomacia fuerte y basada en principios”. Y hoy, lamentablemente la diplomacia mexicana está en los suelos por la sustitución de funcionarios de carrera por incondicionales y afines a la ideología cuatrotera. Es cuánto.










