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MIGUEL ÁNGEL MATA MATA – Juan de la Cosa – DE FRENTE

LOS CANALES PLUVIALES
Los canales pluviales de Acapulco son cauces y ductos clave para el desfogue de agua de lluvia, aunque con frecuencia enfrentan problemas de acumulación de basura y desbordamientos durante precipitaciones intensas.
Como la que se precipitó sobre el puerto este lunes 24 de agosto, en poco más de treinta minutos.
Según la vieja Junta de Mejoras Materiales, que construyó la infraestructura hídrica de la ciudad durante el sexenio presidencial de Luis Echeverría Álvarez, de los cerros de la ciudad, llamado anfiteatro, bajan una cantidad mayor a 42 canales desde los que escurre el agua de lluvia al único lugar que puede bajar: el mar.
De todos esos, los que conducen una cantidad mayor de agua de lluvia son el canal de El Perro, El Muerto, La Venta, Río del Camarón, Aguas Blancas y el canal Farallón-Bomberos.
Las colonias y áreas en donde las lluvias impactan con mayor frecuencia son: La Progreso, La Laja, Icacos, Costa Azul y Simapán.
Es en esos lugares donde, durante la época de lluvias, la acumulación de desechos sólidos obstruye el flujo del agua, provocando encharcamientos severos e inundaciones en avenidas como la Costera Miguel Alemán.
Uno de esos canales pluviales desemboca en la esquina de la avenida Costera Miguel Alemán y la calle Juan de la Cosa en donde, a cada lluviecita, o huracán, la zona se convierte en gigantesca laguna.
LAS INUNDACIONES
Fue en la zona de la Simapán en donde, en 1997, el huracán Paulina registró el mayor de los daños al arrastrar, desde los cerros, miles de litros de agua y toneladas de piedras que destruyeron todo a su paso.
El huracán Paulina fue un huracán 4 que azotó el sur de México en octubre de 1997. Causó alrededor de 400 muertes y daños históricos por más de 7,500 millones de pesos, principalmente en los estados de Oaxaca y Guerrero.
La cantidad de agua y desechos sólidos arrastrados fue causa de inundaciones e impresionantes daños en las tres principales avenidas de la ciudad: Costera, Constituyentes y Cuauhtémoc.
Habrá que agregar las inundaciones y derrumbes en Ejido y Calzada Pie de la Cuesta.
Otros ciclones han sido causa de impresionantes daños en esa ciudad. Ni que decir de Otis, que destruyó todo a su paso. Pero, la constante es que, a cada lluvia, tormenta, depresión o huracán, la esquina de Costera Miguel Alemán y Juan de la Cosa se convierte en impresionante alberca.
¿POR QUÉ ES ESO?
El canal Farallón-Bomberos, que es uno de los recibe mayor cantidad de agua de lluvia, desemboca en esa zona.
Los taqueros de afición que han visitado la calle ubicada detrás del Vips, por donde se ubica la Secundaria Federal Número Uno, pueden echarse un taco de ojo con la desembocadura de ese canal. Es muy ancho y, a cada lluvia, se llena su cauce.
Con el crecimiento de Acapulco, y a partir de la construcción de lo que fue el hotel Hilton, hoy Emporio, la desembocadura de ese intenso canal fue desviado: una parte por la glorieta de La Diana, donde actualmente existe una plaza y otra arte por la calle Juan de la Cosa, ubicada a un costado del hoy hotel Emporio.
Al paso del tiempo, y con el consentimiento de autoridades municipales, estatales y federales, la desembocadura del canal de la calle Juan de la Cosa fue convertida en una calle con circulación vial y peatonal.
Pero, nuestras limpias, honestas y nada de corruptas autoridades, se olvidaron de pedirle consentimiento a la lluvia que, necia como las ganas de ir a defecar, a cada lluvia busca su cauce natural e insisten en desembocar al mar por la calle Juan de La Cosa.
EL TAPÓN
Históricamente los acapulqueños sabíamos que, a cada lluvia, una inundación se presentaba desde la glorieta de La Diana hasta lo que fue la plaza Flamboyant pero, en cuestión de minutos, el agua acumulada se iba al mar.
¿Por qué?
Porque lo que fue construido como un canal pluvial se convirtió en una calle al servicio de los hoteles ahí construidos, con la vista gorda de autoridades municipales, estatales y federales.
Ese tapón, el canal pluvial, es un tapón con apellido de corrupción oficial.
El colmo de los colmos apareció luego del huracán Otis: el Fondo Nacional de Fomento al Turismo, FONATUR, tuvo la brillante idea de que, para la reconstrucción de Acapulco, esa fea calle que, a ojos chilangos no servía para nada, habría que darle una manita de gato y construir algo bonito.
Licitaron una obra y el ganador, un arquitecto de Acapulco, fue amenazado de muerte para que cediera la obra a una constructora cuyo propietario cobra como secretario en el ayuntamiento de Acapulco.
Nadie se espanta de los corruptos, pero: la obra que hicieron, diseñada con ojos chilangos, creyendo que hacían un parquecito para Chilangolandia, ha resultado en un fiasco que nos regala, a cada lluviecita, un lago gigantesco donde hacen sus pruebas autos, tráileres, camiones y autobuses anfibios.
Hicieron mayormente estrecho la ya de por si estrecha calle Juan de la Cosa, que ante de ser calle fue el canal pluvial de desfogue del gran canal pluvial Farallón Bomberos, que es al mayormente caudaloso cada temporada de lluvias.
JUAN DE LA COSA
Esa calle, llamada así, y que es causa de la inundación de la costera, a cada lluviecita, tiene su historia.
Juan De la Cosa fue el primer navegante del reino de Castilla, muchos años antes que España se llamase España, que acompañó a Cristóbal Colón en tres de sus viajes.
Ha sido el autor del primer mapamundi de lo que hoy es América y se dice que Américo Vespucio le robó sus documentos, en su último viaje, para hacerse, para él, del proyecto del primer mapa al que impusieron el nombre de América.
De La Cosa fue designado Virrey de lo que hoy es Colombia, pero no asumió porque fue muerto por flechas envenenadas de indios del Amazonas.
Jamás conoció Acapulco ni supo que el canal pluvial, que lleva su nombre, sería convertido en una estrecha calle y luego transformada en un parque, estilo Xochimilco, que es un tapón para el desfogue del agua de lluvia, y todo por la corrupción.
A Juan de la Cosa le robó Américo Vespucio su mapa. Cuentan las lenguas de doble filo que, desde entonces, todo lo que tenga que ver con el nombre del América es un robo.
Tal como parece ser la obra de FONATUR que es la causa de la inundación de la costera Miguel Alemán, a cada lluviecita.

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