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MARTÍN MARTÍNEZ OLVERA Serafín Núñez, Guerrero Siglo XXI SURREALISMO POLÍTICO

SURREALISMO POLÍTICO
Serafín Núñez, Guerrero Siglo XXI
MARTÍN MARTÍNEZ OLVERA
Sept 27/2026
Cada martes, en los estudios de Televisión, en 1990 hasta 1993, realizábamos el programa Guerrero Siglo XXI, bajo la conducción del Maestro Serafín Núñez Ramos, impulsado el programa con la ímpetu de otro destacado maestro, Leoncio Domínguez Covarrubias.
Leoncio llegó con él un día a presentarme al Maestro Serafín, ponderó mi actividad como Productor y acordamos la realización del programa que nos conducía cada mes, a una agenda de trabajo para la revisión de temas a desarrollar, coordinar invitados, realizar una cápsula en relación al tema.
El Maestro Serafín era sumamente cuidadoso en todas las etapas del programa, con adusta seriedad, revisaba imágenes e invariablemente aprobaba lo que le presentaba mirándome a los ojos y señalando que, de nuevo, había logrado plasmar lo que él quería transmitir.
Su conducción era seria, decía que había que mirar el Guerrero del Siglo XXI con sumo cuidado a fin de que el desarrollo político no pasara por el alto el necesario cuidado y equilibrio que debía tener la formación educativa y cultural, con la social y económica del estado.
Señalaba que el compromiso ineludible de las y los guerrerenses era atender su propia formación académica y volcar esos conocimientos para la atención a problemas concretos del estado y del país, que no se podía formar generaciones de foto sin que estas no permitieran revisar la aportación que dejaban.
Como historiador decía que la historia tenía que revisarse en todos sus ángulos, con la visión de quienes participaban en cada etapa y que había que impulsar a la filosofía no como una ojeada a quienes habían antecedido los principios generacionales, sino para que éstos inspiraran y a la vez, impulsaran nuevos horizontes de experiencia y debate para el crecimiento individual y social.
Su paso formativo en la Universidad “Patricio Lamumba”, de la entonces Unión Soviética, amplió su perspectiva que sumó al proyecto de Rosalío Wences Reza para dar origen a la Escuela de Filosofía y Letras.
En la conducción de cada programa dejaba sentada una clase. Sabía escuchar a sus interlocutores con respeto y mirada profunda sin que en su rostro se mostrara ninguna señal de contrariedad cuando no coincidían con su posición, pero dejaba en el análisis final de la participación de las y los panelistas no solo una síntesis, sino una tesis.
El Programa Guerrero Siglo XXI se convirtió en un referente en esa década, era esperado con la misma ansiedad por todos los sectores de la población porque su vena como normalista, le permitía acercar conceptos que ayudaban al acervo y al análisis.
De figura delgada, solía usar saco para la conducción y su rostro quedaba enmarcado en sus gafas negras y en su mirada profunda.
Un día, tras la transmisión del programa al que siempre me convocaba para pedirme mi punto de vista sobre el mismo a fin de que posibles errores se subsanaran en el siguiente, hice un comentario que arrancó la carcajada de Leoncio y una amplia sonrisa del Maestro Serafín que nos dejó, debo confesar, impactados por su extrema seriedad.
Sin estar en sus aulas como su alumno, sin estar en su círculo de amistades académicas, tenía el honor y la satisfacción de que me compartiera el texto que escribía para sus cápsulas al que cuidaba con extremo hasta en la puntuación y poder decir que el estado ha perdido con su muerte, a un gran guerrerense.
Un hombre íntegro, de convicciones sólidas, de compromiso directo siendo legislador federal por el PT, de atender cada solicitud de apoyo académico y de mostrar entereza ante el dolor al perder a dos de sus hijos, como él, historiadores, lo que lo condujo a una reserva casi franciscana de su vida.
Parte con él una parte de ese Guerrero del Siglo XXI que diseñó, que forjó, que comprometió con diversos grupos sociales. Esperamos que su historia un día sea reconocida y no por el proclive aplauso que gusta a la clase política, sino por la seriedad del compromiso que como guerrerense mostró en cada etapa de su vida que como su profesión, se hizo historia. DEP. ¿Surrealismo?

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