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SARA LOVERA Aurora Mesa Andraca, primera presidenta municipal de América Latina SEMLAC

Cd. de México (SEMlac).-  El nombre de Aurora Mesa Andraca ha sido colocado en una de las salas del cabildo de Chilpancingo; en ocho centros escolares, en el Auditorio  camaral del ala A, en San Lázaro, y en una presea que se otorga en Guerrero como máximo reconocimiento a las  mujeres distinguidas en el desarrollo económico, social y político de la entidad.

Frente a su casa, en la calle de Zapata #21 de Chilpancingo, se edificó en 2023 un monumento para homenajearla, 87 años después de que fuera elegida como la primera mujer presidenta del Consejo Municipal de Chilpancingo (1936). En ese sitio funciona ahora un museo que no lleva su nombre.

Cada 17 de octubre, aniversario del voto femenino, siempre se le recuerda. Las historiadoras de la ciudadanía femenina la nombran en todas sus investigaciones; sin embargo, muy pocas personas saben de ella. La periodista Isabel Morales informó que fueron quemados todos los papeles de su gestión, y hay quien asegura que tampoco existe documentación sobre su nombramiento ni sobre su vida.

De Aurorita –como le decían cariñosamente– no existen más que tres imágenes, una de muy joven, otra con sus hermanas y otra cuando tenía más de 50 años.  Y se sabe de un retrato pintado por José Juárez, que sin embargo nunca se ha exhibido.

En Guerrero, en 1936, aún no se le había otorgado el voto a la mujer; eso no sucedió hasta 1945. Aurora Mesa Andraca fue designada tras la destitución de un gobernador y tenía fama de ser querida entre la gente por su desempeño asistencial.

Le tocaron de cerca la Revolución Mexicana, los constantes temblores políticos en Guerrero, la Guerra Cristera, una epidemia de viruela y la creación del Frente Único Pro Derechos de la Mujer (FUPDM). En su estado natal se registró el nacimiento de corrientes de izquierda; sin embargo, no existen testimonios de ella como activista, aunque cuando tenía 11 años su familia se hizo maderista y tuvo un hermano colaborador del general Lázaro Cárdenas.

Esta mujer sorprendente tuvo un único cargo. Cuando lo entregó, se alejó de la política y prefirió leer, disfrutar del arte y relacionarse con la gente. Defendió a mujeres y sindicatos, y brindó asistencia social. Soltera, algún día le dijo a su sobrino, el historiador Juan Sánchez Andraca, que en su época la sociedad y los políticos eran altamente hostiles con las mujeres.

Mesa Andraca fue la primera mexicana en convertirse en alcaldesa en el país y en América Latina, el primero de enero de 1936. Apenas estuvo en el encargo menos de dos años. Su designación, escribió su hermano Manuel (cardenista), respondió a que en el ambiente nacional la demanda de las mujeres había cobrado interés y se optó por una de ellas.

Nació el 9 de septiembre de 1900 en Chilapa, Guerrero, cuando en esa región se vivía una conflagración política, social y económica.

Creció en el seno de una familia de intelectuales progresistas. Fue hija de Nicolás Mesa, abogado poblano que llegó al estado de Guerrero al final del siglo XIX y fue magistrado del Tribunal Superior de Justicia, y de Aurelia Andraca, originaria de Chilapa. Entre sus hermanos se encontraban, además de Manuel, Joaquín, Soledad, Aurelia y Magdalena; ella fue la más pequeña. Manuel, el mayor, la recuerda como estudiosa y apacible.

Creció en el seno de una familia de intelectuales progresistas, siendo la más pequeña de seis hermanos.
Creció en el seno de una familia de intelectuales progresistas, siendo la más pequeña de seis hermanos. Foto: Cortesía de la Enciclopedia Guerrerense y del archivo del Museo Juárez

Como muchas mujeres que llegaron a una presidencia municipal entre los años 30 y 50, su desempeño la distinguió como gestora social. Fue una funcionaria que visitaba a los mayores y asistía en sus necesidades de salud y económicas. Había estudiado Trabajo Social en la secundaria/bachillerato social Sor Juana Inés de la Cruz, ubicada en la zona de la Ciudadela, en la Ciudad de México, a los 15 años, durante una estancia corta en la capital del país por compromisos de su padre.

Aurora encontró en esa escuela lo que sería su vocación social. Cuando aún no cumplía 20 años ingresó a la Secretaría de Salubridad y Asistencia. Había adquirido una vocación social que toda su vida puso al servicio de otras y otros. Tuvo especial interés por dotar a las mujeres de derechos y cultura.

A los 21 años, su vida dio un vuelco: su hermano Joaquín, pianista de formación, fue enviado a perfeccionarse a París. Corría 1922 cuando Aurora Mesa viajó a Europa junto con su padre y su hermano para residir ahí algunos años. En París tomó cursos de historia del arte y se interesó por los museos, la literatura y la presencia de México en el contexto internacional. Además, trabajó en la representación diplomática de México en esa ciudad.

Trabajadora social, amante de los libros y el arte, amable y apacible, alternó con un rey y con artistas como Pablo Picasso, Max Ernst, Fernand Léger, Diego Rivera y Amedeo Modigliani, y fue cercana a la coleccionista estadounidense Gertrude Stein.

Nombramiento y desempeño

No se sabe con exactitud en qué fecha Aurora Mesa regresó a Chilpancingo, pero se ha podido establecer que fue alrededor de 1933, cuando el entonces gobernador Gabriel Guevara Orihuela, de filiación callista, fue destituido el 5 de noviembre de 1934. Su confrontación con la política del gobierno cardenista y su apoyo a los terratenientes llevaron al Senado de la República a declarar la desaparición de poderes.

Dos años después, el clima político obligó al gobernador provisional (1935-1937), el general José Inocente Lugo Gómez Tagle, a sustituir a las autoridades municipales. Fue así como Aurora Mesa fue nombrada presidenta del Concejo Municipal de Chilpancingo.

Adquirió una vocación social que toda su vida puso al servicio de otras y otros. Tuvo especial interés por dotar a las mujeres de derechos y cultura.
Adquirió una vocación social que toda su vida puso al servicio de otras y otros. Tuvo especial interés por dotar a las mujeres de derechos y cultura. Foto: Foto: Cortesía de la Enciclopedia Guerrerense y del archivo del Museo Juárez

Conocida por su trabajo en Salubridad, Aurora se preocupó por el mejoramiento de la ciudad. En los 14 meses y 21 días que estuvo al frente del municipio construyó los lavaderos de San Mateo, en la barranca de Apatzingo, destinados a las mujeres que lavaban ropa ajena; hizo el empedrado de las calles; construyó un puente en el barrio de Tequicorral; modernizó la planta de luz para alumbrar la ciudad; surtió de agua suficiente a las fuentes públicas, y bardó el panteón municipal. Además, visitaba los hogares para atender a mujeres casadas o con hijos, y se ocupó de la infancia llevándoles periódicamente juguetes y golosinas. Afirma la periodista Isabel Morales que nunca antes se habían proporcionado servicios de esta naturaleza a los habitantes de Chilpancingo.

También estableció en la capital la primera guardería infantil, fundó la delegación de la Cruz Roja en el estado, impulsó la reforestación del jardín Cuéllar y de Tequicorral, logró la reinstalación del Hospital Civil Guerrero y la adquisición del predio del actual Centro de Salud. Además, realizó el Primer Censo Socioeconómico de la ciudad, base para un programa sanitario asistencial, y colaboró directamente, a riesgo de su salud, en la campaña contra la viruela cuando esta atacó a la población de Chilpancingo entre 1932 y 1937.

Bien educada

En la casa de los Mesa Andraca había tertulias familiares donde se discutía con pasión en la época de Cárdenas. Su hermano Manuel, ingeniero agrónomo, diplomático y funcionario público, siete años mayor que ella, se unió a la familia en París y compró una enorme colección de arte que Aurora custodió y cuidó. Hoy no se sabe qué pasó con ella.

En este periodo, nuevamente, la apacible trabajadora social vio alterada dramáticamente su vida. Nada en ella indicaba activismo político. No estaba casada ni se le conocía romance alguno.

Al terminar su periodo como presidenta municipal, Aurora Mesa regresó a Europa y vivió en París hasta mayo de 1939. Es posible que haya visitado a antiguas amistades y colaborado en la creciente colección de obra plástica de la familia. Después se instaló de nuevo en su casa de Chilpancingo.

La casa, hoy museo, tiene un gran patio con una fuente y fue herencia de su padre. Parece que durante algunas décadas Aurora enfrentó a su hermano Manuel por el interés de este en que la casa de la calle de Zapata #21 fuera solo suya.

No se sabe si hubo un litigio, pero la situación tensa se vivió durante poco más de 25 años. Hay indicios de que, durante algunas temporadas, Manuel Mesa vivía en Chilpancingo mientras Aurora realizaba actividades asistenciales en el estado, especialmente en los municipios de Huitzuco y Arcelia.

Laboró como trabajadora social en la Secretaría del Trabajo, aunque no se sabe con claridad si en Guerrero o en la Ciudad de México, ya que hay indicios de su participación en la asesoría de sindicatos, especialmente donde la mayoría eran mujeres, y se la recuerda visitando varias entidades del país. Sin reconocimiento público, honores ni diplomas, se jubiló en 1966.

Su casa, tras la muerte de Manuel, pasó al pintor José Juárez, quien creó su propio museo y convino con la Universidad Autónoma de Guerrero que este formara parte de la universidad. No es claro, hasta hoy, dónde está toda la obra acumulada. En el museo se exhibe casi nada y unos cuantos libros. El pintor José Juárez solo enfrentó un litigio público-periodístico con algunos parientes de los Mesa Andraca.

Hay testimonios de que Aurora pasó los últimos años de su vida en Chilpancingo, en su casa de Zapata número 21. Falleció a los 78 años y fue inhumada ahí por deseo expreso.

*Resumen del texto de Sara Lovera, autora de la Semblanza de Aurora Meza Andraca en el libro Las Indispensables: Recuperando la Memoria. INMUJERES, agosto 2018. La investigación de campo y documental se realizó en 2015, incluso en el Fondo de Papeles de Familia del Instituto Nacional de Antropología e Historia, donde fueron halladas las cartas de ella y de su hermano Manuel.

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